Capítulo 1.

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Las gotas de agua resbalaban por mi ventana al igual que las gotas de sangre por mi piel, al mismo tiempo que mis lágrimas recorrián mis mejillas en busca de calma pero me encontraba en medio de la tormenta, de mi propia tormenta. No lo podía creer, estaba ahí, enfrente de aquel espejo cuando lo vi, no estaba loca, le vi y sentí un escalofrío por mi cuerpo. Le chillé que parase pero no paro, rompió el cristal y se cortó, se cortó toda la mano pero no era nada comparado con lo roto que tenía el corazón. Un silencio abrumador se contempló en la habitación, no se digno a hablar, no conseguía entender porque, después de todo al menos me merecía algunas palabras pero no fue así, seguía callado. Fue entonces cuando decidí hablarle yo, quería un porque, un simple porque, una explicación de porque fui su mejor juego aunque realmente ya lo sabía. Ella era mejor que yo, ella era perfecta, ella era una chica diez, incomparable e insuperable. No tenía nada que hacer contra ella, no podía competir contra ella, me superaba en todos los sentidos aunque no fuese justo, no le miraba como yo, no se le partían los ojos al verle como a mi, no sentía lo que yo sentía por él y en cambio, le tenía. Fue entonces cuando le pegué, le pegué muy fuerte, no quería hacerle daño pero inconscientemente le di y lo rompí en pedazos. No podía ser verdad, me estaba volviendo loca. Me quedé sin espejo.

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