Esa noche dormí fatal. No había podido pensar en la noticia que me dio Charlie y en el pupurri de sentimientos que tenía en mi interior. Había pensado en llamar a Anna o a Mel, pero una vez más no pensé en que estarían durmiendo ambas. Suspiré lo dejé correr. Ya las llamaría más tarde.

Salí de la cama y me vestí con lo primero que vi. Mi abuelo seguía durmiendo así que aproveché para salir a dar un paseo matutino por la orilla de la playa. Pasé por delante de la palmera donde había visto la carta por curiosidad y no había nada. Tenía esperanza e ilusión por si mi admirador secreto había vuelto, pero no parecía ser la ocasión. Pero cuando hice el mismo camino para volver hacia casa después de haberme remojado los pies en el agua salada, vi algo allí. Era una carta.


Querida Bethany Lewis,

Podría llenar esta carta con todas las cosas que me provocas cuando estás cerca, pero eso mejor dejémoslo para otro momento, porque créeme si te digo que no son pocas.

Esta carta no va a ser muy larga porque no tengo mucho tiempo, así que te contaré un secreto: siempre has sido la única chica de mi mundo donde tú y yo estamos juntos y tú me quieres tanto como te quiero yo a ti.

Eres la persona más bonita de la isla, espero que lo sepas.

Me tengo que ir ya, un placer volver a escribirte.

N.


Y ahí acabó. Repasé la tinta que había en el papel con los dedos y parecía bastante reciente. La tinta parecía brillar, o a lo mejor es que eran mis ojos, que brillaban solos. Sonreí y agarré la carta fuertemente. Al llegar a casa George ya estaba despierto pero sin que me viera entré corriendo a mi habitación y guardé la carta en la caja que había destinado para ellas, pensando que habría muchas más que solamente una o dos.

Al salir le di los buenos días a mi abuelo y al momento me llegó un mensaje de Carrie:


Carrie

¿te apetece un chapuzón?


Acepté inmediatamente y tras comunicárselo a George me puse un bañador rojo con unos pantalones blancos encima, cogí un bolso playero con la crema, los auriculares, un libro y una toalla y salí pitando de allí para reunirme con ella y con alguno más del que no sabia el nombre.

Cuando llegué al sitio de siempre vi que a parte de Carrie estaba Randi, Dominic y Dean. Vi que Dean estaba con Dominic y las otras dos separadas de ellos. Fruncí el ceño cuando me acerqué a ellas, negando con la cabeza y señalando con la mirada a los dos chicos, preguntándoles que qué pasaba.

—Cady —me susurró Randi—. Nos hemos enterado de lo de Cady, que está mal por Dean y eso.

—Sí, y ahora dice que durante unos días no vendrá con nosotros, hasta que se le pase un poco, dice.

—¿Y por qué estáis tan distantes con ellos dos?

—Estamos distantes con Dean —dijo Carrie y Randi asintió con la cabeza, dándole la razón a la pelirroja—. Por su culpa Cady no está aquí.

—Vamos, chicas, Dean no tiene la culpa de nada —saqué la toalla del bolso y la coloqué sobre la arena, al lado de Randi y más próximo a los chicos. Cuando estos me vieron me saludaron con la cabeza y siguieron con lo suyo—. Si Cady no quiere venir y divertirse por estar pillada de Dean, no es culpa de él.

Cartas para Bethany (RE-ESCRIBIENDO)¡Lee esta historia GRATIS!