Cuando me desperté en la mañana sentí el vacio al lado de mi cama.  Me levante lentamente y me di una ducha,  cuando salí revise mi teléfono antes de vestirme,  pero no había ningún mensaje de Vicent,  aunque si uno de kristie y Mario. No conteste y me vestí,  no habia desayunado aun,  pero tampoco tenía hambre.  La preocupación estaba invadiendome.

Si Vicent no me había llamado era porque ella no habia muerto ¿no?  Ni siquiera sabia que pensar,  y no quería llamarlo ahora,  si el me necesitaba,  me buscaría.  Al menos eso esperaba,  aunque el problema no era eso,  el podía no necesitarme,  pero yo si,  Vicent era fuerte,  pero yo no, y cada vez eso se notaba mas.

Fui a la cocina y me prepare un poco mas de café,  busque mi celular y le envie un mensaje a Mario diciendole que todo estaba bien,  no quería hablar con nadie pero aun asi marque el número de Kris.  Tenia que hablar con alguien así no quisiera,  o si no,  me volvería loca.  Ella contesto al tercer timbrazo.

-¡Al fin me llamas! - exclamo exageradamente -  tenemos que hablar ahora mismo- ella no me dejo hablar- ¿donde estás?

-En la casa de Vicent- suspire- me quedare aqui toda la mañana.

-Genial ahora desapareces- suspiro ella también - ¿Por qué nunca me dijiste que eras bipolar?  Y yo pensando que solo actuabas como una perra porque sí.

Reí,  solo porque no quería llorar.  Mi mejor amiga estaba loca,  pero tenía razon en algo,  me había comportado como una perra muchas veces,  cambiando de animo constantemente,  tratando de desafiar a mi padre y tratando de ignorar el dolor que mi madre había dejado en mí.  Pero eso nunca había servido,  había sido una egoísta niña mimada,  aun lo era,  pero de cierta forma,  con Vicent aquí,  no me sentía así.  O al menos no me importaban las cosas que antes habían importado.

Kristie tenia problemas parecidos a los míos,  pero no era tonta,  ella al menos había sospechado que tenia un problema de personalidad,  pero nunca me dijo nada,  nunca me reclamo el porqué era así,  nunca me juzgo.  Nunca quise que se enterara de mi problema de esa forma,  pero lo había hecho,  y ahora tenia que exlicarle.

-Es una historia larga- comente dejando el café de lado y sentandome en el sofá -  muy larga.

-Cariño si no te has dado cuenta tenga demasiado tiempo libre para ser saludable,  así que no me vengas con esa mierda.  Cuéntame todo desde el principio.......y no te guardes los detalles sucios.

-Bien -  suspire preparándome para contar- todo empezo cuando tenía doce años.......

                                                                   ***

Una hora después termine de hablar con Kriste,  ella incluso lloro conmigo en las partes feas y peores.  Cuando colgamos me dejo con una sensación de alivio,  se lo había contado asi que tenía un eso menos.  Llame a Marta también,  aunque no hablé mucho con ella,  solo me reporte enferma y ella entendió.  A pesar de la sensación de alivio que obtuve por contarle la verdad a mi mejor amiga,  cuando note la hora se esfumó,  Vicent no me había llamado aun,  ni siquiera un mensaje.

Mi estómago estaba demasiado revuelto como para comer y tampoco sabia hacer algo mas que cereales,  así que intente por ver televisión,  me quede dormida por un hora y me levante sobresaltada al escuchar la puerta,  Vicent entraba con ojeras y los ojos apagados,  me temí lo peor,  pero no me acerque a él.

Se quito la chaqueta que tenía en silencio,  cuando noto que lo estaba mirando sus ojos se posaron en mí,  estaban vacíos.  Mis propios ojos se llenaron,  cuando el se acerco a la sala no me toco,  respire profundo,  preparándome.

Mi odioso guardaespaldas¡Lee esta historia GRATIS!