30. Cápitulo

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- No puedes derrumbarte ahora! - me dice Catlyn cuando bajo del desfile - Sam - continua intentando calmarme.

- Estoy bien - digo sorbiendo mis mocos - Tengo que maquillarme! - intento soltarme del agarre de Catlyn.

- Si quieres aun estas a tiempo de salir corriendo de aquí - me dice ella con una sonrisa.

- No - oigo a una voz masculina por detrás mío - No puedes! - insiste.

- Lárgate de aquí Nate! - le grita Catlyn volviéndose a interponer entre nosotros dos - No estás satisfecho con el resultado? - pregunta señalándome.

- Nos dejas un momento a solas? - pregunta el y yo creo que estoy en completo estado de shock.

- No! - grita Catlyn cuando yo susurro un - Habla!

- Que!? - pregunta la rubia escandalizada

- Tiene tres minutos para hablar mientras me cambio! - le digo y ella da un largo suspiro alzando sus manos como signo de rendición. Una vez que esta fuera de mi radar miro a Nate fijamente a los ojos - Habla tienes tres minutos exactos - Digo a la vez que desaparezco en el cambiador para ponerme mi vestido negro.

- Sabes que no soy bueno con las palabras - Comienza pero no termina ya que es interrumpido por mi.

- No - digo - Eres genial, por eso me has engañado tan jodidamente bien - digo intentando meterme en el vestido negro.

- Sabes que no soy bueno con las palabras - Vuelve a decir omitiendo mi comentario - Así que te he escrito una carta, la tenía escrita hace tiempo pero no quería dártela por miedo a lo que pudieses pensar de mi. Ahora se que lo mejor que puedo hacer es dártela y desaparecer de tu vida - Dice y yo como gran orgullosa que me he vuelto salgo del vestidor para hecharle la charla del siglo.

- Súbeme la cremallera - instruyó quitándome el pelo de en medio una vez lo ha hecho me doy media vuelta para poder mirarlo. Automáticamente mi mirada se para en un sobre blanco que mi cerebro identifica como "la carta". Sin pensarlo dos veces se la arrebato para luego decirle - muy bien puedes irte, tengo cosas que hacer. - Ok, puede que ya no tenga fuerzas para darle la supuesta charla.

- no vas a decir nada? - pregunta el con los ojos habernos como platos.

- Que quieres que te diga? - preguntó de manera retórica - Solo márchate Nate -le instruyó de nuevo al borde de las lagrimas y el hace lo que le he pedido. Una vez esta fuera de mi vista voy hacia la maquilladora y dejo que haga de su manía para poder abrir la carta y comenzar a leerla, n:

Querida Sam,

Esta no es la carta original que tenía pensado entregarte en un futuro cuando todo esto pudiese parecer una mera anécdota, pero como siempre mi naturaleza a dominado la situación por completo. Es irónico que hace unos días fueses tú la que me pedía que no te dejase, pero después de todo eres tu quien me deja a mi!
A lo que quiero llegar Sam, es que siento mucho haberte puesto precio, realmente no quería, pero cuando mis padres se divorciaron mi madre no tuvo dinero suficiente para pagar nada y se endeudó con el banco.
Hace como un año, empece a trabajar como repartidor de periódicos con la intención de ayudarla con las facturas, pero apenas cobraba lo suficiente como para pagar algo tan simple como el agua o la luz.
Y bueno aquí estoy en la universidad, por suerte Matt me deja dormir en su piso de soltero ahorrándome un pastizal ya que mi madre cree que estoy estudiando aquí por beca (soy bueno, pero no tanto) a lo que quiero llegar es que yo no tenía la intención de que todo esto pasase, no quería "vender tu virginidad" por 500$ cuando obviamente tu vales mas que eso, pero no tengo ninguna otra manera de pagar toda esta mierda que llaman universidad. Cada chica con la que he tenido sexo era solo por cuestión de dinero y seamos sinceros, tu también lo eras, hasta que me enamore perdidamente de ti Sam.
Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, siempre te has preocupado por mi cuando nadie lo hacia, me has soportado cuando yo te había tratado como a una auténtica mierda, tu y solo tu has en estos 20 días has conseguido que viva mas que en 18 años.
Me repito, eres lo mejor que me ha pasado, sacas lo mejor de mi pero yo soy todo lo contrario para ti, soy malo, hipócrita, no valoro lo que tengo hasta que lo pierdo y a ti te he perdido. Lo peor de todo es que perdiéndote te he hecho daño, pero veras que será lo mejor.
Eres una gran persona Sam, honestamente eres la mejor que he conciso en toda mi vida y no te mereces nada de lo que te ha pasado en California, por lo tanto hazlo genial en la última pasarela que te queda y márchate a Londres. Te aseguro que es más difícil para mí escribir esto que para ti leerlo, pero realmente es lo mejor. Enserio Sam, nunca, nunca te olvidare.

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