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Pen Your Pride

Una pequeña parte de mi vida.

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-Intégrate.

-No.

-¡Intégrate!-Alzó la voz mi madre.

-Ya te dije que no.

-¿Cuándo será la primera vez que dejes de ser tan antisocial?

-¿Cuándo será la primera vez qué no te metas en mi vida?

-Soy tú madre.

-Já, no me importa- Sentí como cada pedazo de su corazón se rompía.

Después de haberle dicho eso me encerré en mi habitación con mucha ira. Mi madre se fue a atender a sus invitados, muy bien dicho, eran de ella no míos. Odio cuando mi madre me hace integrarme con las personas, no es que sea antisocial solo......Las personas no están hechas para mi. No sé que se siente ir a fiestas y descontrolarse, no sé que se siente tener amigos y mucho menos el amor. Oh, el amor. Nunca he tenido la oportunidad de enamorarme, tal vez por que no he encontrado el chico correcto o tal vez no me doy la oportunidad a mí misma. Apenas tengo 16, y.....Siendo sincera, nunca me ha gustado nadie. Nos mudamos porque mi madre perdió la casa y tenía muchas deudas, mi mamá es una de esas mujeres muy fuertes, la admiro. No sólo por ser quien es, si no porque sabe sobrellevar los momentos difíciles en cambio yo, me hundo. Cuando yo era pequeña muchas personas preguntaban por mi padre, él murió hace 13 años, se suicidó. ¿Por qué? No lo sé, mi madre nunca me lo dijo. Ese día lo perdimos todo, incluso, la esperanza. No tengo muchos recuerdos de él, estaba muy pequeña como para que se me grabasen. Mi nombre es Emma Waleska, ¿Por qué? No lo sé. Es muy raro, o bueno por lo menos no es común...Tengo la piel clara, ojos celeste y cabello castaño claro ondulado. Soy bajita, mido exactamente 1.56. Mañana es mi primer día de preparatoria, es agotador estar rodeada de pendejos calentando puesto bueno, solo algunos. Aunque todos me caen mal, ¿Ven? Ni siquiera he entrado y ya todos me caen mal. Sé que son las drogas, la malicia, la bulimia, depresión, bipolaridad.

Estaba muy distraída en lo mío cuando sentí una presencia en mi recámara, mi tía. La puta de mi tía había entrado muy silenciosa, por suerte, me doy cuenta muy rápido cuando hay alguien más.

-¿Por qué no sales?

-¿Qué quieres?

-vengo a hacerte una oferta, no puedes contenerte.- Rogaba porque no fuera por el transporte, prefería mil veces caminar a que la tarada de  mi prima me llevara- Tu prima te llevará a la prepa.

-Nooo, gracias.

-No es una pregunta, igual tú madre dijo que te llevara, ella me pidió el favor.

-¿Y si no quiero?

-Pues tendrás.-M-a-l-d-i-t-a- Mañana te viene a recoger a las 7:30.

-Ahg.

Que pereza, apuesto a que ella fue la que se ofreció a que me llevaran. Siempre se ofrece, a veces pienso que está peor que las prostitutas, pinche ofrecida. Me recosté hacia atrás con furia, odiaba el hecho de ir en el mismo coche todo el camino con mi prima. Ella era de cabello rubio, ojos cafés claro, es popular y linda. Odio que sea popular, porque es vanidosa y creída, a diferencia de mí. En mi habitación se podía notar afiches, calcomanías, posters o como lo quieran llamar, todos eran de Nirvana mi banda favorita desde entonces. Por un momento sentí mucha hambre, pues llevaba ya una semana sin comer...Yo diría que más sin contar las veces que vomité. Sentí esa hambre que si no comes algo puede acabar devorándote a ti misma. Decidí salir, estaban todos los vecinos, absolutamente todos. Me camuflé entre ellos para llegar hasta la cocina cuando mi madre me tomó por desprevenida y me señaló con su hermoso dedo la maravillosa pizza pedida a domicilio, para mí era el paraíso, llevaba mucho tiempo sin comer. La sujeté y luego saqué la coca-cola de la nevera, me sentía intimidada así que di un giro casi como el exorcista y ahí estaba, un chico ojos verdes, una hermosa cabellera oscura, piel clara aunque un poco más oscura que la mía, alto, y tenía unos labios que si fuera otra chica le provocaría cogerlo a besos, parecía de mi edad. Giré de nuevo en torno a la comida y decidí ignorar su presencia, lo esquivé pero el me seguía con la mirada, avancé el paso para evitar ese incómodo momento. Al llegar a mi habitación aseguré mi puerta, para que nadie más entrara. Me recosté y no pude resistirme a quedarme dormida, pensé por un momento, ¿Quién es él? ¿Qué hacía allí? ¿Por qué me miraba? ¿Cómo se llamará?.

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