Intentando

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Angelito: ¿A qué hora venías? (05:30 pm)

Yo: A las 6:30-7 (05:35 pm)

      ¿Estarás lista? (05:35 pm)

Angelito: De sobra ;) (05:36 pm)

                   ¿Qué tenía que ponerme? (05:36 pm)

Yo: Algo cómodo (05:40 pm)

Angelito: ¿zapatillas? (05:47 pm)

Yo: Estará bien (05:47 pm)

Angelito: ¿A dónde piensas llevarme? (05:47 pm)

La verdad es que no tenía la menor idea y me alegré de haber revisado antes el mensaje en las notificaciones. ¿A dónde diablos pensaba llevarla? ¿Qué se suponía que debía hacer? ¿Estaría esperando que le abra la puerta y todas esas cosas? Porque si creía que iba a llegar con una rosa o algo así, estaba muy equivocada. Ni siquiera sabía a dónde ir. Opté por la mejor respuesta posible en esos momentos.

Yo: Es una sorpresa ;) (05:53 pm)

      No seas ansiosa, "angelito"

Angelito: ¡No ayudas! (05:54 pm)

Yo: ¿Debería hacerlo? (05:54 pm)

Angelito: ¡Sí! (05:54 pm)

Yo: ¿Por qué? (05:54 pm)

Angelito: ... (05:54 pm)

Reí imaginando su desconcierto y dejé momentáneamente el teléfono de lado. Sin saber muy bien cuál sería el plan, cogí un poco de plata y la metí en mi casi siempre vacía billetera. La contemplé unos instantes antes de obligarme a admitir, con un suspiro, que no sería suficiente. Una vez que consideré que estaba listo, recuperé mi celular disponiéndome a salir. En la puerta de mi cuarto me encontré con mi hermanito a quien por poco atropello.

-¿Qué quieres? -intenté ser paciente.

-Castiel -retorció sus manitas mirándome ansioso -¿Me llevas contigo?

-No voy a ir al cine a ver caricaturas -le dije.

-No me importa -respondió irguiéndose.

-Estoy apurado ¿Sí? Déjame tranquilo -intenté rodearlo.

-Llévame -rogó.

-Es hora de que... -miré mi reloj... mierda, eran las seis y diez, demasiado temprano para mandarlo a dormir -vayas a cenar -sonreí triunfal.

-No quiero -se cruzó de brazos.

-¿No? -fingí sorpresa -pues ve a rebelarte con mamá. Seguro está en su cuarto. Chau.

Me apuré en bajar las escaleras y cogiendo las llaves del carro me dispuse a salir.

-¡Castiel! -oí la molestosa vocecita llamándome.

-¿Qué?

-¿Mañana sí puedo ir contigo?

-Voy a estar ocupado -me alegré de que fuera cierto.

-¿Pasado?

Carajo. Jamás me desharía de ese enano.

-Si me dejas en paz, el sábado te compro un helado.

-¿En serio? ¡Qué genial! ¡Eres el mejo... -me largué cerrando la puerta sin terminar de oír las exclamaciones de alegría de mi hermanito.

Con un resoplido, me dejé caer en el asiento del conductor y revisé los mensajes.

The Real Bad Boy (PUBLICADO)¡Lee esta historia GRATIS!