Capitulo 16

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-Christian...--susurra Ana mientras intenta soltarse de mis brazos, pero simplemente no puedo dejarla ir. Quiero que sienta mi necesidad por ella, el fanatismo que me provoca. Quiero que entienda que mi mundo tiene significado gracias a ella; que daría todo lo que tengo y más por la tranquilidad que me proporciona. Que sepa que es el bálsamo que me desenreda la vida. Que es la esperanza que desplazo a la soledad de mi corazón.

Me sumerjo mas aun en su cabello y el glorioso e inconfundible olor que emana, me penetra con el mismo efecto que puede tener el mejor sedante en el mayor de los desquiciados.

-¿Christian que pasa?--noto que su voz suena muy alarmada, por lo que decido soltarla tan solo un poco, pero apoyo mi frente sobre la suya mientras que ella coloca sus manos en mi cabeza.

-Te juro que nunca mas vas a sufrir por mi culpa, y que haré todo lo que tenga a mi alcance para evitar que el dolor te alcance--ella tira de mi cabello para observarme y lo que ve debe preocuparla por que sus ojos se llenan de lágrimas y compasión.

-Shhhhhh tranquilo--dice mientras me arrastra de la mejilla una pequeña gota que ha logrado escapar de mis ojos sin que lo notara--.Sólo estar a tu lado hace que mi mundo sea perfecto.

-Oh Ana--me quejo porque no puedo creer la nobleza que lleva en el alma. Mi esposa es hermosa por dentro y por fuera.

-¿Qué pasa?

-Ese maldito, la dejó... la abandono cuando supo que estaba embarazada-- gruño lentamente mientras la suelto. Luego me dirijo hacia el mesón apoyando la palma de mis manos e inhalando profundamente.

-¿Estas seguro?--me pregunta con voz incrédula mientras se ubica a mi lado y coloca su mano en mi espalda.

-Si acabo de leerlo. Al parecer ella le contó que estaba embarazada y el tan solo la trato mal para luego abandonarla--.Ahora mis puños se cierran por que la furia empieza a invadirme.

-¿Y ella cómo lo tomo?

-Obviamente estaba destrozada porque se fue dejándola tirada en Chile--giro mi cabeza hacia ella y veo que tiene el ceño fruncido como si no pudiera creer mis palabras.

-Me refiero a como tomo ella el embarazo--me aparte del mesón y me toma ambas manos.

-Al parecer estaba.... feliz--le respondo con voz entrecortada.

-Entonces que es lo que te atormenta Christian, por lo menos sabes que fuiste fruto del amor que ella le entrego y que era suficiente razón para amarte.

-Me duele saber que el maldito encolerizó y la rechazó...... tal como yo lo hice contigo--le expreso finalmente cual es la verdadera razón de esta agonía. Leer esas pocas palabras tan torturadas me creo mayor consciencia sobre lo que Ana debió haber sentido. Hasta este momento el secuestro de Mia y el encuentro de Ana con el maldito Hyde habían creado un velo que no me dejo ver todo el dolor que mis palabras le causaron.

Empiezo a imaginarme la impotencia que sintió al ver como me iba, y el desespero al ver que no regresaba y luego.... ¡No! No vayas allí Grey.

-Ohh no, Christian. Tú no me abandonaste, tan solo entraste en pánico. Es algo difícil de afrontar cuando es tan inesperado--ella trata de reconfortarme pero no es tan simple.

-Ven, vamos--me jala fuera de la cocina.

-¿A dónde?

-Vamos a sentarnos y seguir leyendo--la determinación en sus palabras es tan fuerte como su arrastre.

-No se si quiera--la freno y ella me suelta las manos y las coloca en mi pecho.

-Christian, debes afrontar el pasado, con todas las formas que te crearon tantas sombras en la vida. Yo estaré a tu lado para que cuando esas siluetas sean mas claras tu puedas vencerlas.

Siluetas de Cincuenta Sombras¡Lee esta historia GRATIS!