~Epilogo.

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Izzy se puso un vestido negro. Era sencillo: con un corte de corazón en el pecho y encaje elegante de color negro por encima. Clary la ayudó a cerrarlo por detrás. Isabelle ató su largo cabello en una cola de caballo y miró a su amiga através del espejo.

-No entiendo porque debo usar el negro-dijo.

Izzy se sentía mucho más tranquila. Estaba aceptando la muerte de su hermano. Tenía a su familia y amigos en los que podía confiar, aunque dudaba que fuese facil que confiara en alguien más que no fuese ellos.

Recordó haber salido del edificio en llamas y tropezar con Ragnor. Recordó como caía a los pies de Catarina después de gritarle que llamaran una ambulancia. Y después despertó en una cama de hospital, con su madre mirandola preocupada pero sonriendo al verla que ella estaba bien.

-Vamos-le dijo Clary-, ya es hora.

Izzy miró a la pelirroja. Llevaba la melena suelta, y también usaba un vestido negro, sin encaje, simple y bonito. La chica suspiró y cerró el broche de su pendiente rojo antes de salir de la habitación con Clary.

~~~

Magnus estaba mirando la ropa que llevaría ese día. Era un pulcro traje de color blanco con una camiseta de color vino. Elegante.

No había hecho magia desde aquella noche en casa de su padre. Había recibido una llamada en la que Asmodeus le decía que nunca lo había querido tanto como cuando descubrió el engaño. Lo dejaba libre. Él se había ido con Lilith a algún lugar donde no harían preguntas y ella podía recuperarse. Magnus se preguntó cuantas operaciones iba a necesitar Lilith para recuperar su rostro. No le importaba.

Como tampoco le había importado escuchar que Valentine y Hodge habían sido detenidos. Y Hodge había optado por el menos de los honorosos viajes: el suicidio. Por supuesto, Valentine había intentado comprar protección, pero lo habían encontrado con un cuchillo en su pecho. ¿Habría sido Lilith o Asmodeus quien ordenó su muerte?

A Magnus no le importaban ellos. Ni nadie más. Recordó como se había alejado de las enfermeras que intentaban determinar cuanto humo había inhalado para subirse al primer elevador y llegar con los Lightwood. Y justo unos pasos antes de estar con ellos, escuchó al doctor decir que el chico había muerto.

Magnus había contenido la respiración el tiempo suficiente para marearse. Y Luke lo había visto. Casi como un relampago, lo sostuvo y lo tranquilizó. Magnus nunca había estado tan agradecido con nadie. Jamás había imaginado que escuchar el nombre de una persona con la palabra "murió" en la misma frase le iba a dar alivio. Pero lo hizo, aun podía escuchar a Luke susurrandole "Magnus, respira. Magnus, no es Alec. Aún lo operan. Respira. Es Jonathan Morgenstern quien murió".

-¿Magnus?

Escuchó su nombre como un murmullo muy lejano. Sacudió la cabeza y descolgó el traje del armario. Lo dejó sobre una silla antes de acercarse a la cama.

-Es tarde-dijo-, pero tienes tiempo de bañarte todavía.

Alec le sonrió y se cubrió el rostro con la almohada. Las sabanas tan solo cubrían sus pies. Llevaba el pantalon de la pijama y el torso desnudo, a excepción de una gruesa venda.

-¿Cuanto tiempo?-preguntó Alec. Su voz salía amortiguada atraves de la almohada.

-El justo-sonrió Magnus y le descubrió la cara- venga, te ayudo.

Alec puso los ojos en blanco y se sentó.

-Puedo hacerlo solo.

-Lo sé.

Magnus busco el broche que sostenía la venda y lo quitó. Con cuidado, como si desenvolviera una figurilla de porcelana o se tratara de las paginas de un libro muy delicado, Magnus fue desenredando la tela blanca. Alec podía hacerlo solo pero Magnus sabía que aún le dolía mover los brazos, aunque evitara decirlo o demostrarlo. Con la venda fuera, Alec su puso de pie y se dirigió al baño, demasiado rápido para que Magnus pudiera decir nada. Pero sabía el por qué.

~Extasis de ángel~¡Lee esta historia GRATIS!