Steven

Me levanté de la cama apresuradamente, hoy debía encontrarme con Johnny a las seis para hacer el "trabajo" que tenía para mi.

¿Que clase de persona se despierta a las cinco los domingos?

Supongo que es era yo, me vestí y salí a tomar desayuno afuera ya que no tenía nada en el refrigerador.

Me dirigí a un restaurante de desayunos, justo antes de entrar vi un letrero que decía "Se busca mesero, horario de 4:00 pm hasta las 10:00 pm, salario $800 por mes".

Entré sin dudar al restaurante, me dirigí hasta la sala de administración donde se encontraba el jefe y toqué la puerta, una voz femenina me atendió.

- ¿Si? -su voz parecía quebrada

- Disculpe, vengo por el trabajo de mesero

La puerta se abrió y apareció ella.

¿De todas las personas en el mundo, tenía que ser ella? Definitivamente el mundo no está a mi favor.

- ¿? ¿Que haces aquí? -hablé con desprecio

- Oh, veo que no quieres el trabajo -cerró la puerta con fuerza

Mi actitud arrogante siempre me ocasionaba problemas. Maldición.

-De acuerdo, lo lamento

No oí respuesta alguna, luego de tocar la puerta insistentemente como unas diez veces más decidí irme. Mi actitud siempre hacia que las cosas salgan mal.

Tome un café ya que lo sucedido me había quitado el hambre, pagué y salí. 

Vi a Nicolás pasando por el lugar. Si yo fuera un policía hubiera reconocido al instante que él está haciendo algo ilegal, ya que su comportamiento lo delataba.

- Hey - lo saludé - ¿que hace alguien como tú tan temprano por aquí?

- Lo mismo te pregunto yo

- Johnny me llamo, así que voy para verlo -dije encogiendome los hombros

- Ya que estas de nuevo en esto ayúdame a llevarlo -abrió su mochila

Habían como 100 bolsitas de marihuana, hacia tiempo que no fumaba algo como eso.

- Se supone que tu eres el camello acá, no yo, pero te acompaño si me dejas coger uno -metí mi mano para agarrar alguna

- ¿Estas loco?, sabes muy bien lo que me haría Johnny si le llega una queja de sus clientes -apartó mi mano bruscamente -me mataría

- Vamos, hay como cien no se dará cuenta si saco uno

- No. Tu habías dicho que ya no fumarias esta mierda

- De acuerdo mamá - le dije en tono burlón -si no me vas a dar uno me voy de una vez

Él estaba nervioso, por lo que, si o si me daría uno para que lo acompañe, solo debía insistir.

- Entiende que lo digo por tu bien

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