Capítulo 3

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Al terminar el relato, Piero observó lágrimas en los ojos de sus hijas y orgullo en la mirada de sus muchachos. Era verdad, Bianca se entregaba en cuerpo y alma para ver felices a los que estaban a su alrededor. Nunca se la veía llorar o enojarse más de lo necesario. Siempre sonreía, ella era la luz al final de un oscuro túnel, el alimento luego de una hambruna, el oasis en el desierto.

Después de las despedidas, todos se retiraron, lo único que quedaba era el desorden. Piero se dirigió a su cuarto. Tomó una rápida y acogedora ducha, se recostó y miró el espacio vacío a su lado. Ya era la doceava noche que pasaba sin Bianca, pero esa noche estuvo tranquilo, en paz. Sintió que su difunta mujer lo cuidaba, como lo había hecho siempre.

El despertador sonó. Se vistió y llamó a Berenice. 15 minutos después, su casa estaba llena nuevamente, pero esta vez había regalos. Luego del almuerzo de Navidad, las niñas jugaron con sus nuevas muñecas, los muchachos presumían su ropa nueva y los grandes brindaban, comían y charlaban. Piero jugó un rato con sus bellas nietas. Charló con los jóvenes y les entregó un poco de dinero como regalo. Después buscó a Diana. Su hija estaba sola, apartada de la familia, observando la nieve a través de la ventana. Al abrazarla, Diana no pudo contener más las lágrimas y sus ojos se inundaron.

El teléfono se escuchó a lo lejos. Berenice se acercó para consolar a su hermana liberando a su padre para contestar. Piero desapareció del living para tomar el teléfono, al colgar sonrió. Volviendo al living, llamó la atención de todos los invitados y comenzó con sus regalos. A sus princesitas les regaló disfraces y coronas, los muchachos recibieron entradas a un próximo concierto de su banda favorita. Federico y su esposa recibieron un libro sobre el cuidado del embarazo y del niño en sus primeros tres años de vida. Francesco y su esposa recibieron uno de los mejores vinos traído de Francia. Berenice recibió un tapado de su madre y su esposo Massimo recibió un libro de historia de las leyes, aunque a muchos les parezca aburrido, para Massimo, ese libro era como todo el oro del mundo.

Diana, con los ojos llorosos observaba todos los regalos. El anciano se acercó hacia ella. Tomándola de la mano, la guió hasta la habitación que antes le había pertenecido.

—Hija, sé que en este momento de tu vida, ningún regalo material te dará la felicidad que quiero que tengas, por eso decidí darte algo mucho mejor.

Ordenó que se cubriera los ojos con las manos. Diana no estaba segura de lo que sucedía. Escuchó que la puerta de la habitación se abría. Pensó que su regalo sería algo de su madre. Pero todo pensamiento cambió cuando unas callosas, fuertes y muy conocidas manos le acariciaron las mejillas desde atrás. Descubriendo su rostro, observó a su padre sonriendo, apoyado sobre el marco de la puerta, con sus manos en los bolsillos. Esas manos familiares seguían acariciándola. Viró sobre sí y la sorpresa la paralizó. Desde el corredor se escucharon los gritos de Isabella y Bianca. Giacomo se encontraba sano y salvo.

Diana reaccionó y se lanzó a los brazos de su esposo, las lágrimas dominaron los ojos de ambos. Las niñas llegaron junto a sus padres y se unieron al abrazo. Poco después llegó Patricio preguntando el por qué del griterío. Al ver a su padre, la voz se le cortó. Las miradas entre ellos se cruzaron. Patricio abandonó su orgullo de hombre de 15 años, corrió hacia su padre y lo abrazó, expresando el vacío que le había dado. La familia unida y muy conmocionada se dirigió al living, donde Giacomo fue recibido con mucha alegría. Diana abrazó a su padre dándole las gracias por haberle dado el mejor regalo de su vida.

 (...)

Ya había pasado un mes de la muerte de Bianca. La familia Travolta Fiore se encontraba en la mesa alrededor del abogado y el testamento. Para mayor confianza, Massimo había sido elegido como abogado. Los tesoros de Bianca habían sido entregados de manera igualitaria entre sus hijos. Todos quedaron conformes. Piero, recibió una gran parte del total del testamento. Entre esas cosas recibió una carta que había sido escrita por la difunta mujer. Cada uno volvió a su vida.

Piero quedó nuevamente solo en la casa. El sobre aun estaba en sus manos, era grande y grueso. Dejó el sobre arriba de la mesa y lo observó de lejos. Una parte de él quería verlo, pensaba que podría ser algunas fotografías nunca antes vistas por él, una carta de despedida, una carta de amor. Por otra parte, el miedo lo ahogaba, tal vez, esa carta revelaba algo que nunca quiso saber, una traición, una mentira, tal vez aclaraba que uno de sus hijos tenía otro padre. Piero no lo creía posible, pero aun así tenía miedo.

Los días pasaban y el sobre continuaba sobre la mesa. El anciano continuaba con su vida, pero al menos una vez por día, se detenía a observar el sobre con recelo, intentando convencerse de leerlo aunque no lo lograba. Una tarde, Piero recibió una llamada de Federico, para hablar unas cosas. En menos de una hora llegarían y tenía que ordenar un poco. Luego de acomodar toda la casa, tomó el sobre y se dirigió a su habitación para guardarlo. En el camino, el sobre cayó abriéndose. Al recogerlo, pudo divisar unas fotos, se acomodó sobre la cama y las observó. Bianca había tomado esas fotografías, sus hijos protagonizaban la mayor parte de ellas, otras eran de sus nietos y algunas pocas de ella misma con él. Piero no puedo evitar contener las lágrimas. Sonó el timbre, cobró la compostura dejando las fotografías sobre su cama y se dirigió a la puerta para abrirla.

Luego de la charla, Piero vació la habitación invadida por platas y tomó un baño. A la mañana siguiente Federico y su esposa se mudarían a su casa, para cuidarlo más de cerca. Piero reía para sí, ya no era un niño, podía cuidarse sólo, aunque no le vendría mal un poco de compañía y ayuda,  además de que, vivir un embarazo día a día otra vez, era una nueva aventura. Se acostó en su cama decidido a dormir temprano, pero al ver el sobre, tomó coraje y se decidió leerlo.

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¡Hola! Quiero agradecerles a los que me leen. No sabía que era tan motivador recibir leídos. Muchísimas gracias, de verdad. Me gustaría que comenten qué piensan de la novela, si es aburrida, si le falta detalles o emoción. Y voten si les gusta.

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