Ariana's pov

Sonreí a todas las personas que se me cruzaban cuando caminé hacia la plataforma. Al final está siendo todo un éxito el lanzamiento de mi disco.

A Scott se le ocurrió hacer un concurso para que las fans vinieran a disfrutar conmigo, logrando así que vinieran dos chicas representando cada país alrededor del mundo.

The Jonas Brothers, The Wanted, Miley Cyrus, entre muchos, estaban pasándola bien en la After Party.

— Muy buenas noches, y bienvenidos a el lanzamiento oficial de Yours Truly. El equipo de Ariana Grande les da una cordial bienvenida, esperando que estén pasándola bien. A continuación unas palabras de nuestra querida cantante –dijo Isaac, uno de los presentadores contratados.

Tomé el micro desconectándolo de la base, y caminé por el escenario para estar más cerca de las personas.

— Cuando recién empezaba con la fama y eso, siempre me juré no olvidar mis raíces. Siempre me ha a atraído la música, y hacer feliz a las personas, pero sobretodo escribir sobre cosas que me inspiran. Yours Truly está basado en eso. En mis experiencias a través de éste tiempo en el que he empezado con mi fama. El como he encontrado personas maravillosas a través de este medio, que me han acompañado por un largo tiempo, unos quizás no hace mucho, pero sin embargo les tengo un alta estima –empecé mi discurso–. Gracias a todos por acompañarme ésta noche tan especial. Sé que quizás les estoy aburriendo mucho con esta especie de discurso de pacotilla, pero quería agradecerle a todos ustedes y a cada una de las personas que de alguna u otra manera sé que estarán para mi. Gracias a Scott Braun por ser un excelente mánager, a Nathan, a Mac y Big Sean por ser colaboradores en mis canciones, y a mis fans por apoyarme. Pero ante todo, quiero agradecerle a mi novio, Harry Styles porque me ha ayudado con el estrés del lanzamiento, y aunque no esté aquí presente, gracias.

Sentí los aplausos de las personas, cuando dejé el micro en las manos de Isaac. No iba a llorar, no iba a llorar.

Caminé a la barra en busca de una bebida, mientras Scott me seguía.

— Estuvo genial Ari. Felicidades, sé que vamos a hacer un éxito de éste álbum –me alentó abrazándome.

No pude evitar que las lágrimas salieran.

— Gracias Scott. Esto es por ti, por ser el mejor. Gracias.

— No llores nena, estás hermosa. Deslumbra en tu noche, se la envidia de las feas –dijo con un guiño mientras se separaba de mi.

No pude evitar sonreír mientras limpiaba mis mejillas manchadas.

— Eres tonto –negué juguetona.

— Y tú muy burra. Tomate algo, nos vemos al rato. Iré a ver con quién bailo, yujú –dijo cantarín, mientras desaparecía entre las personas.

Me volteé y le hice seña al barman.

— Una piña colada sin alcohol, por favor –pedí.

Él joven asintió, y corrió a preparármela.

— Ow vamos. El alcohol es la mejor parte de la piña colada –susurró una voz a mis espaldas.

Me volteé encontrándome con el cabello castaño despeinado de Nathan Sykes.

— No quiero una resaca mañana –guiñé mi ojo hacia él.

— Bueno, ahora eres fina. ¿Quién eres tú y que hiciste a mi Ariana? –dijo riendo.

Negué mientras sonreía.

— Soy yo misma, sólo que más cuidadosa. Mañana viajaré a Wantagh, New York y lo último que necesito es una resaca –le expliqué.

Él asintió, y estiró la mano sobrel hombro tomando la copa que el barman acababa de poner sobre la barra.

La llevó a sus labios y tomó de ella.

— ¡Eh que es mía! –le reñí arrebatándole la copa.

— No está tan mal –bromeó saboreando sus labios.

Le miré con cara de reproche, antes de beber de mi copa.

— Pídete una por ti mismo, ¿qué no sabes que la regla de oro en una fiesta es NO beber de otros vasos, salvo del tuyo?

— En realidad no voy a fiestas –se encogió–. Sin embargo, beber de tu copa está bien, fresa.

No sé porque Harry vino a mi mente al escuchar el 'fresa'. Me hubiera gustado que estuviera aquí, pero sé que en este momento debería estar haciendo vibrar a todas esas personas en New York con su música. Al menos la recompensa es que a partir de mañana podría quedarme con él por el resto de la semana antes de que volviéramos a L.A para seguir el promocionamiento de mi disco.

Le di un puño juguetón en el hombro, antes de volver a tomar otro trago.

— Ambos sabemos que no soy fresa así que, ya.

Él rió mostrando sus dientes blancos, y arrimó su mano a la barra que estaba detrás de mi. Estaba nerviosa por eso, sí, pero Nathan es mi amigo, así que lo dejaría estar.

— Bueno. Tienes pinta de ser una, pero cuando se te conoce se ve que no lo eres... Eres más como una chica mala –dijo con su aliento rosándome la piel.

— No soy una chica mala –negué riendo.

— Sí lo eres... Te gusta romper corazones –susurró aún más cerca de mi.

— ¿De que hablas? –fruncí el ceño mirándole fijamente.

— Oh de nada. Debo ir con los chicos. Nos vemos hasta el día de grabación... amiga –guiñó su ojos para mi mientras se alejaba.

¿Qué mierda fue eso?

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