Isabella.~
Eso era lo que yo llamaba un hombre guapo. Dios, sí que era guapo. No desmerezco a Víctor, él es un modelo de revista, pero no es mi tipo de hombre, porque conmigo no es seductor. Somos buenos amigos, a veces tenemos que besarnos para que la gente nos vea y no duden, pero intentamos evitarlo, así como intentamos evitar enredarnos en la cama. Pero Antonio era diferente, era un hombre que emanaba masculinidad. Desde su cabello levantado, pasando por su vello facial, hasta la forma en que se comportaba con su novia.
No pude evitar sentirme un poco nostálgica, siempre había querido enamorarme, así como ellos se veían enamorados, sin embargo la suerte nunca estuvo de mi lado. Aunque, mala suerte en el amor, buena suerte en el juego. Eso último se notaba en mi cuenta bancaria.
-¿dónde la llevo?- preguntó Víctor confundido, acostado cómodamente en la cama, mirándome mover a todos lados mientras yo me levantaba
-no sé, llévala a la tumba de Julieta...- comenté sin tomarle demasiada importancia, más concentrada en qué vestido sacar- ¿el negro o el violeta?- pregunté confundida mostrándole los colgadores con los vestidos.
-el violeta- contestó automatizado- ¿qué hago si la prensa me sigue?- preguntó de pronto
-dirás que es tu prima- dije seria, me miró confundido y luego me reí- nada, sólo tienes que decir que es una amistad, y actuar con naturalidad...- me volteé a mirarlo antes de entrar al baño a ponerme la ropa- Víctor, tienes que actuar con naturalidad- le advertí
-sí, lo sé- dijo despreocupado
-porfavor, manten tus instintos fieros y masculinos controlados con la francesa- me burlé ya cambiándome en el baño
-tranquila, ella tiene a Antonio. La novia de un amigo es prohibida- comentó
-me parece justo- le grité mientras me arreglaba, los últimos toques.
-¿porqué estás tan arreglada?- alzó una ceja burlesco al verme salir- no me digas que es para Antonio...
Me paré frente a él con una mano en la cintura
-Dime, ¿cuándo has visto a esta mujer hecha un desastre?- le cuestioné
-Por las noches...- se rió luego.
-Bueno, no por el día- me sentí avergonzada, sí me estaba arreglando para dar una buena impresión, aunque también fuera parte de la costumbre- y ya no digas estupideces- me quejé- que te vaya bien. Au Revoir!- le molesté antes de marcharme con un acento francés exagerado. Sentí su risa cuando salí del cuarto.
-Francesca, ¿no ha llegado mi padre?- le pregunté a su secretaria
-No, signora Isabella- me contestó la joven- pero ha dicho que puede usar su despacho si lo necesita
-Grazie- le sonreí y entré al despacho esperando a Antonio luego de darle la indicación a Francesca.
Mientras esperaba me puse a hojear unas revistas de economía, los documentos de las archivadoras y los créditos. No podía parecer ignorante
-¿puedo?- se asomó un Antonio de traje y bien peinado, con una sonrisa seductora
-sí, pasa- le sonreí dejando las revistas a un lado. No podía dejar de pensar en lo guapo que se veía. A veces he pensado que por mi habilidad para fingir naturalidad y calma, debí haber estudiado teatro, no Negocios- bienvenido al despacho del signor Schiavone- me levanté para ofrecerle mi mano, en un gesto totalmente formal
Pero el decidió acercase a mí y besar ambas mejillas como se nos es usual aquí.
-Estás muy guapa, si me permites decirte- comentó con una sonrisa y se sentó frente amí
-Grazie- le contesté un poco ruborizada y cambiando el tema muy rápido para obviar su comentario- Bien, mi padre no está, pero yo puedo ayudarte- le extendí varios documentos donde figuraban las descripciones de los créditos, cobros, actividad en la bolsa del banco para que notara que los intereses podrían disminuirse- De todos modos, todo es simulado, hay varios puntos que pueden tratarse en caso de que algo no te guste- comencé a comentarle mirando las hojas
Él asentía y miraba los papeles con determinación luego me miraba con esa mirada coqueta y asentía.
-Has sido de gran ayuda- sonrió- ¿no se molestará Víctor si te invito a almorzar?- comentó de repente
-Ahm...- dude incorporándome en la mesa- mira Antonio, a Víctor no le molesta, pero no quiero que tu novia se moleste contigo...- comenté recordando a la señorita Francia- ¿no vas a tomar un crédito por ahora?- comenté mirándolo a los ojos, directo.
-Tengo que pensarlo, eres la mujer de mi amigo, y no quiero ponerlos en deudas- comentó y luego me sonrió- mi novia no se molestará, después de todo estas mini vacaciones, son porque estamos un poco mal...-comentó con un deje de tristeza-
-No se les nota...- comenté extrañada y luego reparé en su tono triste. Me sentí un poco mal por mi desatinado comentario- Disculpa, lo lamento...- marqué el fono de Francesca- ¿No hay mas citas esta mañana?- le pregunté
-No signora, su padre canceló todo, excepto la suya- respondió.
-Grazie, Francesca- le agradecí y colgué- Te acompañaré a almorzar- accedí- puedes desahogarte conmigo- intenté transmitirle confianza
Me sentí un poco mal por desear estar enamorada como él y su novia, siendo que estaba pasando por un mal momento.

Víctor.-
Me dio risa ver cómo Isabella se preparaba para tener una reunión de negocios con Antonio, pero no pude seguir riéndome cuando me vi tan preocupado frente al espejo, buscando mi mejor camisa, probándome relojes... estaba actuando exactamente igual.
Pero es que no es cosa de llegar y salir a la calle con una mujer... o solo. Uno tiene su dignidad, su imagen. Tal y como mi esposa me preguntaba cuándo la había visto deshecha, la respuesta a esa pregunta en mi caso era la misma: nunca, siempre me preocupaba de ser bien visto.
Saqué el porsche gris del garage. Estaba conduciendo al encuentro de la hermosa francesa. Parecía una mujer agradable, quizá, algún día por podría presentarme a una hermana suya o a una amiga francesa. Cualquiera diría que, bajo mi estado civil, estar pensando en otras mujeres era un pecado y aún mas, un delito. Pero mi situación era muy diferente, Isabella y yo no habíamos consumado nada más que miles de juegos de mesa en nuestra cama, a veces apostábamos jugando póker y tomábamos unos tragos. Eramos un par de amigos íntimos bastante divertido.
Por otro lado, seguía buscando a una fémina que me hiciera sentir satisfecho, más allá de lo físico, de eso había tenido bastante; pero claro, nunca dejándolo de lado. Llegué al Lobby del hotel y me acerqué al mesón.
-Ciao bella dama- le sonreí y ella me sonrió halagada de vuelta- ¿podría decirle a la signora Camille Beaumont que la estoy esperando, per favore-
-Claro- marcó el número de su cuarto y le avisó- bajará enseguida
-Grazie- me retiré y me fui a sentar en uno de los sillones de cuerina del salón
-bonjour Víctor- sonó su voz y una Camille sonriente, con shorts y esta vez con zapatos bajos y cómodos se acercó a besar ambas mejillas- gracias por acompañarme
-Boungiorno- le sonreí y me acerqué a besar sus mejillas- no hay de qué, para mí siempre es un placer pasear por verona- le comenté con modestia mirando falsamente mis pies. En verdad le estaba mirando de reojo las piernas- ya vamos
-¿dónde iremos?- preguntó rosando su brazo al mío.
-¿te parece ir a la casa de Julieta?- le pregunté caminando al auto y despidiéndome con un gesto cortés de la chica del mesón- es un lugar lleno de historias
- perfecto, estoy en tus manos- sonrió ¿con coquetería?-
Nada de mal, pero era la mujer de mi amigo. No quería alejarlo de nuevo.
La guié hasta el auto obviando su última sonrisa y nos dirigimos a la casa de Julieta por las estrechas pero hermosas calles de Verona. Llegamos ahí, estaba lleno de mujeres en su mayoría. La entrada al patio era totalmente gratuita. Nos acercamos al lugar, estaba repleto de candados con consignas como "Pepo y Julia per sempre", cartas por otros lados, mujeres sentadas escribiendo y llorando en silencio. Nunca me había detenido a pensar en lo trágico que era ese lugar.
-Se supone que habitaban los Capuleto aquí, pero en verdad no es nada confirmado- le comenté a mi compañera que miraba todo a su alrededor con increíble detención
-¿porqué lloran?- preguntó acercandose a mí con inocencia
-porque escriben sus dramas sentimentales a Julieta- le expliqué hablando un poco más bajo- esperan que Julieta pueda enviarles un consejo algún día, por su experiencia trágica y fatal en el amor- dramaticé- espero que no tengas que estar en esa situación alguna vez- comenté mirando a las mujeres llorando
-qué gracioso- comentó- estaba pensando en dejarle una nota a Julieta- comentó riendo y tomando su cabello en un tomate.
-¿de verdad?- pregunté sorprendido llevándome las manos a los bolsillos del bermuda- no imagino que tengas problemas o un tragico amor como el de Julieta
-Digamos que Antonio no es el novio que esperaba- comentó mirandome sonriendo- lo más importante son los negocios y bueno, esta salida se supone que era nuestra luna de miel- comentó con amargura
-Oh...- dije pensando qué decir- bueno, a veces uno tiene que sacrificar ciertas cosas para que el negocio surja- comenté un poco incómodo. Apenas la conocía y ya estaba dándome demasiada información sobre su relación con Antonio. Era una pena que una mujer tan guapa tuviera que pasar por esta situación- luego podrán recuperar el tiempo- le animé- vamos a conocer la casa por dentro
Ella me sonrió y se adentró primero a la casa mirando a los alrededores y luego se volteó.
-¿tu crees que hayan vivido aquí?- preguntó y se arrimó a mi lado
-no lo sé- comenté sintiendo su cercanía, olía bien. Mito derribado: las francesas si se bañan y se perfuman... también se depilan- yo creo que no, pero de todos modos, la casa mantiene la leyenda viva- le sonreí- ¿qué crees tú?
- mm.. no creo. Pero si maria antonieta vivió en versalles ¿por qué julieta no?- sonrió y miró mis labios con detención, luego me sonrió.- muero por uno de esos glaces, no ¿cómo les dicen aqui? gelatos?-
-Gelatos- asentí con una sonrisa graciosa- yo invito. Salimos de la casa luego de mirar los muros pintados, llenos de colores y eternas promesas de amor. Me quedé pensando en la forma en que miró mis labios, de una manera tan directa y sin vergüenza, ¿habrá sido un impulso o será costumbre de los franceses examinar labios para conocer a la persona?
De todos modos yo tampoco había sido indiferente. Me mantuve al margen de la situación, pero la francesa era sin duda una mujer muy hermosa, muy llamativa, qué hombre no se deleitaría con una mujer así al lado.
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¿Cómo van hasta ahí? Espero que estén disfrutando de la lectura ;) 
PD: se viene mucho mejor

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