Suspiré. –Nuestra primera cita –reflexioné un segundo sobre ello-. Se me hace raro tenerla después de haber ido al baile de invierno juntos, pero creo que podré adaptarme –reí pícara-.

-         Me encanta tu risa.

-         Oh, ¿solo mi risa?

Rio. –Puede que muchas más cosas, pero ya te las iré nombrando más adelante.

-         Hacerte el misterioso, no te funcionará conmigo –le advertí-.

-         ¿Quién ha dicho que me esté haciendo el misterioso? –preguntó sarcásticamente-.

Sonreí una vez más. Solo Louis podía hacer que una conversación fuera tan utópica. Junté nuestras frentes y deposité un beso en esta, para luego deshacer el agarre que mis piernas hacían en la cintura de Louis, poniendo mis manos en sus hombros para saltar, quedando de pie en el suelo. Louis me tomó de la mano y fuimos caminando hasta el hotel en el que me hospedaba, en unas horas tendría que dejarlo y volver a Doncaster con el resto del equipo. Louis solo había venido a ver el espectáculo que dábamos, al igual que Jake.

Miré nuestras manos unidas, la imagen casi me producía lágrimas de alegría. ¿Cómo habíamos tardado tanto en acabar así? Sabía que los dos habíamos sentido algo muy fuerte desde el principio  pero, la idea de no haber estado segura de mis sentimientos, hacía que quisiera llorar de desesperación. Ahora, las cosas parecían tan sencillas. Solo tenía que mirar a Louis para saber que todo estaba bien, que nosotros estábamos bien, que lo que estábamos intentando empezar estaba bien para los dos. Él me quería. Yo le quería. ¿Estar enamorada? Claro, ¿cómo no enamorarse de él, de cada una de sus sonrisas, de sus manías adorables? Eso, para mi cerebro, era insostenible, una opción que simplemente no podía existir.

Al subir al ascensor, su mano se deslizó de la mía hasta la parte inferior de mi espalda y, a continuación, me empujó hasta que quedará de espaldas a la pared del ascensor. Sentía su alentó sobre mis labios y, creo que él podía sentir el fuerte latir de mi corazón, el cual aumentaba a cada segundo, a cada centímetro que él acortaba. Le miré a los ojos, para luego mirar sus labios, eran tentadores. Volví hasta sus ojos, esta vez eran ellos quienes miraban mis labios.

-         Eres. Una. Tentación –me espetó, antes de unir nuestros labios en un duro beso-.

Gemí. Sus labios se movían rudamente al compás de los míos, sentí como los mordió, creo que fue la cosa más sexy que alguna vez habíamos hecho. Tiró de mi labio, para luego pasar su lengua sobre él. Sentía como me rendía, como sentía que podía llegar hasta el final.

Y entonces la puerta se abrió.

Justo antes de que alguien nos viera, Louis se separó de mí, haciendo que una sensación de necesidad creciera dentro de mí. Lo miré, tenía los ojos oscurecidos y la respiración agitada, su cabello estaba mucho más despeinado de lo que recordaba. ¿Lo había hecho yo? No recordaba haber puesto mis manos sobre su pelo. Sonreí. Al parecer, empezaba a acostumbrarme al hecho de ser besado de infraganti, sin ningún tipo de aviso y, creo que besaba bien de vuelta.

Observé a las personas que nos habían interrumpido, eran dos miembros del equipo con quienes nos acabábamos de enfrentar, uno que no había pasado. Me miraron de arriba abajo, con superioridad, yo simplemente me encogí en los brazos de Louis.

-         He oído que este año las finales serán pruebas en solitario –comentó una, mirándome-. Espero que estés preparada para ver lo que es capaz de hacer alguien que no está sujeto a las normas de estar en un grupo –me advirtió-.

-         Solo pueden participar dos de cada instituto, dieciséis participantes, harán una media con los resultados –los ojos de la otra chica parecían divertirse al verme-. Recuerda, solo no te tropieces con tus propios pies.

Blue, Deep and Yours |Louis Tomlinson|¡Lee esta historia GRATIS!