Única Parte

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Era besado apasionadamente, sus labios torpes querían seguir a los expertos de su pareja, pero como siempre, no lo lograba.

Se separaron por la falta de aire mientras sentía que su amante le apretaba el trasero y lo masajeaba.

—S-Sanji, n-no ah espera, hoy no quiero— como pudo se libero del fuerte agarre escuchando un resoplido del otro.

—vamos ~ ¿sigues enojado por lo que pasó? Te dije que solo fue para ocultar lo nuestro— dijo mientras besaba el dorso de la mano del peli-verde.

-*¿y ahora de quién?*-  pensó.

Zoro y Sanji salían hacia ya cuatro años, desde que se graduaron de la secundaria, ocultando su noviazgo de todos hasta de sus propios amigos, que eso fue más una petición por parte de sanji con la excusa de no querer incomodar a "sus bellas damas" como él les decía. Zoro había aceptado porque le gustaba mucho el rubio y como era su primera relación con un chico dejo que manejara todo. Pero ya había pasado mucho tiempo y, al menos por su parte, ya le había dicho a sus amigos y padre que él era bisexual y se lo habían tomado a bien! No entendía porque tenia que seguir ocultando su relación a ellos, entendía que la familia de Sanji fuera tradicional y no aceptaran pero quería al menos estar a su lado cuando salían con sus amigos.

 Este era uno de los motivos por el cual frecuentemente peleaban y el día anterior no fue la  excepción, Sanji había salido a una fiesta de la universidad y no volvió sino hasta el día siguiente, apestado a alcohol y desarreglado con visibles marcas en su cuello y quien sabe en que partes más, Zoro ya se habia acostumbrando a las punzadas en su pecho cuando lo veía entrando así ¿como lo solucionaba su pareja? Haciéndole el "amor", diciéndole cosas bonitas, acariciando y besando cada una de sus cicatrices que tenia por las practicas de Kendo, pero hoy no se iba dejar vencer por el deseo, ya no era un adolescente, el fuerte olor de alcohol mezclado con la colonia que siempre usaba más el de alguna mujer que se había acostado con él lo mantenía cuerdo con un mareo fuerte, lo empujo harto de todo.

—vete de mi casa— dijo con tranquilidad, miro la expresión sorprendida de su pareja y solo bufo.

—¿Enserio? ¿Solo por una estupidez como esta?— dijo Sanji mientras se señalaba las marcas —vamos~ quiero pasar mi tarde libre con el amor de mi vida~— el rubio intento besarlo de vuelta pero el otro volteo su rostro.

—lo mismo se lo dices a tus amantes seguro— y ahí empezaba otra de sus peleas.

—sabes el motivo por el cual lo hago—

—¡pero ya pasaron años! ¡¿Ni siquiera a nuestros amigos podemos contarle?!— empezaban los gritos

—¡¿Para que?! ¡¿Para que alguno de ellos le cuente a mi familia y nos separen?!—

—yo solo quiero tomarte de la mano al menos frente a ellos, no tener que fingir que todo esta bien cuando una de esas mujerzuelas se te pega y no poder detener nada— y las ganas terribles de llorar.

—¡No llames así a mis damas!— sus ojos amenazaban con liberar pequeñas lágrimas de frustración ante ese comentario.

—¿e-es en cerio Sanji?— no podía entender que siempre defienda a esas mujeres antes que él, ¿acaso nunca le importo? Siempre le dijo que lo amaba pero esas muestras de afecto sonaban tan vacías ahora, quizá él ni siquiera lo ama. Poco a poco cerro la boca, las pequeñas gotas empezaron a resbalar por sus mejillas alertando al otro.

—e-espera, mierda, no  llores — intento abrazarlo pero Zoro ya no quería nada más —¿que es lo que quieres que haga? ¿Quieres que arruine mi vida por ti?— eso fue la gota que rebalsó el vaso, empujo con todas sus fuerzas al rubio tirándolo al piso de la sala y se fue corriendo a su habitación escuchado de fondo los gritos del otro, con lágrimas recorriendo sus mejillas agarro todas las cosas que pudo de Sanji para luego lanzarlas en la cara de este.

—¿que?—

Se limpio la cara y suspiro —¿sabes que? Tranquilo, no tienes que ocultar nada más, porque esta inexistente relación se termina ahora—

—Z-Zoro, ¡espera! ¡No lo estas pensando bien!—

—No, No lo pensé bien cuando deje que siguieras con esta mierda— Sanji seguía protestando pero Zoro ignorando toda queja lo empujo fuera de su casa —espero que puedas encontrar a alguien que no te arruine la vida como yo—  cerro la puerta de un portazo y trabo con algún mueble cada puerta que daba al exterior para que el rubio no lograra pasar con su copia de llaves, aunque cuando termino se sintió estúpido, Sanji se había  marchado después de cerrarle la puerta en la cara, seguro que alguno de sus vecinos estaba mirando la escena y ni se atrevió a por lo menos suplicar que le perdone. 

Zoro fue a sentarse al sofá de la sala y se abrazo a si mismo —cobarde— dijo sin saber si se lo decía a su "ex pareja" o a él mismo, porque si el rubio volvía, él lo perdonaría y seguirían con ese circulo vicioso.






esta historia seguro se edite a futuro






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