Capitulo tres - Si no fuera por ti

45 1 0

Llamé al timbre de Trav unas tres veces, Ashton todavía no se había ido, seguía en la calle apoyado en su auto esperando que Trav abriera.

Por la gran puerta blanca apareció Trav y me tiré en sus brazos, literal.

Travis es un poco más alto que yo, es fuerte, moreno de ojos mieles, su cabello negro en un corte varonil. Hace box desde los 16, tiene 18, obviamente no está en mi clase. Está verdaderamente caliente.

—También te extrañé —dijo él corriendo el cabello de mi rostro.

Escuché el rugir de la camioneta de Ashton y dí por hecho que se fue.

—besé su mejilla— ¿cómo has estado?

—Bien —me sonrío. — Vamos a mi habitación mejor —asentí y subimos las escaleras que conducían al segundo piso donde se encontraba su habitación.

—Traaaaaaaaavis, me hice daño —hice un mohín con mis labios y le mostré mi muñeca.

—¿Cómo demonios hiciste eso? —preguntó exasperado.

—me saqué los tenis y me senté en su cama contra la pared— Rompí el espejo y cuando quise juntar los cristales rotos, me corté —me encojo de hombros despreocupadamente.

—¿Otra vez las voces, AliceLove? —preguntó acercándose a mí. Asentí y me abrazó. — Sophie —murmuró y besó mi cabeza— ¿has estado comiendo? —asiento— Sophie —reprochó.

—He comido —miento y recorro con mi vista su habitación.

—Te traeré de comer —se puso de pie— ahora vuelvo ¿sí? —asiento y él sale de la habitación.

Me levanté de la cama y busqué algún cd para poner, Trav tenía miles de cd’s que a mi me encantaban, agarré uno al azar y lo puse en la disquera.

—Sophie, no hay nada en la cocina, pedí pizza, ¿está bien?

—Supongo —me encogí de hombros— trav, le he contado a Ash.

—¿qué cosa?

—Sobre mis trastornos.

—Sophie, no estás transtor-

—Claro que lo estoy, pero escúchame, él me dijo que me apoyaría en lo que sea y que cuente con él, pero temo que ahora no se quiera ir a la universidad por mí, y en serio, debes convencerlo de que lo haga.

—¿yo? —negó con la cabeza.—No me hará caso, sabes como es Ashton —se tiró en la cama.

—¡Pero eres su amigo! —exclamé— además, sino le dices me obligará a comer, bah, él no sabe que no como y eso.

—Tienes que comer, estás piel y hueso.

—Estoy gorda, ¿entendes? Gor-da, muy gorda, estoy obesa, Trav —levanto un poco mi remera y agarro mi panza— ¿ves esto? Es grasa.

—Cállate Sophie, estás bien así, ¡joder! —gritó.

—Mierda travis, ¡no.me.grites! —lo miro con el seño fruncido.

—Lo siento —cubrió su rostro con sus manos frustrado.

—¡Travis! —oí a su madre gritar desde abajo— llegó la pizza.

—Iré a buscar la pizza y traeré gaseosas, ¿coca cola? —asiento. Y él salió rápidamente de la habitación.

A los minutos subió Trav con la pizza y dos latas de coca-cola.

—¿Te quedarás a dormir? —preguntó mirándome.

—negué con la cabeza— mañana tenemos escuela, no puedo.

A punto de caer¡Lee esta historia GRATIS!