El amanecer de mi alma.

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Un día apareciste, así tal cual, de la nada. Un juguetón destino que en un desliz cruzó nuestros caminos. Justo en el momento exacto en el que yo estaba como Roma, hecha totalmente ruinas. Pero poco a poco ibas consiguiendo que aunque siguiera siendo la imagen reflejada de unas ruinas totales, comenzara a tener valor. Ya no era otra más, ya me iba sintiendo cada vez más especial. Y si lo piensas, parece un gran espejismo todo esto. Entraste por la puerta grande a mi vida, aquella puerta adornada con la duda y el miedo del: ¿me volverán a fallar? Los gestos dicen más que las palabras, tal vez ese sea el parecido con los amaneceres y las puestas de sol. No es realmente el sol lo que llama la atención, es el paisaje adornado con bellos colores de tonos diversos. Es el lugar, el sitio, y sobretodo la persona con la que compartes esas grandes tentaciones que seducen tus ojos. Desde marrón café hasta blanco albino, pasando por azul cielo y verde agua, o incluso color miel.. Lo importantante no son los ojos con los que lo veas, lo importante es tenerte conmigo a mi bonita vera.

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