Capítulo 33

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Cacería en las sombras.

Piotet, Alemania.
31 de octubre, 2019.

✖ Dagna Zweig✖

Si permanecía más tiempo observando la tonta calabaza, Kahler creería en mis falsas intenciones de robar sus dulces. Sabía que en esos últimos días él estaba desconfiando más de mí, la inestabilidad emocional que ambos teníamos complicaba todo. Mentíamos al decir que estábamos bien, nos obligaron a vestirnos espantosamente y fingir, que disfrutaríamos del terrorífico día, literalmente.

— ¡ Hey tú! Vómito de calabaza — Kahler me dio un pequeño empujón con su hombro.

Vi su ridículo disfraz y después hice una mueca al ver mi atuendo. Así es, éramos Fred y Daphne de scooby doo, pero bien raritos con nuestras pelucas.

Mmm, un Kahler rubio.

— Esto es un asco.

Odler entró a la cocina con una adorable sonrisa, sacó una bebida del refrigerador, ocasionando que fuese imposible pasar por desapercibido. Ese disfraz de vaquero que él vestía, le quedaba perfecto, le daba un toque más atractivo del que ya poseía.

— Ina y los chicos ya van en camino — nos comentaba al abrir su bebida.

Los ojos de Odler eran del mismo tono que los de Kahler, tan azules y expresivos. Hermosos a simple vista.

— Espero que encontremos el destino de Haiol — Kahler apoyó su cabeza en la mesa, observando a su padre.

Me hizo feliz saber que Odler apreciaba mucho a Kahl, ambos parecían tranquilos con la relación padre e hijo. Se llevaban muy bien en poco tiempo, eran idénticos en ciertos aspectos.

— Hoy se llenará el bosque, habrán desaparecidos como cada año. Y esa es nuestra oportunidad para seguir a Sonell — Odler suspiró, entendí su aburrimiento por repetirnos el plan constantemente.

Me quedé pensando en lo vacío que noté a Haiol la última vez. En todos esos días no dejé de cuestionarme por las pocas ganas que mostró de seguir permaneciendo con vida. Imaginé su rostro lleno de dolor, las heridas en su cuerpo y, los gritos al ser abusado por su propio padre.

Lloré por él y su injusta vida.

Kahler jamás tocaba el tema, mucho menos opinaba algo al respecto. Yo sabía que para él también era complicado lidiar con los recuerdos de su pasado.

Su mirada triste le sonrió a la mía.

— Vamos a liberarlo — susurró al tomarme de la mano.

Los juegos de Piotet destruían lo que más quería.

A Gala.

Darel.

Haiol.

— Los espero en el auto — Odler nos dio una mirada tranquilizadora a ambos —. Pueden comer todos los dulces que quieran.

Reímos al aceptar los chocolates que el vaquero sexy nos ofrecía.

— ¿No tendrán soelkend?

Estación Holbein © [Completa ✔]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora