Capitulo 6ღ

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La primera vez que me pare en puntas, me rompí los tobillos.

Dios, eso suena tan patético.

Cuando teníamos cinco años, Mare se inscribió en una pequeña escuela de ballet que no se encontraba a más de dos cuadras lejos de casa, ver a Mare bailar los mismos bailes todos los benditos días aumentaba mi ansiedad de una manera que no podía soportar, mis pies picaban por hacer lo mismo que ellas, y mi cuerpo ansiaba usar ese pequeño leotardo rosa y el apretado tutu purpura, así que me inscribí también.

Y fue jodidamente perfecto.

Para mí, bailar era desaparecer del mundo y crear un universo paralelo donde lo único que importaba era el movimiento que mis pies efectuaban y el ritmo que mi cuerpo seguía, durante los próximos siete años ensaye y practique tan duro como podía, tres horas cada día a la semana, mi sueño era tener mis primeras puntas, pero normalmente estas se daban a los doce años para que tus pies estuvieran completamente desarrollados y no sufrieras una lesión que podría ser permanente.

Yo era una niña muy, pero muy entusiasta.

Así que cuando cumplí los once decidí que era hora de probar mis puntas, y tome prestadas las de una chica mayor que las había dejado en el estudio donde bailábamos, me puse las zapatillas color melocotón, un poco más grandes que mi talla, las amarre exactamente como sabía que debía hacerlo, y alce mis pies hasta que se encontraron cruzados, exactamente en punta.

Forme una sonrisa gigante con mis dientes torcidos y me coloque en la primera posición, observe mi delgado cuerpo sin ninguna curva especial a través del espejo gigante que abarcaba todo el estudio, me sentí satisfecha, feliz y contenta porque al fin iba a ser una bailarina de verdad y podría alardear de ello con la fastidiosa de Sally Mark, esa pequeña mocosa decía que era un asco de bailarina y jalaba el pequeño moño que mama me hacía cada vez que iba a practicar, respire con tranquilidad y me gire solo un poco para poder apreciar con más claridad la forma en que mis pantorrillas se curvaban, todo estaba bien, todo perfecto y exacto.

Hasta que mis tobillos se doblaron.

Y bueno, lo demás es historia, obtuve un yeso por aproximadamente un mes, y además de tener que esperar hasta los doce, tuve que suspender mis primeras puntas otros seis meses más por terapia para que los músculos de mis tobillos estuvieran lo suficientemente fuertes.

Si, apesto un montón.

Así que ahora aquí, mientras veía a mi mejor amiga cometer probablemente una de las locuras más estúpidas que se le haya ocurrido, me preguntaba si tal vez ella sobreviviría a esto y aprendería que algunas cosas simplemente no deberíamos hacerlas hasta que sea el momento indicado.

La diferencia aquí es que no hay un momento indicado para pararte en el asiento del copiloto de un descapotable mientras va a más de 80 km/h.

-Esto no va a terminar bien, ni un poco – Gemí en frustración mientras Mare trataba de conservar su equilibrio sobre el precioso asiento de cuero en su intento de suicidio.

-¡¡Cierra la boca y sigue conduciendo, Jen!!, ¡¡Estamos en L.A nena!! – Antes de siquiera darme cuenta, los Jonas Brothers se escuchaban en la radio con su L.A Baby mientras pasábamos la entrada de la ciudad de Los Ángeles.

El mundo y sus malditas coincidencias.

-¡¡Oh, Dios mío!!,¡¡Esa canción!! – América movió su flacucho culo mientras entonaba en una voz nada afinada el coro de la canción, sonreí un poco, porque bueno, Mare se veía totalmente patética ahora mismo.

-¡¡Vamos, ríete de mi Jenna, estos serán los mejores tres meses de nuestras vidas!! – Mare abrió sus brazos como si estuviese volando, echo su cabeza hacia atrás, dejando que su rubio cabello liso volara con el viento, ver Los Ángeles en fotos no es nada parecido a la realidad, las calles, la gente, los lugares, y hasta los colores te dejaban hipnotizado porque era algo increíble, seguí conduciendo a lo largo de la ciudad, siguiendo las indicaciones de Mare, quien grito y rio hasta que estacionamos en nuestro nuevo apartamento.

Belieber Dream ღ {JustinBieber} ©¡Lee esta historia GRATIS!