14-Temptation lV

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-Ay no me digas que eres así tan recatado en la intimidad—asevera tomando las manos masculinas para colocarlas sobre su lúcido trasero que se marcaba por lo ceñido del vestido que portaba.

-Mañana me vaz a querer matar...—conduce su mano hasta las piernas femeninas, subiendo poco a poco por ellas hasta acabar en sus muslos internos—¿No llevas bragas?

-Tomé un baño y no tenía bragas limpias para usar—sonríe libidinosamente—...Quiero que me hagas tuya Atilio...y quiero que sea hoy, esta noche...ahora.
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Aquellas cuatro paredes destilaban pasión, arrebato. Atilio y Victoria se besaban sin cesar, entremezclando en el proceso sus lenguas. Él la tocaba por doquier, pero sin duda la zona que más placer le daba acariciar eran sus firmes glúteos aún cubiertos por una tela. Ella se dedicaba a besarlo, desatando en él variados gemidos fruto de tan sublime y excitante succión. Sus labios parecían fuego, porque lo estaban quemando de a poco.

De momento sintió la necesidad de acariciarla más íntimamente y contando con que la fémina no portaba bragas, aprovechó dicha ventaja y la invadió con su potente mano allí en aquel lugar dentro de sus piernas. Rápidamente ella se tensó más no se apartó ni protestó. Se dedicó a abrazarlo, hundiendo su cabeza en su cuello.

A los minutos el comenzó a portar caricias allí en aquel lugar tan sensible de toda mujer de forma circular. Sus dedos se movían a un ritmo lento y casi tortuoso. Victoria quería gemir libremente, más no se sentía preparada para eso, por lo que se mordió el labio inferior y encajó sus manos en los hombros masculinos exquisitamente, haciéndole entender a él que aquel tacto le estaba gustando.

-¿Quieres que siga?—susurró él en tono tenue.

-¿Te he pedido que pares? Créeme que si no quisiera tu no me estuvieses tocando—encajó sus uñas con mayor fuerza en la piel masculina, cubierta por una camisa negra. Él le había acariciado con más vehemencia.

Un dedo intruso se coló en aquel canal húmedo y palpitante de deseo, y luego otro. Atilio gimió al sentir una estrechez apretar sus dedos con fuerza. Mientras Victoria abrió los ojos esporádicamente en un gesto de gozo, aquella invasión la había sentido en el alma.

Eventualmente los movimientos de aquellos dedos diestros en lo que hacían, era veloz. El chapoteo de los jugos sexuales de la fémina resonaban por todo el despacho dando al acto un toque más lujurioso. Victoria permanecía inmóvil hasta el momento, disfrutando, no podía negar que aquellas sensación de cosquilleo en su bajo vientre le fascinaba porque estuviese mintiendo si dijera lo contrario.

-¿Quieres disfrutar más?—le pregunta él, sin detener el vaivén de sus dedos.

Ella no contestó.

-Muévete…verás que es delicioso—respondió él ignorando su ignorancia.

Victoria no tuvo tiempo para pensar ¿Pero quien tiene tiempo para pensar cuando se tiene dos dedos revoltosos dentro de sí misma? Guiada por el calor y el fervor de ese momento comenzó a balancear sus caderas de forma sugestiva, en un principio lento, pero con el transcurrir de los minutos, cuando sentía que él momento de la cima picaba cerca copió el bailar de los dedos masculinos que para ese entonces era rápido y profundo.

-Victoria…puedes gemir, no te contengas.

-No…quiero—abrió la boca, ahogando en el proceso un despampanante jadeo. Él se quiso descobrar y sacó sus dedos de allí. Ella quedó en estado de shock.

-Yo así no puedo…te juro que no—se levanta llevándosela a ella junto con él.

Victoria rápidamente se reacomodó el vestido sintiendo la humedad de su feminidad rozar con sus muslos.

The Rivals_A&V (Terminada) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora