13-Temptation lll

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Victoria lo miró por unos minutos y sin poder evitarlo se lanzó en pos a sus brazos. Él por unos minutos se quedó con los brazos en el aire con la vista fija en un punto inexistente.

-Gracias a Dios estás aquí—se aferraba más a él.

Él al verla por primera vez en su vida temblando y precisamente de miedo, sintió la necesidad de corresponder a su abrazo, y protegerla.

-Gracias...

La sorpresa fue aún mayor cuando ella, por su propia voluntad lo besó.
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Ella lo había besado, así sin más, sin explicaciones no pedidas, sin previo aviso, sin usar la fuerza, sin nada, simplemente se lanzó a sus brazos y se guindó a su cuello para que sus cuerpos y sus labios se unieran. Él se tardó unos segundos en reaccionar, y besarla también no por falta de ganas, sino porque fue una verdadera sorpresa aquel gesto tan repentino por parte de Victoria.

El beso se extendió algunos minutos. Por supuesto Atilio había correspondiendo con los mismo deseos y con la misma pasión desbordante una vez entendió que aquello era real y no una alucinación por parte de su traicionera cabeza. Cuando sus bocas se separaron, Victoria se alejó rápidamente de él, todavía sin creer lo que acababa de hacer.

-No me vuelvas a tocar—Atilio abrió los ojos de forma sorpresiva. Victoria trataba de esquivar a toda costa la mirada masculina.

-¿Tú tienes alzheimer? Porque que yo recuerde, la que me besó fuiste tú—Victoria fue a replicar al respecto de segura en su defensa cuando Atilio se acercó y le tapó la boca, al ver una sombra cerca de ellos. Por un momento habían olvidado que estaban en medio de un atraco.

-¡Shhh...no hables!—bailaba sus ojos de un lugar a otro expectante a un posible ataque sorpresa. Victoria permanecía quieta en sus brazos. Él la tenía rodeada por detrás, pegando su robusto pecho a la delicada espalda femenina—Quédate quieta aquí, no te vayas a mover.

-¿Qué vaz a hacer Atilio?—asevera al verlo ponerse de pie—¡Atilio te van a ver!—grita a modo de susurro golpeándole desde abajo la pierna.

El ambiente estaba bastante tenso. Y lo peor era que estaban rodeados. De repente Victoria quien tenía la cabeza gacha pudo ver lo que eran unos zapatos negros de charol, poco a poco subió la vista con algo de temor, encontrándose con la imagen de uno de los hombres que la tomaron a la fuerza y la sacaron a rastras del centro comercial. Con cautela se deslizó hacia atrás y con uno de sus codos le tocó la pierna a Atilio quien estaba de espalda vigilando en el sentido opuesto.

Cuando este se viró no dudó ni un minuto en sacar su pesada y negra arma de fuego y apuntar en su defensa.

-Me entregas a esta mujer y saldrás caminado con tus propios pies de este estacionamiento...de lo contrario saldrás pero en un ataud—Victoria negó aterrada, más Atilio sonrió cínicamente y descargó su arma.

-Me parece que seremos dos los que saldremos en ataud—Dios dos pasos en frente de modo que su cuerpo cubriera el de Victoria. Esta rápidamente se enganchó de su pie, impidiéndole el caminar.

-Atilio...no hagas eso—le suplicó, casi al borde de las lágrimas.

Él no le hizo el mínimo caso y de una estrepitosa patada hizo que ella se soltara del agarre. Con disimulo se tocó la parte trasera de su pantalón vaquero donde tenía una pistola de repuesto; Victoria quien estaba atenta a cada gesto entendió lo que se le había querido decir y con astucia y precaución se levantó del suelo y agarró el arma entre sus manos.

The Rivals_A&V (Terminada) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora