12-Temptation ll

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-¿Y tu Atilio, quieres conocerla?—espeta sin más.

-¿Qué?

-Mi cama…
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Victoria tras ver la expresión cual tigre acechando a su presa, de Atilio, se acercó a su cuerpo en un contoneo de caderas sumamente atrayente y sensual.

-¿Qué me dices? ¿Acaso el cobarde ahora eres tú?

-No...Claro que no, lo que se me hace raro de que tú doña hielo me pida eso. Eres peligrosa Victoria...—le pasa un dedo por el labio en forma vertical. Ella sonrió con cinismo.

-¿Entonces? ¿No quieres conocer mi cama?—permanecía muy cerca del cuerpo masculino, más no lo tocaba.

-¿Es una amenaza o un pedido doña?—la agarró con fuerza del trasero y la estrechó más contra él. Victoria dio un respingo de la impresión y por un momento perdió aquella sonrisa libidinosa que se afloraba en sus labios para darle paso a la seriedad.

-¿Qué? ¿No te gusta que te agarre por el trasero?—la suelta con estrépito—Y todavía quieres que conozca tu cama. Eres imposible mujer...—hace por irse, estaba extenuado de su comportamiento frío y seco, más ella no lo dejó. Tiró de su brazo con fuerza y le pegó él beso de su vida—¿A qué juego estás jugando Victoria?—indaga cerca de sus labios una vez se dio por concluido dicho contacto.

-Tu calla y ven conmigo—le rodeó con intensiones de salir del lugar. Él la miró desde atrás. Sus nalgas blancas y bien formadas se movían al mismo compás de su caminado sensual—¿No vaz a venir? ¿Te vaz a quedar ahí parado mirando?—sonríe antes de perderse por el umbral de la puerta.

Una vez solo.

-Eres un misterio Victoria...pero un misterio que me encantaría resolver—y sin más preámbulos se echó correr tras ella alcanzandola en las escaleras.

Habitación de Victoria...

Una vez esas dos fieras cerraron la puerta de la habitación se fundieron en un demandante beso. No había tiempo para preguntas mucho menos para respuestas.

Atilio tomó a Victoria por las caderas después de un rato de besarse con pasión y ganas locas, y dejó caer su leve peso en la madera del costoso tocador a sus espaldas. Unas cuentos objetos quedaron esparcidos por el suelo, algunos sin remedio. El chasquido de sus bocas al hacer contacto entremezclado con el de sus respiraciones agitadas y desasosegadas, era el único sonido que se dejaba escuchar dentro de aquellas cuatro paredes. Él le acariciaba las piernas y muslos desnudos a como se le antojara. Victoria se dejaba llevar por dichas caricias, más no podía evitar por cuestiones de segundos tensarse y contraer sus músculos, que más tarde eran masajeados por unas manos atrevidas y expertas.

El momento vivido en la piscina hacía unos minutos atrás no dejaba de proyectarse tipo filme en sus cabezas y eso los excitaba más, porque sí, Victoria para su sorpresa estaba excitada y la prueba contundente estaba en la humedad impregnada en su bañador.

-Mírame...no seas cobarde—la toma por el cabello y la pega su rostro, al tiempo que se encajaba más entre sus piernas abiertas para él. Aún estaban vestidos, pero eso no fue impedimento para que sus intimidades hicieran contacto.

-No te voy a mirar. Esto no es como tu quieras...el sexo es un juego parejo. Y si a mi no me da la gana de abrir los ojos pues no lo hago—abrió la boca ahogando en el proceso un jadeo que Atilio no supo bien si era de placer o de dolor, puesto que en ese mismo momento la tiró cabello, pero para besarle el cuello con hambre.

The Rivals_A&V (Terminada) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora