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-¡zuuuphee! ¿Desde cuando tenemos chicas guapas en él cuerpo?- dijo él Leonidas desde la puerta de comisaria, después de que Adelaida fuera a ponerse él traje de policía. Adelaida que lo había oído hizo una risita mientras se cambiaba. -¡la porra no! ¡la porra no! ¡aaaaghhh!- Adelaida salió y vio como su compañero estaba siendo golpeado por él superintendente, cosa que la hizo mas gracia aun. -¡capullo! ¡anormal! ¡de carrito!-

-hoy vienes con nosotros, nos ha dejado al mando él supervergardiente.- dijo Gustavo. Adelaida sonrió y rió por él mote. -¡bien! ¡Hoy pondremos la radio!- dijo la muchacha mientras montaban en él z. Horacio puso la radio y mientras fueron cantando, haciendo ameno él trabajo.

Después de unos cuantos codigos 1 y algún que otro golpe en en coche, los tres fueron dirección al mecánico. Allí les recibió un mexicano lleno de aceite de coche, él cual al ver a Adelaida sonrió. -¿esta es la chiquita? Un placer Chamaquita, soy Emilio. -dijo él mexicano y la chica sonrió saludándole. -si, es mi hermana. ¿Ahora podemos arreglar él coche?- dijo Gustabo y Emilio hizo una mueca, mientras Adelaida reía.

Al otro lado del taller se veía a Manolo con su característica merienda, la cual era una hamburguesa casera. Horacio dio un codazo a su hermano y este al verle sonrió malicioso. Estos se acercaron a Manolo, la pequeña al ver sus miradas se tenía lo peor. Adelaida fue tras ellos para ver que liaban. -¿que haces con una hamburguesa?- dijo Gustabo. -es mi merienda, ¿algún problema?- dijo él chico y Horacio se rió. -¿quien se toma una hamburguesa para merendar?- dijo Horacio en tono de burla. Adelaida se puso entre medias antes de que Manolo pudiera decir nada. -dejarle en paz chicos, pobrecito. Si se come una hamburguesa, ¿que mas da? Nadie te dice nada a ti, Horacio, cuando te metes en tu cuarto con algún tío.- dijo la menor muy seria. Le fastidiaba que sus hermanos se metieran con él pobre de Manolo, y eso se notaba. Él duo se miró sorprendido y luego dirigieron sus miradas a la menor. -pedirle perdón, vamos. Yo mientras voy a por él coche.- dijo Adelaida y se marcho rumbo al patrulla.

-¡claro! ¿A las nueve en mi casa?- dijo la chica a su compañero Leónidas. Este asintió. -si, ni un minuto mas ni uno menos.- dijo y la chica a sonrió de despedida. Fue a la salida de comisaría para ir andando por la ciudad hasta llegar a casa. Élla no tenia las llaves del coche de gustabo, y él no había salido de servicio. Adelaida iba con una sonrisa en la cara, y era normal. Resulta que Leónidas la había pedido una cita, claramente para Adelaida era la primera de su vida. Había escuchado ya algunas esperiencias que tenía horacio con sus ligues, pero ella nunca tuvo ninguno. A la verdad, a Adelaida le llamaba la atención Leónidas, era de su edad y no estaba nada mal. Pero claro, no se hacia ilusiones. Ella sabia que no era amor, seguramente por las hormonas estaría así. Todavía era joven, y además no era de tener amoríos fuertes. Esa cita se la tomaría como una quedada de amigos, ya que Adelaida no era de amor fácil.

Al llegar a casa, fue a su cuarto y allí miró su armario. Rebuscó en él buscando aquel vestido que le regaló Horacio pero que no se lo ponía. Se suponía que se lo regalaron por cumpleaños, con la esperanza de que lo utilizara en alguna fiesta. Pero claro, Adelaida no se lo puso. No le gustaba vestir con vestidos normalmente. Después de media hora sacando cajas y ropa que ni recordaba tenerla, encontró él dichoso vestido. Estaba en una caja junto a sus respectivos zapatos.

Solo la faltaba ducharse y vestirse

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Solo la faltaba ducharse y vestirse. Él maquillaje no era muy importante para ella. Tarareando canciones que se.la venían a la cabeza, fue preparando la ducha.

Una vez limpia, Adelaida se vistió y peinó un poco su pelo, pero solo desendredandolo. Adelaida nunca se peinaba, puesto que de una forma u otra terminaría su pelo echo un arbusto. Justo cuando estaba terminando de echarse su pintalabios, él dúo llegó a casa. Estos estaban riéndose y fueron dirección al cuarto de Adelaida. -hola hermani....- dijo Gustabo pero se calló al ver a su hermana vestida de tal forma. Gustabo estaba mirándola y cruzó los brazos. -hola chicos- sonrió la menor mirándoles. Gustabo tenia una mirada asesina y Horacio una de fascinación. Claramente él ultimo nombrado la tenia ya atrapada en sus brazos, ya que él crestas estaba emocionado viendo como su hermana menor iba a tener una cita. -¿con quien sales?- dijo Gustabo y miró a Horacio, él cual cambió su es presión y dejó de abrazar a Adelaida. La cual no entendía nada.

-con Leónidas, volveré tarde. No me esperéis despiertos...- dijo Adelaida preparando su bolso. -¿como iréis a la cena?- dijo Horacio esta vez. Adelaida rodó los ojos. -en moto, tranquilos, estaré bien- dijo para salir de casa. Una vez abajo, vio a un Leónidas muy arreglado mirándola con una sonrisa. Sin duda esa noche seria especial para Adelaida.

Las cinco y media de la mañana y Adelaida no llegaba a casa. Horacio era él primer preocupado, no sabia nada de Adelaida y no era normal que no estuviera en casa a esas horas. Llamó a Leónidas, por si sabia de su hermana. A los cinco toques lo descolgó. -Leónidas, ¿y mi hermana?- dijo Horacio en un tono súper preocupado. -esta aquí... Lo único que borracha...- dijo Leónidas, se notaba que estaba en un bar. De fondo se oía a Adelaida reír de lo borracha que estaba. -¿¡COMO QUE BORRACHA!?- Dijo él crestas gritando. -no se como se ha emborrachado la verdad. Solo ha bebido agua- dijo Leónidas defendiéndose de una posible futura acusación.

Mientras tanto, Adelaida estaba en la mesa riéndose. Se le había subido mucho a la cabeza aquello que hubiera bebido. -dime donde estáis, voy a por ella- dijo Horacio poniéndose unos pantalones. Leónidas le pasó la ubicación y Horacio fue hacia él lugar. Adelaida a la hora ya estuvo en casa gracias a Horacio, la había tumbado en la cama para qué durmiera tranquila mientras él se iba a la suya.

Con Ellos (rolplay y tu)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora