Capitulo dos - Stubborn Love

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Me desperté pero no gracias a que sonó el despertador, sino a que había un jetix enorme tumbado junto a mí.

¿Dormí con Ash? Desde que éramos niños no dormíamos juntos maso menos.

—Ash, muevete —dije intentando levantarme. Recibí como respuesta un quejido.

Rodé los ojos y tomé mi celular de la mesita de luz, lo revisé, 11:48 a.m, ¡joder! Me he quedado dormida y he faltado a la escuela ¡joder! ¡joder!

¿Qué mas da? Ya no llegaría a la escuela, busqué el mando del control dentro del cajón de la mesa de luz y lo prendí con el volumen bajo para no despertar a Ashton.

Hice zapping por todos los canales hasta que decidí que dejaría Disney channel, estaban transmitiendo Nemo.

—Los peces son amigos, no comida —murmura una ronca voz a mi lado.

—Buenos días Ash —digo sin apartar la mirada de la televisión.

—Buen día Alice —me sonríe— iré a prepararnos el desayuno.

—Tráemelo aquí —hago un mohín con mis labios y él ríe asintiendo. Se levanta de la cama y sale de mi habitación.

“¿Desayunaras en la cama también? ¿no te basta con estar gorda? Si sigues comiendo así no caberas en la cama, parecerás una ballena.”

Sacudí mi cabeza intentando alejar esas voces.

Mi celular comienza a sonar y lo atiendo rápido ya que tiene un tono horrible, siempre me digo que voy a cambiarlo pero me olvido.

—¿Hable? —digo con voz ronca.

—¿por qué te salteaste las clases? —chilla una voz del otro lado. Clhoe.

—¡Joder, no grites Clhoe! —digo de mala gana.

—Lo siento, ahora dime porque no has venido.

—Sólo.. sólo me quedé dormida, ¡joder!

—Es muy raro en ti.

—Si, bueno, luego hablamos ¿vale? Recién me despierto y no estoy de buenas. Adiós. —Cuelgo la llamada y suspiro.

La puerta se abre y entra Ashton con el desayuno.

—¿Estás mejor? —pregunta sentándose junto a mí.

—¿Has dormido bien? —intento cambiar de tema.

—Me pateaste toda la noche, dormí perfectamente —dice— ¡Oye! ¡no es justo! —exclama haciendo berrinches— quiero saber si estás mejor.

—Con el tiempo lo estaré —le dedico una sonrisa y tomo una tostada.

—Alice, el tiempo no cura nada, no es un doctor —me mira con el seño fruncido.

—me encojo de hombros— entonces cuando esté bien, serás el primero en saberlo.

—¡Joder! En verdad me exaspera verte rota.

—No estoy —hago una pausa y suspiro— el daño ya está hecho Ash, estoy rota, no hay nada que se pueda hacer.

—Puedo ayudarte a juntar los pedazos rotos —dice con una tostada en la boca.

Río.

—Es como cuando rompes un plato —digo y me quedo mirando un punto en la nada— tratas de arreglarlo, lo pegas, pero sabes que no volverá a ser el mismo que cuando estaba sano, ahora son pedazos por separados, lo mismo conmigo Ash —lo miro— ¿sabes? No volveré a ser la Alice feliz, será peligroso volver a unir mis pedazos, cuando algunos cortarán más que otros, y no me gustaría hacerte daño.

A punto de caer¡Lee esta historia GRATIS!