—¿Qué mosca le ha picado? —les preguntó a las chicas Ino.
—Pues no sé... —respondió Sakura—. Dejémoslo estar. Será una tontería.
—Sí. Oye chicas, ¿dónde se habrá metido Yumi?
Al preguntar eso Hinata, todas cayeron en cuenta de que hacía bastante rato que no habían visto a la chica. Se levantaron a la vez y juntas recorrieron la sala en busca de su amiga, pero en vano.
De repente, la banda dejó de tocar y un hombre de la tripulación comenzó a hablar:
—Debo informarles de que estamos atravesando una tormenta —las voces se alzaron murmurando cosas con nerviosismo—. Por favor, os pido que todos vayan a sus camarotes y no salgan de allí. En los armarios disponen de chalecos salvavidas, por favor ponganselos y esperen pacientemente hasta nueva orden.
Las chicas se miraron preocupadas. Era exactamente lo que Yumi había soñado, ella tenía razón y ahora no sabían dónde estaba. Decidieron acercarse a un marino y preguntarle si había visto a su amiga, pero la respuesta fue negativa.
—Les informaré a mis compañeros para que la encuentren. Por favor, vayan a sus camarotes y pónganse el chaleco salvavidas.
El muchacho se fue rápidamente, pero las cuatro chicas no se quedaron conformes, por lo que decidieron buscar un poco más. Los pasajeros volvían con prisa a sus camarotes, se olía el miedo por los pasillos.
Estaban por irse a sus camarotes cuando de pronto, la puerta que daba a cubierta se abrió creando un enorme estruendo y dando paso a un muchacho empapado y con la respiración agitada.
—¡Ayuda! —gritó Shikamaru mientras trataba de recobrar el aire—. ¡Yumi Zhang ha caído al agua!
Varios marineros salieron rápidamente afuera junto al chico. Las cuatro amigas, al oír Shikamaru, no dudaron en correr a la cubierta, pero fue en vano ya que la gente empujaba y no las dejaban pasar.
Yumi creía que no volvería a ver la luz del sol. La ropa que llevaba la hundía más y la claridad del cielo poco a poco se atenuaba. Sentía como sus pulmones empezaban a necesitar de aire y cómo se comprimían para tratar de lograrlo.
Llegó un momento en el que la chica dejó de forcejear y de intentar salir a flote y simplemente se dejó caer en las profundidades del agua. Lo daba todo por perdido, pero...
De repente, una brillante luz emanó de su pecho, rodeándola de calidez. Abrió los ojos: no escocían por el agua salada, podía ver perfectamente. Inconscientemente inhaló. Se asustó al darse cuenta del acto, pero sorpresivamente, podía respirar.
Observó detenidamente su alrededor. Veía bancos de peces de colores por todas partes y un montón de animales marinos. Sintió que algo le golpeaba por la espalda: era un delfín que, alegremente, daba vueltas a su alrededor.
Los ojos de Yumi brillaron de emoción y una gran sonrisa se posó en sus labios. La chica posó una mano en el morro del delfín y, juntos, comenzaron a nadar entre las azules y profundas aguas.
Daban giros y volteretas, algunos animales se acercaban a la asiática y jugaban con ella. Entonces, el delfín subió a Yumi en su lomo.
Cerró los ojos y relajó su cuerpo. Sentía un gran cansancio, quizás por el forcejeo del principio. Bostezó una vez, y se dejó caer en los brazos de Morfeo.
•
•
•
Shikamaru no paraba de morderse las uñas con nerviosismo. Miraba cómo los marineros bajaban un bote y cómo otros buscaban en el agua indicios de la caída de la muchacha.
Daba vueltas por la cubierta tratando de calmarse, pero era imposible. No sabía por qué, pero sentía una gran angustia al pensar en que quizás, no saliera viva.
Comenzó a pensar en lo ocurrido anteriormente en cubierta. ¿Por qué estaban allí? No podía explicarse el motivo. No recordaba para nada haber salido ni tampoco haberse juntado con Yumi Zhang.
Shikamaru intentó hacer memoria. Antes de ir al restaurante, había estado con su grupo de amigos: Kiba, Neji, Lee, Chouji y Sasuke. Después, había ido a su camarote a cambiarse de ropa y de seguido bajó a cenar. Se había sentado con ellos y luego...
“Salva a Yala”
Un tremendo dolor de cabeza invadió a Shikamaru. Tal era su jaqueca que tuvo que agarrarse a la barandilla para no caer al suelo.
—¡Ahí está, daros prisa! —gritó un marinero señalando un punto en el agua.
Allí se encontraba el delfín que había acompañado a Yumi hasta la superficie con la chica en su lomo. El bote remó hasta ella y la subieron al barco.
En cuanto posaron el cuerpo de la muchacha en el suelo, Shikamaru no pudo evitar suspirar del alivio y, sin entender por qué, se abalanzó a ella y la abrazó.
—¿Qué...?
Yumi abrió lentamente los ojos. Aún veía todo borroso y tenía frío. Tosió un par de veces, expulsando el agua que había tragado y comenzó a tiritar.
Shikamaru la abrazó más fuerte entonces.
—¡No vuelvas a darme esos susto, Yala! —le regañó el mayor.
La voz del chico ahora era más grave y tenía un tono diferente, como si no fuera él.
—Ja... Recuerda quién soy, no voy a morir ahogado.
Yumi se recostó. Los de la tripulación le tendieron unas cuantas mantas y con ayuda de Shikamaru entraron al barco.
La tormenta había amainado y los pasajeros ya se encontraban saliendo de sus camarotes y volviendo a lo que estaban haciendo. Las amigas de la chica corrieron en su busca y, cuando la encontraron, todas y cada una de ellas se tiraron encima para abrazarla.
Tras una breve charla, decidieron llevarla a su camarote y allí brindarle atención médica. Fueron Shikamaru y el marino que la había conducido allí por primera vez quienes le llevaron hasta su camarote. Yumi aún no podía andar bien, las frías aguas habían entumecido sus piernas, por lo que fue el joven Nara quien, cargándola como una princesa, la llevó hasta dicho camarote.
Grande fue su sorpresa al ver que ella era su compañera de habitación a quien no había visto antes. Sonrió para sí mismo; se sentía agusto con la muchacha y se alivió de que no fuera la loca de Karin su compañera.
•
•
•
—Sacerdotisa Kanna, tenemos un problema.
—¿De qué se trata, Vaiu?
—Las almas de Agni y Yala han comenzado a despertar. Aún resta el alma del Dios Bhumi, pero no tardará en manifestarse.
—Lo que me temía...
Kanna abrió un portal, dónde se podía ver a Shikamaru cargando a Yumi y llevándola a su camarote. Después, la imagen cambió, mostrando a un muchacho rubio de ojos azules.
—La maldición se ha activado... Vaiu, guardián del aire, te encomiendo la misión de encontrar al último guardián y reunir las cuatro almas de los dioses. Tienes tiempo hasta que el viaje termine. Al desembarcar, los cuatro debéis estar ya reunidos y os manifestaréis ante mí.
—Entendido, sacerdotisa Kanna.
ESTÁS LEYENDO
La guardiana del agua // Shikamaru Nara {Parada Temporalmente}
FanfictionHace muchos años, la Tierra se vio envuelta en un conflicto entre los cuatro dioses que la custodiaban: Agni, el dios del fuego; Bhumi, dios de la tierra; Yala, dios del agua; y Vaiu, el dios del aire. Enzarzados en una pelea por decidir quién tení...
