8-Confusiones Punzantes

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-¡O tal vez la tuya!—Victoria que para ese entoces no había sido vista por aquellos hombres. Se acercó con cautela por detrás al tipo que amenazaba a Atilio y con sus dos pistolas le apuntó las sienes, una de cada lado—¡Buen viaje!—y sin temblarle la mano apretó el gatillo matando aquel hombre, quien calló a sus pies sin vida.

Atilio logró zafarse de aquellos tipos que lo tenían apresado, contando que habían bajado la guardia tras ver a su jefe muerto y con gran agilidad y destreza también los mandó directito al otro mundo. Victoria permanecía con la cabeza gacha, mirando su primera víctima, y para cuando la subió ahí estaba él mirándola con una sonrisa y asintiendo complacido.
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El estruendo de la pistola al dispararse la aturdió, Victoria juraba que podía ver en cámara lenta como el gatillo de ambas pistolas se accionaron sin vuelta atrás, quedando dos de sus balas dentro de la cabeza de aquel tipo que nunca en su vida había visto.

Se quedó en shock por unos segundos sin asimilar del todo en esos momentos lo que había echo y lo que le acontecía a eso.

Maté a alguien” , se repetía internamente la morena con la vista fija en el cuerpo inerte del hombre a su pies.

Atilio miraba delante de Victoria el cuerpo del sicario que lo trató de meter a la cárcel, ahora sin vida y con el cráneo agujereado dejando una gran mancha de sangre en el suelo que pronto se comenzó a esparcir y que no sólo ensució el suelo sino también las manos de Victoria.

-Victoria—su voz fue baja entre aquel mar de tragedia, pero ella podía jurar escucharlo como si lo hubiese dicho en su oído, mencionando su nombre con ¿pesar?

-¡Deja de entrometerte!—le gritó con la adrenalina corriendo por sus venas—¡Si no lo haces la próxima será para ti!—advirtió.

El no se inmutó y caminó hasta ella a paso decidido, Victoria se quedó inmóvil mirándolo directamente a los ojos con aspecto neutral, y mirada ambigua.

-No te acerques—le apuntó a Atilio sin miedo. El guardó su arma que para ese entoces la tenía entre sus manos y se acercó a ella manteniendo una distancia prudente.

-¿Por qué me apuntas? Acabas de demostrarme que eres de las mías—cuestionó como si fuese lo obvio.

-Porque me da la gana—seguía apuntandole—Ya sabes que soy capaz de matar, así que mas te vale andar con cuidado.

-Me acabas de salvar la vida belleza…no mientas más—sonríe con cinismo al tiempo que calculaba algo en su cabeza y para cuando lo tuvo nítido, lanzó una patada al aire haciendo que ambas pistolas de la fémina volaran en el aire para después caer abruptamente en el suelo.

-¿Eres idiota?—se abalanza sobre él golpeandole el pecho—Y si maté a ese tipo no fue por ti…fue porque yo ahora formo parte de este negocio ¿no? Y ese era una de nuestras grandes amenazas.

-Nuestras…—sonríe, al tiempo que trataba de retenerla dentro de sus brazos—Me gusta como ya hasta hablas en plural.

-Imbécil…¡Que me sueltes! ¡O mejor no porque te juro que no más lo hagas te mato!—a Atilio le encantaba probar fuerza y la soltó.

-Vamos ve por tus armas y mátame estoy esperando la muerte bien dispuesto—abre sus brazos dejando su pecho a su completa disposición—¡Vamos acaba con mi vida!—Victoria rápidamente recogió las armas que yacían en el suelo y le apuntó.

-¿Preparado para morir?

-Más…—caminó más hacia delante, hasta que su pecho quedó haciendo contacto directamente con aquellas dos armas mortales—...Que preparado—completó la frase decidido.

The Rivals_A&V (Terminada) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora