𝑼́𝒏𝒊𝒄𝒐.

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—Vamos Felix... solo tienes que tirar la moneda para ver tú destino —El chico de cabellos castaños se acercó peligrosamente al mencionado. —Si cae en sello, mueres. De lo contrario, si cae en cara entonces me tendrás a tú lado lo que resta de tu vida —Ninguna de esas opciones le gustaba. El castaño entre sus dedos le tendió una moneda de origen desconocido. Felix quería librarse de ese chico, no lo quería ver más. Tomó la moneda con cuidado y...

Despertó de aquel repetitivo sueño, con sus parpados pesados logró divisar la luz de la luna entrar por la ventana, aún no amanecía y eran no más de las tres de la mañana.

—Tiene que ser una broma... —Murmuró. Claro que no era ninguna broma, había soñado alrededor de un mes con ese chico, la primera vez pensó que solo era un sueño aleatorio y esa idea fue yéndose de su cabeza luego de soñar lo mismo durante una semana y así repitiéndose hasta completar el mes. —¿Por qué siempre dice lo mismo?... morir o que esté "conmigo" para la eternidad —Cerró sus ojos y se colocó una almohada sobre el rostro, quería gritar y decirle que se fuera de sus dulces sueños, que lo atormentaba cada día o noche, no le importaba si era una pequeña siesta... él estaba allí y decía lo mismo. —Sueño tonto... No lo entiendo —

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Su cuerpo permanecía tendido sobre la mesa con sus ojos cerrados y sin llegar a dormirse, frente a él, un chico de su mismo salón lo observaba en su desgracia.

—¿Estás seguro que nunca en tú vida lo has visto? —Ver a su amigo cansado y que no tomaba para nada de atención a las clases, no le agradaba mucho.

—Ya te lo dije, nunca de los nunca he visto a esa persona —Musitó. —¿Qué debería de hacer, JiSung? —Dijo para luego abrir sus ojos y ponerse a llorar. —¡Quiero dormir! sin preocuparme que ese idiota aparezca en mis dulces sueños y mis calificaciones están bajando, ¡Ya no quiero verlo! —Comenzó a patalear desde su lugar, sin importarle que sus compañeros le vieran como un bicho raro.

—Vaya... si que te afecta —El de cachetes regordetes hizo una mueca negando. —Lix, vamos al baño, tú rostro luce horrible con esas ojeras y más si estas llorando —Secó las lagrimas de su amigo y se levantó de la silla, ayudando al rubio a levantarse de igual manera.

Caminaron al baño, JiSung con una sonrisa notable al saludar a cada uno de los estudiantes que lo conocían y luego estaba Felix que parecía un verdadero muerto viviente, su rostro no tenía expresión.

Llegando al baño, se acercaron a los lavabos y JiSung como un buen amigo lavó "delicadamente" el cansado rostro de Felix. —Han, con más cariño, por favor —

—Guarda silencio —Cerró el grifo y se acercó al dispensador de papel higiénico, notando que no había, abultó sus labios y volvió acercarse a Felix quien miraba su reflejo fijamente. JiSung bajó una de sus mangas de la sudadera que traía puesta, para pasar esta en el rostro del chico, tratando de no dejar mojado el rostro de su amigo.

—Oye, me está lastimando la cara —Quejándose y dando un pequeño golpe sobre el hombro del chico.

—Si estas preocupado de que se irrite la cara, déjame decirte que no lo hará y no exageres, porque de igual manera seguirás luciendo mal, al menos hasta que duermas bien —Viendo la cara de Lix, se alzó de hombros. —¿Qué?... es la verdad —

Salieron del baño dirigiéndose al salón nuevamente.

—Por cierto, iré a dormir a tu casa —Dijo mientras abría la puerta del salón con tranquilidad y se dirigía a su lugar. Felix lo miraba atónito mientras se acercaba al chico que se ponía bálsamo labial en los labios.

𝐇𝐎𝐌𝐀𝐆𝐄Donde viven las historias. Descúbrelo ahora