Capítulo 31

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Lo que octubre se llevó.

Slien, Alemania.
27 de Octubre, 2019.

✖ Dagna Zweig✖

«Volvimos a los lugares en los que fuimos felices, sólo que esta vez, no eras tú quien me miraba al sonreír, ni yo quien te observaba con amor»

Odié ser salvada.

Estar rodeada de flores y usar ese tonto vestido blanco, me daba un aspecto más enfermo de que lo que seguro ya estaba. Mi piel se veía mucho mejor que semanas atrás, las heridas cicatrizaban poco a poco, y cada vez necesitaba menos de las muletas. La corona de flores naturales que hacía, había quedado perfecta, el olor natural me llenaba de paz al estar ahí, sentada entre la diversidad de plantas y flores, la lejanía del pequeño lago era de unos cuantos metros, se podía divisar fácilmente a los bellos cisnes. El lugar era una sínica obra de arte que descaradamente me invitaba a soñar.

— Oye tú, te ves muy linda con trenzas.

—Auch — me arrepentí de haber girado la cabeza con brusquedad, el cuello me dolía —. Sigues haciéndome daño.

— Me aburre que no sepas perdonar —  su dedo punzó mi frente, él rió al ver lo seria que estaba —. Mmm, entiendo, ya no me quieres.

— Hice esto pensando en lo bien que te verías — con cuidado coloqué la corona en su cabeza, sus ojos verdes observaron fijamente mi mirada, ambos sonreímos, dejé de pensar tanto por primera vez y acerqué mis labios a los suyos.

— ¿Lo haces para olvidar a...? — su respiración se volvió incontrolable, no podía ignorar todo lo que sentía en ese momento.

No era una necesidad.

Fui bastante selectiva.

Quería besarlo.

— Shhh — mis manos acariciaron con delicadeza su barbilla —, eres lo que quiero ahora.

— Debo cuidarme de chicas como tú — me dijo al dejar pequeños besos alrededor de mi rostro.

— ¿Por qué? — le pregunté en un suspiro, sus manos bajaron a mi cintura, sentí una completa revolución llena de desequilibrio al percibir la respiración del chico en mi cuello, dejó suaves besos en él, logró rodearme con sus brazos y continuó besándome la barbilla. Acaricié su pecho lentamente y solté un gruñido al sentir sus labios en mi hombro.

— No sabes lo que quieres — susurró, sus ojos estaban dilatados y la respiración del chico era un desastre.

— Quiero que tus besos toquen mi alma — me incorporé para verlo con una sonrisa.

— Cursi ridícula, eres un demonio con trenzas, no tienes ni alma, por eso quieres robarte la mía — dejó un pequeño beso en mi frente y me abrazó.

— Te quiero Haiol.

— Yo hago algo mucho mejor que eso Dagna.

Le di un beso, atrapé su labio inferior y él saboreó con su lengua antes de succionarme y brindarme calidez con los suyos. Reímos torpemente cuando la corona golpeó mi cabeza y las flores cayeron. Haiol besaba tan rico que me hizo olvidar toda la basura que habíamos vivido en las últimas semanas, su boca y la mía se entendían tan bien que nos volvimos imparables, no deseaba nada más que estar ahí con Haiol en medio de cientos de flores, sus besos me hacían sentir tan espléndida que me desconocí por completo.

Le di un par de besos en el pecho mientras descansaba mi cabeza en él, lo llené de flores y me sonreía al tenerme en sus brazos.

— Darel está muy emocionado por la feria que llegó a Slien — me acordé del dulce chico de rizos envidiables.

Estación Holbein © [Completa ✔]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora