2. Agni

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—Hemos desembarcado —informó Ino entrando al camarote de Hinata y Tenten.

—Será por eso que me estoy empezando a marear —Hinata tomó su cabeza y la sobó un poco.

—Si te sientes muy mal podemos ir a pedir una pastilla —le sugirió Yumi—. Seguro que tienen los de la tripulación.

—Sí, creo que será lo mejor —Hinata se levantó de malas maneras, pero Ino Y Yumi la ayudaron a que no se cayese al suelo.

—Ven, te acompaño —le dijo Yumi—. Chicas, esperarnos en el restaurante, en poco tendremos que ir a cenar.

Sakura, Ino y Tenten asintieron y Hinata y Yumi se dirigieron a buscar a algún marino. Mientras andaban por los pasillos se cruzaron a varios de los estudiantes y pasajeros de distintas nacionalidades.

Al girar una esquina, las chicas se chocaron con un muchacho de cabellos rubios y ojos azules. El chico miró a las dos jóvenes, prestando precisa atención a la chica de ojos azules. Cruzaron miradas y de repente, una mirada extraña.

Como si ya le conociese, le resultaba muy familiar. Pero al mismo tiempo que creía conocer al rubio, un sentimiento de ira y nostalgia invadía el cuerpo de la chica.

¿Estáis bien? —preguntó el chico en un lenguaje extranjero.

Hinata y Yumi se miraron entre sí sin entender.

—¡Oh, lo siento! —esa vez, sí le entendieron, pues habló en japonés—. No he cambiado el chip todavía. ¿Estáis bien?

—Sí, no te preocupes —le contestó Yumi todavía extrañada.

—Me alegro. Yo soy... —el chico se cortó a si mismo al ver el reloj—. ¡Mierda, llego tarde! Lo siento chicas, las presentaciones tendrán que ser en otro momento —y el rubio echó a correr.

Yumi y Hinata se miraron confundidas, pero hicieron de lado al chico y siguieron su camino. Poco después, en cubierta, encontraron a un marino que llevó a Hinata a la enfermería.

Yumi se quedó apoyada en la barandilla observando el mar. Se acercaba la noche y la luna comenzaba a salir. Dejó que la suave brisa rozase sus mejillas y disfrutó del olor a agua salada. De repente, sintió que alguien la observaba.

Miró a su alrededor, pero allí solo había una pareja de ancianos charlando en a saber qué lengua.

Imaginaciones mías” pensó.

Estaba por entrar de nuevo al barco cuando un lejano estruendo la sorprendió. Volteó su mirada al mar, descubriendo que el barco se dirigía hacia una tormenta.

De nuevo sintió que alguien la observaba, pero en ese momento, todo se le parecía más familiar, como con ese rubio.

La pareja de ancianos, el olor a mar, la brisa y la tormenta. Todo lo había soñado la noche pasada. No le dio mucha importancia, habría sido una coincidencia, pero Yumi sentía aun ápice de preocupación.

Entró al barco y se dirigió al restaurante. Allí encontró a varios de sus compañeros de curso, a unos cuantos alumnos de bachiller y a distintos pasajeros. Se dirigió a la mesa donde estaban sus amigas y se sentó en una silla libre.

—¿Estás mejor, Hina? —le preguntó Yumi al ver a la muchacha.

—Sí, en la enfermería me dieron una pastilla y ya me siento mejor.

—Me alegro.

Al fondo del comedor, se encontraba un pequeño escenario, donde unos músicos y una cantante se preparaban para su recital. Tras una breve presentación, comenzaron a tocar.

La guardiana del agua // Shikamaru Nara {Parada Temporalmente}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora