5-¡Sin Opciones!

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-¿Qué quieres? ¿No me diga que vino a mi casa a impeccionarla y a ver que perfume yo uso?

-No precisamente...—se gira con altanería haciendo que sus cabellos negros bailaran en el aire, similar al tutú de una bailarina de ballet—Vine aquí para proponerte algo.

Atilio hace un gesto de “imposible” con sus ojos y boca.

-Quiero formar parte de tus negocios...de todos los que tengas, sin excepción de ninguno—esto lo dice con un semblante bastante serio. Dándole entender al hombre frente a ella que aquello no era una simple  broma del mal gusto, sino que hablaba con determinación y disposición.
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El no paraba de reír sin mesura. Victoria lo miraba, sin cambiar su semblante serio ¿Qué había divertido en todo aquello?

Cansada de escuchar el timbre de su risa cínica resonar en sus oídos una y otra vez, sacó su arma y le apuntó directo al corazón.

-¡Una risita más y eres hombre muerto! —él se detuvo a mirarla unos minutos, para después largar una carcajada más estrepitosa—¿Te crees muy chistoso, no, Atilio?

-¿Chistoso yo? Chistosa tú y tu propuesta—vuelve a reír.

-Yo la verdad no le veo nada de chistoso ¿O acaso eres uno de esos machistas empedernidos que piensan brutalmente en que la mujeres no podemos realizar este tipo de negocios?

-Que sabes tú de lo negocios que yo realizo—la mira con el ceño fruncido. Ella sonríe de medio lado.

-Se más de lo que imaginas—miente—Y si no quieres que en estos momentos vaya corriendo a la policía—suspira victoriosa, y se encoge de hombros—Tendrás que aceptar mi propuesta ¡Tú escoge!

Minuto de silencio. Atilio se quedó dándole vuelta a una idea que vada vez se hacia más elocuente en su cabeza ¡Claro! ¡Era ella!

-No me asustas Victoria, se que no sabes nada. Incluso me atrevo a afirmar que fuiste tú la entrometida que me mandó a investigar—Victoria se sorprende ante aquella repuesta, sin embargo trató de renegarla sin parecer demasiado evidente.

-¿De qué puñetas estás hablando hombre? Mira ver no te estés fumando cosas, que ahora te están haciendo delirar a lo grande—se hace la desentendida.

-No te me hagas la demente...que yo soy más demente que tú.

-¿Ah sí?—lo mira con astucia, y acaricia el animal que tenía él entre las manos—¿Qué tan demente eres?

-Uno muy peligroso—camina hacia ella hasta quedar muy cerca de su cuerpo. Ella sintió su cuerpo temblar más no lo mostró—Y si viniste hasta aquí sólo para pedirme eso, te informo que te puedes ir por la mismas puerta que entraste...porque mi respuesta sigue siendo no...A no ser que me hagas cambiar de parecer...con...

-¿Con qué? ¿Con sexo? ¡Eso ni lo sueñes! ¡Antes muero en abstinencia!

-No digas mentira chiquita sabes que aunque no lo quieras aceptar...¿por qué?...no sé...solo tengo bien claro que me deseas y mucho—ella ríe con ironía.

-Antes me follo a una mujer.

-¿A una mujer? ¡Vaya! Ya de paso si quiere me invitas y hacemos un trío—Victoria chasquea la lengua con ira.

-¿Te crees la última botella de agua del desierto verdad?—el asiente sin ningún tapujo.

-No creas que te deseo tanto como piensas belleza...tengo elementos mejores que tú—la señala de arriba abajo con desprecio. Ella muy en el fondo sintió aquellas palabras como un golpe sorpresa justo en su estómago.

The Rivals_A&V (Terminada) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora