Capítulo sesenta

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— ¡Mamá! —grite por vigesima vez persiguiendola por la casa mientras ella hacía mil cosas— ¡No puedes hacerme esto! ¡Casi tengo 15 años se cuidar de mi misma! —me queje

La idea de tirarme al suelo a patalear cruzó mi mente cuando la desesperación llegó al punto máximo, pero si lo hacía probablemente perdería credibilidad como la adulta responsable que pretendo ser.

Porque no lo soy.

— No puedes tirar una puerta abajo, romper una lámpara, meter un animal en casa en un espacio de 3 días y considerarte responsable. —repitió ella estirando las sábanas de su cama y provocando un bufido por mi parte.

— ¡NO PUEDES PONERME UN NIÑERO! —grité sin poder controlarme.

Os pongo en situación; estamos viernes, 5 días despues de ese domingo en el que mis padres volvieron a casa y todo se torció.

Mi padre, por algún motivo que no he logrado comprender aún, se enfadó muchísimo por el incidente de la puerta. En serio, muchísimo.

Después de una regañina de aproximadamente media hora en la que repetía constantemente lo irresponsable que era, me quitó el móvil y me informó de que iba a estar encerrada en casa una semana.

UNA SEMANA.

POR UNA ESTÚPIDA PUERTA.

Lógicamente me quejé por lo exagerado que era y mi madre y él hicieron una especie de frente común contra mi, todo un complot.

Tras otra media hora de discusión, conseguí que rebajaran mi castigo a cinco días pero a mi padre la idea del niñero le pareció tan genial que ahora es toda una realidad.

Hoy, después de cinco días encerrada en mi habitación aislada de la vida, sin móvil y con Espinosa como única compañía, por fín recuperaba mi libertad.

¿Como sobreviví a estos días? Bueno, levantándome a las 3 de la mañana todos los días para colarme en el cuarto de mis padres, coger el móvil y hablar con Becca, Beth y Lauren hasta aproximadamente las 5 de la mañana por WhatsApp.

Sobra decir que tengo algo de sueño atrasado.

— Ya lo hemos hecho, cariño. —me sonrió mi madre doblando una camisa, haciendo que la fulminara con la mirada.

— Esto no es nada justo mamá. Siempre me he portado bien. —volvía a la primera fase; el enfado y la indignación.— ¡NO PODÉIS HACERME ESTO! ¡CONOZCO MIS DERECHOS! —segunda fase; histeria, drama y gritos.— Mami... Por favor... ¡Me portare bien! —y tercera y última; lloriqueos.

Llevaba así desde que me habían comunicado que el próximo fin de semana volvían a salir de viaje y que lo del niñero era en serio.

¿Quién iba a ser? Ni idea. Pero me importaba bien poco.

— No malgastes energías cielo, no vas a conseguir nada. —me aconsejó dirigiéndose a la cocina y por fín me rendí.

— Vaya asco... —bufé y me dirigí a mi cuarto para vestirme.

Había quedado con Becca, Beth y Lauren para ir a dar una vuelta y que me pusieran al día sobre todo lo sucedido esta semana.

Sobra decir que en este tiempo no había visto o hablado con ninguno de los chicos y que esperaba que Jack, Taylor o incluso Aaron hubieran dado algún paso con las chicas. Y eso iba a averiguar.

¿Y Matt y Shawn? Bueno, mis dias de repudiada me habían servido para reflexionar y darme cuenta de que darle vueltas era lo que menos me convenía, me ayudo mucho un consejo que me dió Lauren en una de esas charlas de madrugada; déjate llevar y si algo tiene que pasar, pasará.

El Clan Imbécil |Magcon Boys| EDITANDO¡Lee esta historia GRATIS!