Cuando Jane había articulado aquella frase tan bonita, todo a mi alrededor cambió drásticamente; como si mis enredados pensamientos encajasen perfectamente en un rompecabezas interminable.

El poder de sus palabras exorcizaron al demonio suicida que me poseyó. Aquello provocó en mis adentros, una terrible sensación de malestar, como si el mismísimo príncipe del inframundo gobernara cada centímetro de mi Ser.

Honestamente admito que, los consejos de una madre siempre están ligados a la sabiduría y al cariño incondicional, pues era evidente que gracias a Jane; ¡mi desenfrenado amor hacia Jeffrey volvió a florecer, como si fuese un árbol de ceibo en plena estación primaveral!.

¡Debía seguir luchando en nombre de aquel romance destructivo aunque me costase la vida misma!. Estaba dispuesta a enfrentarme en mil batallas si fuese necesario, aunque mis venas se quedasen sin sangre y mis pulmones dejen de proporcionarme el maravilloso oxígeno del planeta.

— Tengo por seguro que serás feliz a su lado...— dijo mi madre cuando sonrió tiernamente.

Rápidamente modifiqué la posición de mi cabeza para equilibrar mi perspectiva a la de su semblante reluciente de satisfacción y armonía. Sin duda alguna, Jane comenzó a asimilar la existencia verdadera de Jeffrey, y que no se trataba de una invención esquizofrénica, producto de mi mente trastornada.

-Gracias por creer en mí, mamá. No sabes cuan feliz me hacen tus palabras.- (proclamé al deslizar los labios y descubrir mis dientes mediante una gran sonrisa)-- Lo amo tanto, fue amor a primera vista, fue un flechazo inmediato donde Cupido no dudó en unirnos. Tal vez, las personas empiecen a hablar sin razón acerca de mi relación tan precipitada, pero ellos no tienen idea de lo ocurre dentro mío cada vez que lo veo. ¡Su voz tan seductora hace temblar mi pecho y en su presencia me siento una mujer completa!.

Con solo contemplar mi alegría, Jane juntó sus labios para darme un beso.

-Cuando se ama de verdad no importa la gente alrededor; lo único valioso está en tu corazón...- (pausó repentinamente, pues una carcajada burlesca irrumpió con nuestra conversación)

¡No cabía la menor duda que se trataba de Slender, aquel maldito gusano amigo de los demonios!.

-¡Míra nada más!, la estúpida «madre postiza» dando consejos a «su recogida»...- (se echó a reír con sarcásmo. Mientras tanto ordenó a sus tentáculos a acorralar a Jane mediante una emboscada)

-¡Nicky!- (vociferó justo cuando el miedo la invadió)

¡Fue horrible escuchar el grito de mi madre siendo arrastrada hacia Slender!. La piel de sus dedos se desgarraron dejando paso a la sangre que no dudó en brotar.

Por más que intenté auxiliar a Jane, ¡fue un completo fracaso!, pues una extraña parálisis me volvió su presa.

-¡Ésta escena de telenovela es tan cursi y repugnante!. Le pondré un poco más de acción...- (manifestó, a la par que cogió un gigantezco trozo de vidrio y amenazó con decapitar a Jane)-- ¿Qué pasaría si un maniático asesino le rebanara el cogote a ésta mierda?.

-¡Por favor, no la dañes!- (supliqué cuando las lágrimas se asomaron en mis ojos)-- ¡¿Qué carajos quieres de mí, Slender!?. ¡¿No te parece poco mi sufrimiento?!.

Bajo la penumbra de su aspecto macabro, pude visualizar con absoluta nitidez sus pálidos e inquietantes tentáculos que giraban por encima de su cabeza amorfa. Entretanto, el impecable color negro de su traje replandecía bajo los destellos apocalípticos de los relámpagos.

-Escúchame bien sabandija...- (me ordenó con el tono seco de su voz)-- ¡Seguirás sufriendo mucho más, hasta que decidas entregarte a mí por completo!. ¡Tu cuerpo debe ser mío y de nadie más!. Tienes la oportunidad de rescatar a tu madrastra, pero antes que todo debes darme algo a cambio. ¿Has entendido, preciosa?- (preguntó, mientras extendió uno de sus tentáculos para acariciar mis piernas)

¡Estaba segura de que la única intención de Slender era arrebatar alma!. El morbo que sentía por poseer mi cuerpo era inevitable, pues se trataba de un enfermo sediento de lujuria.

Una vez más estaba en una encrucijada, pues en mis manos se hallaba la posibilidad de salvaguardar la integridad de Jane. ¿Ahora, qué puedo hacer?, no tengo escapatoria. ¡La única puerta de salida disponible, lo tiene Slender!.

¡Solo me quedaba guardar el dolor y tragarme la repugnancia!. Siempre he soñado con entregar mi virginidad al hombre a quién realmente amaré. Ese chico especial que me haga palpitar el corazón y me produzca mariposas en el estómago con tan solo mirarlo.

Acto seguido, la voz de mi subconsiente comenzó a revelar las palabras que nacían desde lo más profundo de mi corazón: «Mi amado Jeffrey: Discúlpame por lo que estoy a punto de cometer. Fui una tonta al haberme alejado de tí, y es ahora cuando me haces falta. Me ilusioné con la idea de tenerte cerca y disfrutar la vida entera contigo hasta envejecer..»

Respiré hondo, levanté la cabeza y me solté el cabello, dispuesta a convertirme en su esclava.

Jeff, mi peor pesadilla©¡Lee esta historia GRATIS!