Capítulo VII

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Os dejo el capítulo VII, la cosa empieza a ponerse interesante ;)

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Capítulo 7

Desperté con sudores esa mañana, horribles pesadillas me atormentaron durante la noche, sueños donde Jena me atacaba y acababa conmigo de la forma más sangrienta y salvaje posible. Me estaba volviendo loca, sabía que eso podría pasarme en cualquier momento, era una agonía continua no saber cuándo la vería aparecer por mi ventana para terminar con mi frágil vida. Doris al ver que no aparecía en toda la mañana subiría a mi habitación y encontraría mi cuerpo masacrado y sin vida. No podía seguir pensando en aquello o si no mi cordura correría grave peligro. Tan solo me tranquilizó pensar que James velaba mis sueños y que no le sería tan fácil terminar conmigo. Me di cuenta de lo vacía que me sentía ya no me importaba si Thomas volvía o no. Mi mente era un mar de dudas. Por un lado sentía ganas de correr en busca de James, no me sería difícil encontrarlo solo debía ir durante el día a mi casa de las afueras y lo encontraría allí, pero mi parte racional me decía que Thomas era lo mejor para mi futuro.

¿Cómo sería mi vida con un vampiro? Tendría que dormir sola todas las noches mientras el andaba por ahí tomando sangre de personas inocentes y que seguro paseaban tranquilamente o dormían plácidos en sus respectivas camas, después me besaría al llegar y el sabor metálico de la sangre aún permanecería en sus labios. Y cómo sería... me daba tanta vergüenza imaginarlo... ¿cómo sería estar con él en la intimidad? Meneé la cabeza negándome ese pensamiento.

Cuando me levanté de la cama llamé a Doris haciendo sonar la campanilla del tocador, esta apareció en pocos minutos y le pedí por favor que me preparará un baño caliente, necesitaba relajarme. Mañana llegaría Thomas y tendría que fingir que nada había pasado en estos días y él debería explicarme porque no había dado señales de vida. Una vez el baño estuvo listo Doris se marchó y me introduje en la bañera, el agua caliente cubrió mi cuerpo y mis músculos se fueron relajando poco a poco, apoyé la cabeza en el borde con idea de permanecer allí un buen rato. Cuando salí, me dirigí al interior de la habitación y abrí la puerta del balcón para ventilar la estancia, cuál fue mi sorpresa al ver que sobre la mesa se encontraba una rosa roja. Que yo recordase no estaba la noche anterior antes de irme a dormir, solo James podría haber trepado hasta allí... un cosquilleo recorrió todo mi cuerpo. Thomas jamás me había regalado nada en todo este tiempo... Estaba confundida pero mi corazón me gritaba que corriese a buscar a James, me gritaba que le amaba y que solo me estaba engañando a mí misma pensando que debía casarme con Thomas. Terminé de vestirme y arreglarme el pelo, me puse los zapatos y bajé abajo; recogí el periódico y salí al jardín, observé que no había ninguna noticia sobre asesinato alguno. Quizás James había acabado con Jena y con esa rosa y su visita de anoche me estaba avisando de que ya no debía tener miedo, sí, tenía ser eso... o eso quería pensar. De repente me di cuenta que James jamás me haría daño, que me protegería de cualquier cosa y aquella rosa sobre la mesa era un detalle tan romántico... En ese momento todo estuvo claro en mi mente, sin proponérmelo corazón y razón se convirtieron en uno solo y aunque Thomas jamás pudiese perdonarme y aunque mi padre no lo aceptase en un principio, tenía ir a buscar a James y decirle que le quería y que si él estaba dispuesto podríamos luchar por nuestro amor. Un vampiro y una humana que ecuación más extraña y complicada... Debía planear cómo hacerlo para no ser descubierta. Pensé durante un buen rato cual era la forma más segura de encontrarme con él, finalmente decidí que el mejor momento para hacerlo sería cuando empezase a anochecer, después de la cena le diría a mi padre que estaba cansada como excusa para subir a mi habitación y me dirigiría a nuestra antigua casa, conocía de sobra el camino. Cogería uno de los caballos del establo y me abriría paso hasta allí, después de hablar con él volvería antes de que pudiese ser descubierta.