La Realidad

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Hola a todos, sé que el anterior fue el último capítulo, realmente quería que fuera un Fic corto con el que pudiera dejar el final que me hubiera gustado a mí, sin embargo, recibí unos mensajes internos y en otra plataforma que me hizo plantearme si en realidad ese hubiera sido el final, y tengo que admitir que no encontré fallas en su lógica; volví a leerlo desde el principio y si, parece que le hubiera faltado algo para poder decir finalmente fue todo. Así que, en vista de esa situación y que no quiero tomarme la taza de mi chocolate, hice este capítulo, llámenlo epilogo o como quieran para que no quede 'apresurado y con vacíos argumentales'.

No siendo más, comencemos

...

Había pasado un mes desde la muerte de Tanjirou. Había estado inconsciente tres semanas de ese mes. Se encontraba sentado en el Engawa trasero del distrito mariposa, contemplando el cielo; solo hasta ese momento, sintió el verdadero peso de la situación que había vivido y la que se encontraba actualmente.

Mientras veía las nubes blancas pasar frente a sus ojos, recordaba con nostalgia la ultima imagen que tuvo de ese maravilloso sueño, pero no había sido mas que eso, un sueño. El despertar lo aterrizó en la realidad, la asociación de cazadores, se había disuelto, Oyakata-sama había dado por terminada su labor como pilares y como cazadores; aunque a esa reunión solo asistiera él ya que Shinazugawa se encontraba todavía inconsciente; Era un excazador, sin un brazo derecho, aunque en la última semana había tratado de practicar con su mano izquierda, las aun abiertas heridas de la batalla lo habían limitado al punto de ser reprendido por la chica enfermera ahora encargada del distrito mariposa junto a la pequeña Kocho. Estar en el lugar, y saber que muchas de las personas que conocía ya no estaban y que habían partido sin que siquiera pudiera verlas o despedirse, era duro.

Durante su reunión con Oyakata-sama, observó el patio donde solían reunirse antes de cada cenáculo, incluso extrañó las patéticas disputas que tenían por ser quien saludara al jefe.

Deseaba desde el fondo de su corazón que todo lo que había vivido junto a la familia Kamado hubiese sido realidad, que Shinobu le recordara que nadie lo odiaba, volver a escuchar la voz de su hermana y que Sabito estuviera con ellos.

Hubiera querido ver a Nezuko una vez mas esa mañana, pero en esa ultima imagen, ella no estaba.

Desde la mañana que despertó, la presencia de Nezuko fue el mayor recuerdo de su realidad, se vea cansada, sus ojos estaban hinchados con frecuencia, y así como Tanjirou la llevaba a ella a todas partes, ella hacia lo mismo.

Tanjirou había sido cremado, a petición de Nezuko para poder llevarlo consigo en su regreso a casa, algo, en lo que todos estuvieron de acuerdo, así, con las llamas se iría cualquier rastro de las células de Muzan que pudieran quedar.

- Tanjirou...- Quería mucho a ese chico, él era el hermano menor, y siempre fue el protegido, pero desde que conoció a los hermanos Kamado quería ser quien velara por ellos. Eran pequeños, frágiles y hasta patéticos, pero con la convicción y su persistencia, Tanjirou había logrado no solo convertirse en un excelente espadachín, muy probablemente hubiera llegado a ser un pilar; sino que había regresado a Nezuko a ser humana, y vencido a costa de su vida al mismo Muzan. Hacía casi tres años, lo había hecho bufar, escuchar al muchacho decir tantas cosas en su desesperación para que no asesinara a la chica. En ese momento, tal vez lo hubiera hecho, en el fondo lo quería, parte de sí mismo creía que ella era quien había hecho el atroz crimen que habían visto sus ojos en esa humilde cabaña.

Después de vivir ese maravilloso sueño, una punzada golpeaba su pecho, de recordar los rostros ensangrentados y las miradas sin vida de esos chicos que le regalaban sonrisas llenas de alegría, las risas inocentes, incluso, el tener al mas pequeño en sus brazos. De cierto modo, estar con ellos había despertado sus ganas de no estar solo, de saber que había alguien esperando por él cada noche y sentirse amado, quería una familia. Pero una vez más, la realidad lo golpeaba como a un saco de arena sin mostrar el más mínimo cansancio.

FINAL KNY CAP 200Donde viven las historias. Descúbrelo ahora