Prólogo

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Esta historia empieza con un nuevo curso de nuestra protagonista, Estela, hija de un importante abogado en su país.

Ella es como las demás chicas, pelo castaño, ojos color marrón con un ligero toque miel, cree que es de lo más común, y que pasa desapercibida, pero su mejor amiga, Alba, sabe de sobra que no.

En su tiempo libre, le gusta ver series y dibujar, aunque ella dice que no dibuja muy bien...

Como veis, ella es una persona algo pesimista, aunque solo consigo misma, porque a los demás los valora mucho.

Hoy es el primer día de universidad. Va a empezar segundo de psicología, y sus compañeros no varían conforme a los del año pasado, pero por desgracia, el profesor que más horas de clase les daba, había tenido que abandonar su puesto de trabajo por motivos personales. Así que hoy, conocerían a un nuevo profesor.

Llegó al campus. Todo era como lo recordaba : una universidad enorme, con piscina, campo de fútbol, pista de baloncesto y pista de tenis solo para los estudiantes. Su familia era adinerada, por eso su universidad era tan privilegiada.

Alguien le tocó el hombro. Como no, su gemela opuesta estaba allí, ya con una sonrisa de oreja a oreja. Alba, su mejor amiga, era completamente distinta. Ella tenía el pelo de color rojo como el de la Sirenita, y sus ojos eran marrones pero más oscuros que claros. Ella siempre era muy positiva, y siempre salía con cosas nuevas. Estela nunca se esperaba con que locura le iba a salir.

Era muy típico de ella estar sonriendo siempre, y el primer día del curso no iba a ser distinto, al contrario, sonreía más todavía, cosa que a Estela no le extrañaba. 

Tampoco estudiaban lo mismo. Estela, estudiaba psicología y Alba lengua y literatura. Cada loca con su tema, como decían ellas.

Después de un largo rato hablando, por su lado pasó un hombre un tanto peculiar. Alba se fijó en él, y le dijo a Estela:

-Mira este -dijo Alba riendo- ¿a ti no te recuerda a los VSCO boys? 

-Anda que tú también... Veo que tu sentido del humor no cambia -respondió Estela, riendo también-.

Después de eso, cada una fue a la clase que les tocaba, y Estela se sentó en una línea intermedia, pero un poco más hacia delante. Llevaba gafas, por lo tanto, no veía del todo bien la pizarra. Después de esperar unos veinte minutos, por la puerta apareció un chico que llevaba una camiseta de cuadros, unos tejanos normales y... Un momento, este chico era el mismo que vieron en el patio, ¡el mismo que pensaron que era un personaje andante! ¡Y estaba poniendo sus cosas en la mesa del profesor! ¿Ese era el nuevo profesor?

Estela estaba alucinando. Alba iba a sorprenderse y reírse en cuanto se lo dijera. Todo el mundo a su alrededor cuchicheaba, supuso que del profesor, hasta que este pidió silencio para comenzar la clase. El profe se presentó, y antes de que nadie hablará nadie, añadió:

-Ahora quiero que me hagáis un mini trabajo. En diez minutos me vais a poner en un papel que tengáis próximo, el como sois vosotros, y que tenéis diferente al resto.

Y Estela escribió:

-Me llamo Estela, y tengo 21 años. Mi pelo es oscuro al igual que mis ojos. No tengo nada en especial, soy muy común.

El reto de la clase transcurrió con total normalidad, y al final, el profesor dijo:

-Como a mi me gusta mucho la poesía, si queréis, cada día os puedo leer un trozo de algún poema que me guste o alguno que haya creado yo mismo.

Todo el mundo quería estos poemas, así que recitó una estrofa a la que Estela le pareció curiosa y preciosa. Tenía la sensación de que este curso iba a ser muy entretenido. 

1 de JunioWaar verhalen tot leven komen. Ontdek het nu