- ¿Qué sucedió? - dijo con un tono pastoso, no fue esta vez la niña quien respondió, sino la persona que jalaba la carreta, haciendo que un latido escapara de su cuerpo. Ya había escuchado esa voz, con ese mismo toque alegre que ya se había acostumbrado.

- Regresábamos de llevar carbón al pueblo, cuando lo encontramos en el camino, en medio de una mancha de sangre, parece que peleó contra un oso y lo dejo mal herido- dijo girándose y regalándole una sonrisa que hizo que sus ojos se humedecieran

- Tan...ji...rou...- dijo suevamente, el chico se detuvo y se volvió hacia el con una expresión desconcertada.

- Ese soy yo, ¿Ya nos conocemos? - terminó sonriendo.

- Si..., no..., escuché el nombre en el pueblo- el chico iba a responder algo, pero la niña bajó rápidamente del carruaje y corrió en dirección de una humilde casa, una que ya había visto antes, pero en aquella ocasión, completamente destrozada y llena de sangre.

- ¡Mamá! ¡Hermana!, vengan rápido, Tanjirou encontró un joven herido en medio del bosque-

Bajó de la carreta con ayuda del chico, vestía de la misma manera como lo había visto hace mas de dos años, cuando luchaba por no ser devorado por su hermana recién convertida en demonio. Vio a una mujer salir de la casa, con un kimono lila a cuadros y un delantal, así como, dos chicos corrían de la parte trasera de la casa. Sentía su cuerpo pesado y a punto de desplomarse, cuando lo brazos de los chicos, junto a los de Tanjirou lo ayudaron a permanecer de pie

- Llévenlo adentro. Takeo, trae leña para calentar la habitación, está muy pálido- dijo la mujer con una suave voz, pero con autoridad, mientras los chicos obedecían- Hanako, ve por agua caliente y toallas limpias. Shigeru, avísame cuando Nezuko regrese- la mención de la chica, le hizo recordar la realidad, debía estar soñando, tal vez, estaba siendo víctima de algún efecto de la sangre de demonio de Muzan.

Estaba a punto de entrar, cuando escuchó al ultimo de los chicos dar un grito,

- ¡Hermana, volviste! - escuchar al chico hizo que girara en dirección de donde hablaba para encontrarse con la chica demonio de la manera que jamás se la hubiera imaginado- Ella se ve... diferente... humana- se encontraba a unos metros, frente al chico de haori ocre, con el mismo kimono con el que la volvería a ver en casa de Oyakata-sama, pero en esta ocasión la cubría una manta blanca. Tenía el cabello recogido por completo en un moño alto, con dos pequeños mechones saliendo a cada lado de su rostro, se giró un poco y noto que cargaba a un niño pequeño en su espalda. Esta visión de Nezuko le hizo cuestionarse todo lo que parecía conocer de ella. Siendo un demonio y por lo que escuchaba de otros pilares, la chica demonio solía comportarse como una niña pequeña y mimada, lejos de lo que proyectaba frente a sus ojos.

- Nezuko, que bueno que has vuelto- la voz de la mujer mayor lo sacó de su embelesamiento, mientras que la chica volvía el rostro en su dirección y le daba a la que entendía era su madre una hermosa sonrisa y luego a su hermano

- Tanjirou, ya has vuelto, veo que mas pronto de lo habitual- no sabía si era a propósito o realmente no había notado su presencia

- Hoy vendimos todo muy rápido, y por suerte así lo hicimos, ya que encontramos a este joven herido- solo hasta que Tanjirou lo mencionó parece que la chica lo divisó, abrió los ojos con sorpresa y caminó rápidamente en su dirección.

- De verdad, lo siento, no me di cuenta, Madre- dijo dirigiéndose a la mujer- ¿En qué te ayudo? -

- Por ahora lo llevaremos adentro, revisaremos si no tiene más heridas y debemos cambiar su ropa- el chico de haori ocre comenzó a soltar el nudo de la manta blanca que rodeaba a Nezuko y tomó con cuidado al bebé mientras ella tomaba lugar junto a su hermano mayor para ayudarlo a ingresar a la casa. Se sentía extremadamente débil, le dolía la cabeza y sentía nauseas, pero esto no le quitó la extraña sensación de felicidad al estar rodeado de estas personas, en especial de Tanjirou y extrañamente de Nezuko- es como estar en casa- cayendo nuevamente inconsciente.

FINAL KNY CAP 200Donde viven las historias. Descúbrelo ahora