Parte única

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Este os fue gracias al nuevo mixtape de Yoongi.



El oro adornaba la vida de cualquier rey, eso si su pueblo lo amaba. Su padre había sido un rey amado, todos confiaban en él por su inteligencia y mano fuerte. Cuando el rey falleció el pueblo oscureció, el sucesor al trono no era lo suficientemente valiente para tomar un arma y llevar consigo la vida de alguien.

Los días fueron largos y oscuros hasta que un joven muchacho llego a la vida del rey, logrando que las criticas del pueblo y sirvientes desaparecieran para él. Min Yoongi, el rey legitimo de Dongbuyeo había aprendido a ignorar el odio que había en su alma.

La familia Jung había servido con lealtad al trono, los hombres mas valientes provenían de esa familia y servían orgullosos al rey. Jung Hoseok no era la excepción, él creía firmemente que su majestad era la persona más justa y capacitada para el trono. No dudaría en dar su vida por Min Yoongi.

La lealtad y admiración que sentía por su señor fue creciendo, Hoseok tal vez había pecado al desear más de lo que podía obtener. Era codicioso, quería que ese apuesto e inteligente hombre de cabello dorado lo amara.

Una tarde con brisa fresca fue cuando Hoseok no soporto la sensación de ahogo, sus palabras escaparon de su boca a pesar de que deseaba guardarlas solo para él.

-Mi señor, si con mis palabras lo incomodo pido una disculpa desde lo profundo de mi alma, pero debe usted saber que mi corazón late con prisa cuando lo veo.-

Cuando confeso su amor solo era un joven guardia, pero incluso sin un titulo y compartiendo el mismo género el rey no pudo evitar amarlo.

Para Yoongi ese apuesto muchacho era la razón de que su corazón no estuviera sumergido en la tristeza y el odio, deseaba ser alguien digno de ser amado. Hoseok merecía un hombre que lo adorara, él debía ser todo lo que su amante deseaba.

El pueblo siempre había criticado su manera de dirigir, ellos deseaban que el reino se extendiera para poder tener mucho más de lo que podrían disfrutar, él no cambiaría sus creencias. La única persona en quien confiaba plenamente era su amante y guardián, el hombre que le brindaba una sonrisa encantadora sin esperar nada a cambió.

Su cama solo conocía a una persona, ese hombre era el único en sus brazos. A pesar de poder desear cualquier cosa él solo estaba a su lado.

-Esta noche te ves aún más hermoso que las anteriores.-

Su voz fue un murmullo que acarició la bronceada y cálida piel, recibiendo como respuesta un leve temblor. Ellos conocían por completo el cuerpo del otro, amando cada cicatriz y lunar. En sus planes no estaba la intención de tomar a nadie más, lo que enfurecía a los consejeros que deseaban un heredero para el trono.

-Su majestad, se encuentra muy halagador esta noche, ¿eso se debe a algo?-

Yoongi sonreía por él, suspiraba y vivía gracias al cariño que Hoseok le brindaba, ¿como podía entonces simplemente no amarlo cada día más? Su amante simplemente no entendería el amor que sentía.

-Solo admiro la belleza de lo que más apreció.-

Pero a pesar del amor él debía resignarse y dejar de ignorar el mundo exterior, necesitaba darse cuenta lo mal que estaba su situación, pero no esperaba ser golpeado tan duramente.

Esa cruel tarde se encontraba en la oficina real, aquel lugar donde el trabajo no hacia más que llegar y robar su tiempo. Si tan solo no hubiera citado a Hoseok ese día.

-¿Pudieron encontrar al culpable? Desde hace varios días me encuentro preocupado por las quejas de hurtos, debería incrementar la seguridad en el pueblo.-

La capital del reino estaba siendo ferozmente abatida por una serie de robos, algunos importantes y otros menores, pero en conjunto de todo estaba siendo un problema.

-Mis hombres están trabajando en eso, mi señor. Esperamos encontrar a los culpables brevemente.-

Tal vez esa situación se estaba desarrollando por su culpa, él no tenía mano dura como su padre para dirigir todo un reino.

Con un suspiro y preocupación en su pecho se dispuso a servir dos vasos con licor, pero cuando volteo para ver a su acompañante el sonido de vidrios rotos inundo la sala. Habían herido a su persona más preciada.

Los guardias en la puerta entraron inmediatamente, encontrándose con Hoseok herido en el suelo. Una flecha atravesaba su hombro sin el mínimo de piedad, sus gritos habían despertado algo que ni siquiera él conocía.

-Llamen al doctor real y busquen al culpable o sus cabezas pagaran las consecuencias.-

Cuando Hoseok fue atendido él decidió ocuparse de lo que debía, demostrar que era el rey de una vez. La gente dejaría de dudar.

En sus manos tomó la espada que los antiguos reyes habían usado al reclamar el trono, él por fin la había aceptado como suya.

Había ordenado que los culpables fueran amarrados y arrodillados frente a todo el pueblo, no hubo sorpresa al notar a tres de sus consejeros y un joven muchacho. Solo eran basura que él debía ejecutar.

-He sido un rey amable, alguien que jamás acudió a la violencia, pero nada de eso importo cuando ignoraron mi autoridad.
Hoy uno de los mejores hombres que me ha acompañado está herido, el rey amable y torpe que ustedes conocían ha muerto.-

El pueblo entero se encontraba en silencio, el frío congelando hasta los huesos a pesar del radiante sol. Se sentía vacío y lleno de ira.

- Aunque rueguen por su vida mis oídos serán sordos y mi mano dura.-

El rey que nunca fue amado había muerto junto con su amante, él que siempre estuvo a su lado.

A Good KingWhere stories live. Discover now