Capítulo 28

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SOELKEND

Piotet, Alemania.
11 de octubre, 2019.

Kahler Holbein✖

Le mostré de la forma más patética que su compañía era lo que más aspiraba conservar en mi vida.

Él me miró con las cejas apenas arqueadas, estar en el tejado de una casa vieja le parecía ridículo y, a pesar de su armagura el chico me seguía obedeciendo. Por eso logré que aceptara subir al tejado conmigo, era un buen lugar para hablar con tranquilidad.

—Deseaba que mi familia fuera otra...— me detuve, tratando de cuidar mis palabras—. Pero no te habría conocido, y no hay cosa más sufrible... que imaginarte lejos de mí.

—Dicen tanto sobre nosotros— dijo encogiéndose de hombros, y sonrió —. Y ese miedo es tan confuso, que veo a nuestra familia y temo por lo qué en realidad soy.

—Nos destruimos de la forma más bonita — vacilé con ironía.

—La forma fea no va con nosotros—se rió al darme un codazo.

—Al menos te tengo.

—Kahler, tú eres mi única familia.

—Y yo odio que tengas que sufrir tanto, Heng.

—Kahl, detesto decir esto— inspiró profundamente —, hay algunas cosas que no sabes y he preferido guardarlas para evitar que sufras.

—No puedes más, ¿cierto? — se me hizo un nudo en la garganta.

Heng miró el cielo nublado, quería contarme todos esos misterios que le pesaban, pero no era tan sencillo, él tenía miedo, culpa. Lo sentía en lo más profundo de su ser. Ese algo estaba acabando con su alma.

El dolor era más grande que sus sueños, en esos ojos tristes y azulados... había más miedo que esperanza.

Heng tragó con dificultad.

—Admes me habló esta mañana.

—¿Está amanazándonos?

Él me observó sin responderme. Fue estresante verlo impaciente sin saber qué lo tenía así, tan inestable y aterrado.

—No, Ad es amable.

—¿Cuál es el problema?

—¿Recuerdas a la rubia que hace dos años dieron por desaparecida?

—Claro, según Admes y Aremi la chica ahora se llama Aileen. Además esa hermosura me golpeó en la fiesta de Ann.

— Todo está mal — el negó con su cabeza, frustrado —. Los padres de la chica, los Schell volvieron al pueblo.

—¿Y eso es una amenaza? Hemos podido con...

—Papa asesinó a Marieni, la hermana gemela de Aileen — me dijo casi en un susurro.

Otro asesinato más.

—Tienes que contarle eso a la policía — alcancé a decir, a pesar del temblor que sentía en mi mandíbula.

Los padres no son perfectos, a veces se alejan demasiado de lo que muchos denominan «ideales», cometen errores muy grandes que terminan rompiendo a sus propios lazos de sangre. Y Sonell Holbein destruyó todas las posibilidades de ser justamente eso; un padre. Lo cierto es que era un enfermo egoísta y asesino, velando únicamente por las añoranzas que el comité y él mismo crearon.

—El hombre que odio y dice quererme, conoce mi pasado perfectamente, hechos que todavía me cuestan recordar pero seguro acabarán por hundirme más.

Estación Holbein © [Completa ✔]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora