Otaru, Japón. ≈Continuación≈

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El ojiazul escabulló su mano entre la tela satinada de la yukata, la segunda capa interior del batín también fue evadida, encontrándose directamente con su piel expuesta y ardiente tras la corta búsqueda.

El roce en su muslo ligeramente tenso precedió al tacto erógeno sobre su pubis, Hannibal mordió levemente sus labios dejando ver un colmillo que Will asimiló casi lobuno.

En ese momento, la lujuria del gesto y el vapor de sus cuerpos hicieron borbotear algo en el interior de Will; un deseo que creía extraño y que siempre quedaría incumplido por la naturaleza de sus anteriores relaciones . . . pero ahora no era como antes.

No podía decir que era como antes, todo había dado un vuelco radical y extremista; no era el interés de Alana y su trato femeninamente tóxico, no era Molly y su fachada de matrimonio feliz. Era Hannibal y el encuentro de su verdadero ser a través de su mano. Entonces concluyó "veritas liberabit vos".


Tomó con su mano disponible el rostro de Hannibal y se le acercó, uniéndoles en un beso más intrínseco y fluido. Bebía de su saliva calmo, soltando poco a poco las viejas ataduras que le aprisionaban, movía sus labios suavemente.

Se dejaba hacer al ligero tinte de dominación que su compañero aportaba al encuentro, porque después de todo alguien terminaría haciéndolo y realmente no estaba en su carácter imponerse a alguien, mucho menos a Hannibal y su forma de manipulación velada, aunque esta vez fuera algo más explícito, como el sujete de sus caderas o la minúscula presión superior sobre su boca.

De cualquier manera la coacción, que llegó a casi lo mínimo de la palabra entre ellos, resultaba ser algo que cedían y tomaban ya de manera inconsciente. Will incitó a un beso más profundo, moviendo su lengua para experimentar de mejor manera las texturas de la boca de Hannibal; se separó apenas un instante, retomando el tacto haciendo que su labio inferior rozara con los dientes del lituano.

Incitación; ya no era una intención escondida pero no rayaba en la vulgaridad, tan solo acciones que buscaban el placer mutuo. Le incitó a morder su piel, a marcar sobre sus innumerables terminales nerviosas.

Hannibal no tardó en reaccionar, atrapando su belfo con fuerza moderada mientras succionaba con sus labios ligeramente.
La sangre comenzó a escasear en esa parte de su piel, segundos después de que lo soltara la sensación se intensificó de manera deliciosa, dejando el calor recobrar su lugar en su labio y pronunciando la anterior presencia de sus dientes sobre su piel.

Tan solo atinó a exhalar un jadeo sofocado, la excitación se instauró en la parte baja de su garganta y en su pecho dejándolo en una sensación de agotamiento que fue barrida por más sensaciones llegando a su cuerpo.


Hannibal notaba el carácter de su encuentro, aunque no hubiera esperado la disposición de Will, le era grato poder sentir que el interés era mutuo. Hace un tiempo apenas le tocaba, ni mencionarse sus primeros meses juntos donde lo más íntimo de sus encuentros era una mirada; se sintió satisfecho, en cierto modo agradecido con el destino por poder disfrutar de su pareja en ese preciso momento, sin ninguna complicación ya que el universo entero estaba dispuesto a permitir su unión. Poético en sí mismo.


—Arigatogozaimashita —se permitió decir contra el cuello del ojiazul en un suspiro cálido que hizo estremecérsele. Haló ligeramente de los castaños rizos hacia el piso, mostrando más el pálido cuello bajo él, besó directamente su garganta sintiendo al instante la vibración pasar bajo sus labios, además de la fuerza incrementada en el agarre de Will a su espalda; fue una buena señal de estarlo disfrutando, por lo que continuó besando húmedamente la piel sensible, alternando con sus dientes y su aliento, dejando así un popurrí de fresco, caliente, placer y filo llenar los sentidos de su compañero.

Futuro ideal. [Hannigram]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora