~Capítulo quince~

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—Buen día Cass—desfilé por la sala en una pequeña musculosa y un diminuto short.

—Hola—me sobresalté al no escuchar la dulce voz de Cassie sino una voz gruesa. Me giré lentamente hasta ver a Niall sentado en la barra.

—¡Oh Jesús!—me cubrí con lo que encuentré, que en este caso era una gran campera que supongo es de Scott—Lo siento, mierda. Lo siento Niall, olvidé que estabas aquí—dije totalmente apenada por mi situación.

—Hum, si claro—ambos estábamos sonrojados. Que vergüenza.

—¡Buen día gente!—Cassie hizo su entrada en la cocina con una remera y un short. Me miró y sonrió—¿Qué onda con la campera gigante?

Reí nerviosamente—Emm, iré arriba, ya vuelvo.

—Vale.

Sin decir una palabra más corrí escaleras arriba y me introducí en mi dormitorio provisorio.

—¡Por Dios! Tengo que ser más cuidadosa—golpeé mi frente contra la puerta, y segundos después escuché golpeteos en ésta—¿Si?

—Scar.. dice Cassie ¿si quieres algo en específico para desayunar?—era Niall. Suspiré.

—Emm, café, waffles y frutas estará bien—hacía calor, por esa misma razón mi atuendo un poco revelador.

Escuché pasos alejándose. Miré mi cuerpo aún cubierto por la inmensa chaqueta. Pudo haber sido peor, pude haber estado en musculosa y bragas. Me quité la chaqueta pesada, que ciertamente no es para ésta estación. Busqué en mi bolso, ropa interior limpia, y ropa.

Me metí en el cuarto de baño y enciendí la ducha mientras me desvistía. Dejé caer las gotas de lluvia artificial sobre mi. Regulé el agua a mi gusto y comencé a asearme, shampoo, acondicionador de manzana, jabón de coco.

Al terminar mi baño, me coloqué la ropa interior de encaje blanco y subí por mis piernas un short tiro alto, y una remera holgada azul que cubría mi torso. En los pies, me puse unas vans color negras, a mi cabello lo até en una cola de caballo desordenada. Me maquillé muy apenas.

En la cocina estaba sólo Cassie.

—¿Y Niall?—me sienté en el taburete de al lado de Cass.

—Fue a tomar una ducha, estaba algo... raro. ¿Pasó algo?

Nop. Hey, gracias por el desayuno.

—De nada—me dió una gran sonrisa y masticó su waffle. Luego le seguí yo, y creó que realmente gemí.

—¡Carajo! Está buenísimo.

—Lo sé, es como comer un pedacito de cielo—reí por su comparación.

—¿Qué vamos a hacer hoy?

—No lo sé. ¿Tienes alguna idea?

—Creo que vi un claro, cuando volvíamos en el auto de Horan.

—¿Por qué lo llamas Horan?—pregunté riendo.

—¿Ese es su apellido no?—asentí—Y bueno—se encogió de hombros.

—Parece que hablas de un jugador de fútbol, siempre lo llaman por su apellido o algún apodo.

—Bueno, podría decirle rubio así que...—reí fuerte.

—¿Scar?

—¿Mmmh?—Niall estaba vistiendo una remera gris con un estampado en rojo, unos jeans y zapatillas.

—Hey tienenes ropa limpia—sonreí. Rió.

—Si... hey acabo de hablar con los chicos ya están viniendo.

—¿Los de la grúa?

—Mm aparte, los chicos vendrán.

—¿Los chicos? ¿Cómo? ¿los de One Direction?

Yep.

—Oh, vale, supongo. ¿Tengo que cocinar?

—Si quieres te ayudo.

—Creo que a Cass no le importará ayudar...

—Ni lo pienses.

Suspiré frustrada. Cassie sólo cocinaba si era totalmente necesario o si tenía mucha hambre—Bien. ¿Sigue en pie lo de la ayuda?

—Claro.

Cass lavó los platos obligadamente. Y luego con Niall elegimos que íbamos a cocinar.

—¿Pollo?

—Me sale espantoso.

—¿Carne?

—Aún me sale medio cruda, estoy trabajando en eso.

—¿Pescado?

—No me gusta.

—¿Pizza?

—A menos que sepas prender un horno...

—Claro que sé—agarró una cajita de fósforos, se agachó a la altura de la cocina y prendió el horno—Listo.

—Bien, ahora a preparar la masa—me gustaba hacer pizza, no lo hacía con frecuencia ya que nunca aprendí a prender el maldito horno.

De la despensa saqué harina, condimento para pizza, levadura, orégano, de la heladera, tomates, luego sal, y puse el agua a hervir.

—¿En cuanto se supone que llegaran los chicos?

—En una hora—dijo mirando hacia su muñeca, donde descansaba un hermoso reloj, no era de una marca carísima, pero aún así era muy lindo, supongo que tiene un valor sentimental.

Una hora. Tendré que hacer magia para sacar tantas pizzas, no olvidemos que son cinco chicos y dos chicas, bueno para que mentir, tendría que cocinar para un pelotón, Cass adoraba la pizza y yo igual.

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¿Atracción? |N.H| ©¡Lee esta historia GRATIS!