Maratón 2/5

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No me importaba la perjudicación de fumar, simplemente era lo que me entretenía en el día, me hacía pensar evitando el llorar por recuerdos dolorosos.

¿Quien desearía una vida como la mía? Todo lo bueno de ella claro, eso desea todo el mundo; millones en un puto banco, autos de todas las marcas y modelos, yets privados, una pista de correr autos solo para mí, villas, Clubes, pero...¿Lo malo? La muerte de mis padres, mi secuestro, mi violación, mi obligación a ser prostituida, ¿Quien desearía algo así?

-Llegué- dijo Kiara adentrandose en mi habitación.

-Hasta que al fin decides llegar- si, joder esta bobolona se había tardado tre horas en llegar.

-Lo siento- se excusó- eh hablado con José- la miré fijamente, me interesaba enserio saber si vendría por mi hoy.

-Mmm, y...¿Que haz hablado con él?

-Esta noche tiene que trabajar, me dijo que no podrá venir esta noche.

-Entonces...¿Cuando demonios me sacará de aquí?

-El viernes

-¡¿Y por que coños ese idiota no me saca de aquí mañana?!

-Joder Leah, Piensa, Mañana es Lunes, sabes perfectamente que aquí no viene micha gente hasta el jueves, y nisiquiera el jueves.

Mire por mi ventana estaba cabreada, odio este puto lugar y esta es la puta hora en la que aun no eh salía de aquí, el plan estaba hecho, pero a estos infelices les gustaba perder tiempo, como odió eso.

- ¿Trajiste lo que te pedí?- pregunté aun mirando mi ventana y calmandome un poco, con una mano en la frente, necesitana fumar.

-Sí, el cigarro ese eléctrico venía en varios coleres, no sabia vual querías, así que, opté por comprarte ente negro- Respondió Kiara. Su voz se escuchaba asustada, la palabras de Leah fueron un tanto fuertes.

No sabia con exactitud que le pasaba a su amiga, el simple hecho de esperar mas tiempo para salir de ese puto luganle aborrecia, la cabreaba, la hacia enfurecer, pero Leah debía entender que pronto será sacada de que aquí, de este burdel, peri hay que esperar, Luis le hace un buen favor, no debería cabrearse por tal situación.

Pasaron las horas, Hora de trabajar, hay pocas personas en el burdel, pero por desgracia los hombres busacaban mas a Leah que a cualquier otra prostituta del lugar, hombre de entre 20 y 30 años o quizá 35, esos iban en la semana.

-¡Luis!- Grité era él de nuevo aquí, despues de haberme follado a mas de 4 hombres esta noche, apareció de repente Luis.

-Hola princesa- dijo abrazando mi sintura cuavierta por la lencería y besando mis labios de una manera muy sutil - ¿Como estas hoy?

-Bien, supongo- dije soltandobuna carcajada - ¿Tu como estas?

-Bien si sé que estoy con la chica mas hermosa del mundo....oye por cierto ¿no que te sacarían de aquí hoy?

-Si, pero el estupido tenía que trabajar hoy, lo quiero matar.

Adiós Virginidad.¡Lee esta historia GRATIS!