Prólogo

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Octubre 1989

Corre por la calle, se esconde entre las sombras, mientras cientos de lagrimas caen de su rostro, carga en sus brazos a un pequeño de ojos azules, mientras le aprisiona en su pecho, despues de una perdida como la que ha tenido, no desea un retrato viviente de lo que un dia fue el amor de su vida, corre por las calles hasta que llega a una puerta y toca con insistencia, le abre un hombre mayor, ambos entran a la habitación.

- Buenas Noches, hija, ¿Cuál ha sido tu decición?- Pregunta el padre.

- Buenas Noches, la verdad es que si, aunque me ha costado pero he decidido alejarme de él, se que aunque es mi hijo no podré vivir con un recuerdo vivo del que fue mi amado esposo... Se que probablemente me arrepentiré de esto en un futuro pero no quiero que el sienta mi depresión así como tampoco sufra con los enojos y el desprecio que podria vivir conmigo.

- ¿Pero estas segura de todo esto? Dar en adopción a tu hijo te podría afectar de una manera increíble que no podrias creer.

- Lo sé, y estoy segura de esto, lo unico que pido es que conserve el nombre que hemos escogido para él...

- Ya te he comprendido, pero si lo deseas te dejo un momento para que te despidas - En cuanto el padre dijo las ultimas palabras, a la joven se le salieron algunas lágrimas ante esa perspectiva.

- Si, por favor...

El sacerdote salio de la habitacion de una manera discreta para poder darles privacidad.

La joven abrazo con más fuerza a su hijo, he incluso lloro con más intensidad, y aunque sabia lo que hacía y le parecía lógico, no pudo evitar pensar que todo aquello era una estupidez y demostraba cuan incompetente ella podía llegar a ser.

- Carlo, querido Carlo, no importa lo que pasé, recuerda que siempre te amaré aunque es este momento no lo parezca - Cuando la joven dice lo último, al pequeño bebe abre sus ojos azules, y levanta sus manos para que su joven madre le preste atención,más de la que ya le presta, a ella le salen aún más lágrimas si esto es posible, al bebé le brillan pequeñas lágrimas sin salir...

- Vamos es momento que te vayas - Dijo el padre entrando cautelosamente por la habitación

- Es... Esta bien - Dice la joven tartamudeando - Solo quiero que Carlo este bien.

- No te preocupes él estará bien y conservara su nombre - La tranquiliza el padre

- Gracias, gracias por ayudarme.

- No te preocupes. Feliz Noche

- Dudo que lo vaya a ser para mi.

De esa forma se despide Corinne, sale corriendo entre las sombras mientras a los lejos se escuchan llantos de un pequeño, pero lo que más escuchan sus oídos es su corazón haciendose trizas.

El Amor de una Mentira¡Lee esta historia GRATIS!