Especial #1 - El sabor del dolor.

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“—Yo lo odiaba, ir tras su sombra constantemente era un recordatorio de lo inferior que era, ver cómo era bueno en todo lo que hacía me molestaba.

Si bien mis recuerdo son algo borrosos, mi odio hacia el siempre siguió intacto, ya que solo bastó recordar ese momento para volver a odiarlo.

“—yo era un niño, y desde niño aprendería que la vida para los que no tienen talento no es nada más que una rutina con la meta de morir, quería destacar en algo, pero no podía, él siempre era mejor, y en mi intento de buscar algo en lo que yo y solo era bueno, su simple aparición acababa con todo, y así fue desde siempre.

Era un día normal, el, yo y nuestros amigos.

Que en realidad eran sus amigos, los cuales se juntaban conmigo solo por el hecho de ser su hermano.

—Íbamos a la parte “campo” de nuestro pueblo, llevando huaracas (hondas) para matar una que otra ave y demostrar lo superiores que éramos atacando a un animalito inocente, esa era mi vida de niño, un constante campo de batalla en el cual quería demostrar que era digno de estar.

Pero entre mis deseos y mis logros existía un enorme abismo, él era nuestro líder, pero también la causa de nuestro estancamiento, solo podíamos decir lo genial que era y continuar tras suyo.

Puede que haya sido casualidad,  o eso quería pensar, ya que en alguna parte de mi quería sentir que la maldad que había en él era solo una ilusión mía.

Al igual que siempre, trataba de adelantarse lo más rápido posible con sus amigos y dejarme atrás, con la excusa de que había más objetivos adelante, corría y ellos corrían con él.

Yo estaba acostumbrado a eso, pero ese día corrió tanto dejándome atrás que de un momento a otro simplemente me perdí, no tenía ni idea donde estaba, al darme cuenta de eso, algo se quebró en mí y solté a llorar.

¿Por qué esto sucede así? ¿Que hice mal? Soy igual que él, ¿la falta de talento es tan necesaria para poder encajar?

Entre mi tristeza y mi búsqueda de respuestas, la idea de hacerme notar a como dé lugar, se me presento como un rayo.

Ya no me importaba nada, quiero tener la atención que él tiene, y lo elogios que el recibe, mi mente de niño no encontraba más opciones que esas.

Lleno de ira continúe, ellos estaban muy por delante mío, pero eso no significa que no puedo hacer nada.

En mi búsqueda por una presa en medio de esos árboles, escuché un sonido familiar, un pichón de paloma que había caído de un nido, apenas y le estaban saliendo las plumas, las cuales eran puramente blancas, como las que lanzan en señal de paz, pero en ese momento paz era lo último que pasaba por mi mente.

“—Esta es la oportunidad que tanto querías ¿no? Me decía mi subconsciente, puedes simplemente matarla, llevarla a casa y mentir sobre cómo  lo lograste, este es el primer paso que tanto querías, ¿a quién le importa si mientes? En algún momento se volverá verdad, esa verdad que tanto anhelas, está a un solo paso…

… ¡Hazlo!

Antes de que mi subconsciente termine esa frase, ya tenía la huaraca (honda) apuntándola.

Ella estaba en el suelo, podía oír que su arrullo estaba llorando, su nido estaba 3 metros de altura y tenía frio, sus padres no estaban, estaba solo…

…Igual que yo, ambos solos en este enorme mundo, el cual rechaza a los que no encajan.

Me sentía identificado con aquella paloma, era tan diferente y tan parecida a mí.

Pero en vez de ver eso como un consuelo, lo vi como un espejo, me vi a mi mismo en el suelo llorando y simplemente enfoque todo mi odio hacia ella, y solté la piedra.

El sentimiento de arrepentimiento llego muy tarde, no la mate, pero la herí de forma muy cruel.

Su ala estaba rota y la sangre salía rápido mientras ella arrullaba muy fuerte del dolor.

¿Qué he hecho? ¿Esto es lo que tanto quería? Así no soy yo, pero repetir eso no arreglaría las cosas.

Si pensar en nada, corrí en dirección de vuelta a casa, me topé con ellos más adelante, pero no les dije nada y solo continúe.

Cuando llegue a casa, fui directo hacia el botiquín de emergencias, saque algodón, gasas y alcohol.

En mi desesperación por salvarla estaba haciendo que sufra aún más, limpie su herida y la vende como pude, luego de unos minutos se felizmente se calmó.

Un sentimiento de tranquilidad me inundó al ver que estaba durmiendo y arrullando tranquilamente.

A pesar de haber sido la causa de su dolor, estaba feliz de poder haberla salvado.

La acurruque en un pedazo de tela y la escondí bajo mi cama, horas más tarde fui llamado a almorzar.

Me sentía feliz, había hecho algo terrible, pero lo había solucionado por mi cuenta, esforzarse da frutos, fue algo que quedo grabado totalmente en mí.

Mi hermano me preguntaba si había pasado algo bueno, pero yo obviamente no le diría el porqué, era un logro mío, y a diferencia de mi anterior yo, no quería compartirlo con nadie.

Mi madre sirvió el almuerzo, ella también estaba feliz, mi padre se sentó a la mesa con nosotros con su actitud seria e imponente como siempre.

Yo estaba hambriento, el olor de los tallarines rojos eran como el del cielo.

Mi hermano me volvió a preguntar sobre lo que había pasado.

—Salvé una vida, —le dije.

Una sonrisa malvada se pintó en su rostro y un arrullo proveniente de debajo de mi cama inundo el ambiente.

¿Salvar un animal es un logro para ti? Yo acabe con la vida de dos, y gracias a eso estamos comiendo carne.

Yo creí que lo que estaba a punto de comer era pollo, era más pequeño de lo normal y su piel era un poco marrón. El pequeño pichón de paloma se desgarraba arrullando, mientras mi familia comía el almuerzo, el cual yo ni siquiera toque, simplemente me puse de pie y corrí directo a mi habitación, a soltar el dolor que me inundaba por dentro.

No recuerdo cuantas veces me disculpe con ella ese día, no recuerdo cuantas lagrimas derrame ese día, pero si recuerdo la promesa que le hice, que la protegería y que no dejaría que volviera sufrir algo así, si bien ahora no tenía a sus padres, me tenía a mí, y yo la cuidaría en su lugar, desde entonces y para siempre.

Country of Love (OneShot)¡Lee esta historia GRATIS!