Capítulo 31: "-Creo que me gusta..."

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Capítulo 31: “-Creo que me gusta…”

Una semana más tarde…

14 de Febrero…

-         Necesito hablar contigo hermanito…-dije en la puerta de su clase, con los brazos cruzados y llenos de cajas de chocolate, mientras picaba con el pie en el suelo. Mark se giró y me miró horrorizado. Se levantó de golpe y cogió el montón de cajas de mis manos, dejándolas sobre su mesa y la de su compañero, mi hermano 2, Jackson, que se reía mientras me miraba. Lo fusilé con la mirada, antes de asesinar a Mark, con la misma.

-         Yo… ejem… ¿lo siento hermanita?-dijo, rascándose la nuca, un poco sudado. Yo seguía de brazos cruzados, picando con la punta del pie en el suelo.

-         ¿Y…?-dije para que continuara.

-         Haré tus días de limpieza durante una semana…-dijo al fin, con la cabeza gacha.

-         Así me gusta…-sonreí orgullosa.

Le di un beso en la mejilla y un zape a Jackson, con cariño. Choqué el puño con Derek y con Blake. Las chicas me fusilaron con la mirada, les devolví el gesto con un dulce gruñido y salí.

Sip, muy femenino.

Os explico: Hoy es San Valentín.

Y como a tal, las que andan locas por mi hermano, siempre le llenan de chocolates. No me quejo, obvio que no ya que la mitad me la como yo. Somos familia y el amor chocolatero es sanguíneo, y si consigo la mitad, es porque siempre le gano en “la pelea hermanantil por el chocolate supremo”, un nombre muy fácil de recordad, sip.

Bueno volviendo al tema, como ahora saben que somos hermanos, y la mitad de veces Mark no acepta los chocolates o ellas son demasiado tímidas como para dárselo, este año me lo han dado a mí, rogando, para que se lo entregara.

Le he dado la mitad, porque lo otro me lo comeré entre clase y clase. Las tarjetas para él, los bombones para mí.

Seguí caminando, en dirección a mi clase, para llegar antes de que lo hiciera el profesor de las odiosas matemáticas. Por pasillo, observé parejitas entregándose flores, bombones, y besitos, asquerosos.

Le robé un bombón a un chico, antes de entrar a la clase. Raro, todos los bombones de hoy saben igual, y ese sabor me sonaba bastante.

-         ¿Oye, me falta un bombón?-preguntó el chico mirando hacia los lados.

-         Ups…-entré rápidamente a mi clase.

-         Sonia…-dijo Jack, mirándome. Me giré y lo miré. Él sonrió y pasó su dedo por mis labios.

Un ligero sonrojo comenzó a formarse sobre mis mejillas. La oruga, que solía ser un capullo, se convirtió en miles de mariposas, y estas comenzaron a aletear.

Necesito insecticida, pero ya.

-         ¿Cómo consigues ensuciarte siempre?-preguntó, ladeando la cabeza. Le saqué la lengua y me senté, encontrando su mesa también llena de chocolates. La mayoría tenían el mismo envoltorio, y me sonaba mucho, pero como estaba medio dormida porque era la segunda hora del lunes, no le di mucha importancia, hasta que Jack me lo dijo.- Tus dulces se están vendiendo a la velocidad de la luz, dice Shon que esta mañana han tenido que sacar los dulces de la tarde, y que tendréis que hacer más…-se sentó a mi lado y abrió una caja, tendiéndome el contenido.

-         ¿Todo esto es de la cafetería?-pregunté, cogiendo un bombón relleno de almendras y chocolate con leche, idea de Jackson, que había salido riquísimo y tenía forma de lacito. Sí lo era.

Una Relación Agridulce☆¡Lee esta historia GRATIS!