Capítulo 2. ¡Ayuda!

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-¡Danielle ayuda! -Grite por el teléfono cuando ella contestó- ¡Danielle necesito que vengas rápido!

-Hola Cristian tambien me alegro de saludarte -Dijo con sarcasmo-

-¡Danielle es importante!

-¡Cristian calmate! No puedo ayudarte en este momento estoy de viaje ¿Recuerdas? -Pregunto un poco malhumorada-

-Demonios.... lo olvide -Dije cerrando los ojos fuertemente- Cuanto siento haberte gritado Danielle, perdona por portarme asi, me gustaria charlar pero tengo un gran problema -Dije frustrado-

-¿Estas bien Cristian? -Preguntó con dulzura-

-Danielle, es... complicado -Bufe- Mira cuando regreses a Nueva York y tengas tiempo pasate por aqui.

-Bien, ¿Seguro que no necesitas nada?

Si, a ti.

-No. Tranquila Danielle, y perdona -Sonreí un poco avergonzado-

-Esta bien Cristian no hay problema -Senti su sonrisa del otro lado del teléfono y eso me hizo sonreir-

-Bien. Adios Danielle, te quiero -Dije-

-Adios Cristian -Dijo y colgó-

Bufe de nuevo y fui a la habitación donde se encontraban Rosie y los engendros... digo... bebes.

-¿Que paso cariño? ¿Porque esa cara? -Me preguntó Rosie al ver la expresión de decepción en mi rostro-

-Danielle no puede venir.

-Oh, ese es un gran problema -Dijo torciendo la boca y. tomando su pequeño bolso-

-¿¡Te vas!? -Pregunté exaltado casi gritando haciedo que los bebes voltearan su vista hacia mi-

-Cristian, tu sabes que mi casa queda muy lejos de aqui, si no me voy ahora perdere el autobus -Respondio como si le hablara a un niño pequeño-

Bufe por tercera vez en menos de una hora.

Comenzo a caminar a la salida conmigo detras rogando que se quedara.

-Adios cariño suerte, nos vemos el lunes, quiza deberías llamar a tu madre; Ella sabría que hacer -Dijo dándome un beso en la mejilla y saliendo por la puerta, llevándose toda mi esperanza con ella-

¿¡Dios ahora que hare!? Pense desesperado tirandome del pelo

Esperen.... ¡Adam!

Tome mi telefono, busque el numero y marque.

Contestó al tercer pitido.

-¡Cristian! -Dijo Adam con el mismo entusiasmo de siempre-

-Adam necesito que vengas rápido y me traigas algunas cosas -Dije serio-

-Oye amigo ¿Estas bien? -Pregunto-

-No. Créeme que no, te lo explicare todo aqui.

-Bien, ¿Que quieres que lleve? ¿Un six? ¿Chicas? ¿Una fiesta?

-No. Lamentablemente no. -Dije con un suspiro deseando que solo hubiera sido eso- Necesito pañales, biberones, papillas, nose. Tu tuviste a tu hermano pequeño trae lo necesario para un bebe -tres en realidad, pensé-

-¡Hey, hey, hey! ¡Alto ahi! ¿Cosas de bebes? Si es lo que estoy pensando yo no quiero nada que ver ahi.

-Adam... -Suspire.. de nuevo- Hermano porfavor, tienes que ayudarme, en serio.

-¡Cristian! ¡Por dios! ¡Escuchate a ti mismo! ¡Quieres que participe en el secuestro de un bebe! ¡Pues la respuesta es No!

-¿Que..? ¡Diablos no! ¿¡Adam asi naciste o tomaste clases!? ¡Para que carajos robaria un bebe! -Conte hasta diez y me trate de tranquilizarme- Adam, amigo lo último que me apetece ahora es pelar, porfavor ve por las cosas que te pedi y ven aqui despues ¿Entendiste?

-Bien.. Pero pidemelo como una niña linda y tierna -Dijo el seguramente con una sonrisa maliciosa-

Estampe mi mano en mi frente.

-Porfavor Adam lindo ¿Puedes ir por las cosas que te pedi? ¿Siii? -Dije insertando una voz chillona-

Adam carcageo al otro lado de la linea. Idiota.

-Si claro princesita, no me tardo, estaré alla en menos de lo que canta un..... un... ¿Un que? No importa, No desesperes -Dijo riendo entre dientes. Doble idiota.-

-¡Apresurate Adam! -Dije y con eso último colgué-

Pff.. vaya idiota que tengo de amigo.

Mire hacia donde estaban los pequeños, no me habia dado cuenta que se habian quedado dormidos en el sofa. Quiza no sea tan malo tenerlos, podria ser divertido ¿No?

Tome en brazos al mas pequeño con cuidado y lo cargue hasta mi habitación tratando que no despertara, Llegue y lo acoste sobre la cama con cuidado, regrese y cargue a los ultimos dos apreciando sus pequeños adorables rostros durante el camino a la habitación; Aun no logro entender porque Sophia querría deshacerse de ellos.
Los puse sobre la cama con los chupetes y me sente en un pequeño sofa a cuidarlos pero en realidad me dormi y espere que llegara la ayuda.

Media hora después desperté por el sonido de alguien golpeando la puerta desesperadamente y me di cuenta llegó el chico idiota de pelo castaño y ojos verdes.
Me levanté sigiloso a abrir la puerta para encontrarme con el idiota que tenia puesto un sombrero mexicano y un burrito en la mano.... preferí no preguntar el porque.

Lo deje pasar y tome todas las bolsas bien cargadas que habia traido del super mercado y las deje sin importancia en la estancia.

-Bien.. Adam estoy a punto de mostrarte algo y quiero que reacciones como alguien maduro ¿Bien?

-No prometo nada -Lo mire con mala cara- Ok.. Si.. Maduro, entiendo.

Lo conduje hasta la habitación donde habíamos estado miles de veces jugando videojuegos pero esta vez era diferente, habia un silencio sepulcral hasta que Adam interrumpió.

-Cristian mas vale que no hayas tenido un hijo a escondidas o juro que me subire por las paredes -Dijo con sarcasmo-

-No, por supuesto que no.. -Dije un poco nervioso, pero en realidad no era cierto porque tuve tres... no uno.

Llegamos y abri la puerta donde se encotraban los bebes. Y entonces paso, Adam empezo a gritar como un niño con una cara epica y si este no fuera un momento importante juro que lo hubiera grabado; Pero entonces sucedio lo inevitable, Uno de los bebes comenzo a llorar, luego el otro y... al final el otro.

Todo el cuarto estaba lleno de gritos y llantos. No sabia que hacer. Asi que mi primer instinto fue taparle la boca a Adam y sacarlo del cuarto, no sin antes proporcionarle un buen golpe.

-¡Cristian! ¿¡Que carajos pasa aqui!? -Me gritó Adam una vez afuera del cuarto-

Resople.

Me rindo. Llevare a cabo mi ultima opción..

-Adam.. tu eres bueno con los niños, ¿Cres que puedas calmarlos mientras hago una llamada? -Pregunte luciendo desesperado, Ja ¿Quien lo diria? Cristian O'donell desesperado..-

-Bien, Lo intentare amigo, pero despues quiero toda la verdad -Dijo un poco calmado-

Yo solo asenti con la cabeza observando como se adentraba a los llantos. Tome mi telefono y marque un numero.

1 pitido... 2 .... 3....

-¿Cristian? -Y ahi esta la voz dulce y melodiosa de mi madre. Y todo mi orgullo a la basura- Cariño que alegria que llames.

-Si... bueno... Mama necesito ayuda con un gran problema- Dije rascándome la parte de la nuca-

-Claro cariño dime que necesitas -Pregunto curiosa-

-Pues veras... -Y sin mas rodeos se lo dije- Soy Papá.

~Danielle en multimedia~

Tres problemas y Un hombre.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora