Capítulo 26

317 34 133
                                    

Circles.

Piotet, Alemania.
10 de octubre, 2019.

Dagna Zweig

Elodie siempre me abandonaba.

— ¿Por qué no quieres beber de mi copa?

— No querrás que te vomité— encogí mis hombros dándole una sonrisa.

Ann Urie era muy atractivo, mucho más que los Holbein, y también se los ganaba en darme más desconfianza.

Él chico me contaba muy sonriente sobre sus mejores ligues en Inglaterra, cuando lo vi por primera vez en la facultad tuve la impresión de que era un superficial, pero me equivoqué al definirlo. Ann tenía carisma y una mente hecha una delicia, siempre salía con alguna tontería que me hacía estallar en risas. Lo creí simpático, aunque, en esa cara tan linda y esos ojos cautivadores... había algo siniestro que lo volvía amenazante.

—¿Es una ruina, no?

—¿Qué?

—Estar atrapada en un círculo vicioso y romántico, gobernado por los Holbein — lo dijo bromeando, en un tono poético —. ¿Cuándo podrá escapar mi bella dama?

Vaya, atrapada si estaba. Los tres Holbein me traían muy mal, pero ¿esclava? Ay por favor, de ninguno de ellos.

— Sus palabras están en desacuerdo con mis pensamientos, caballero.

—Mmm — saboreó su bebida —, es tierno que hagas hasta lo imposible por encontrar un poco de esperanza en ellos.

— No — me reí —, yo sólo quiero averiguar los rastros de maldad que la mayoría asegura que poseen. No pretendo cambiar a nadie, eso lo volvería más miserable.

—Ay mi vida — Ann hizo un mohín—.  Ambos sabemos que te enloquecería tener algo normal con Heng...o tal vez con mi estimado Kahler.

—No Ann — ni sé por qué soné triste, había que aceptar la realidad aunque doliera —. Estar con alguna hache podría ser de lo más enfermo.

— Me compadezco de tú débil e insensata alma, que ahora ha elegido un amante marcado por la miseria. Estás enamorada cariño, suenas triste porque sufres la condena que tú misma elegiste, deseas un cambio, una salida, pero existe en ti ese lado fantasioso y romántico que de vez en cuando procura hacerte caer, estás pudriéndote y la basura que te acompaña jamás florecerá en invierno, porque no es su estación. Despierta cariño, en esta fantasía de otoño sólo eres candidata al sufrimiento.

—Totalmente de acuerdo — furiosa derramé la bebida en su pantalón —. Y te odio por mostrarme la cruel y sincera realidad.

— Una lástima que no pudieras conocer a Haiol, él era un poco distinto a sus medios hermanos.

¿Distinto? Quería reírme, Haiol era otro mentiroso manipulador y mucho más egoísta. Que mencionaran su nombre me ponía muy nerviosa, aún me pesaba creer que los Holbein no eran dos chicos, sino tres. Tan sólo de recordar todas las ocasiones en las que me mencionaba a los Holbein con tanto odio, me provocaban náuseas por no saber cómo actuar con ese nuevo secreto sobre la no muerte de la hache favorita.

—Jmm, ¿Ese tal Haiol era bueno? — mi esfuerzo por no reír fue muy grande.

—¿Y quién ha osado en decir que los Holbein son malos?

El mismo Holbein que creían muerto.

— Debo irme, fue algo genial — me despedía rápidamente —. Creo que Kahler quería verte, deberías buscarlo.

Estación Holbein © [Completa ✔]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora