Experimento

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No aguanto más, mis fuerzas se acabaron….alfin me arrinconaron, seré uno más de ellos… y todo por no hacer caso a las advertencias que me decían:

Todo había comenzado una mañana normal en la que yo había ido a la escuela, tocaba biología a la primera hora, nos habían encargado hacer un experimento con un insecto….solo que yo hice algo diferente.

Tal vez había mezclado algo mal o no sume bien pero en cuanto le inyecte el líquido al pobre bicho, explotó en un millón de pedazos dejando un líquido de colores en todas partes.

Mis compañeros gritaron horrorizados y la maestra me pidió que limpiara todo el desorden a la hora del receso.

Me quede a limpiar todo lo que había hecho cuando veo que las pequeñas manchas se tornaban negras y se expandían. Salí corriendo de ahí horrorizada mirando como el salón de biología de cubría completamente de negro, me acerque un poco para ver una figura extraña con ojos rojos levantarse del suelo, un escalofrío me recorrió la espalda al ver que se dirigía a la entrada.

-¡Michelle! – me grito una de mis amigas… Sara – ¿Por qué no estas limpiando el salón? – observe que me lo decía desde el baño que estaba cerca del salón.

-¡Por eso! – le señale la cosa que ya había salido del salón mostrándose.

No sabría cómo explicarlo, cara con varios ojos rojos, colmillos afiladísimos que podrían perforar cualquier cosa fácilmente, cuerpo extremadamente grande y largo, patas como de liebre, brazos largos con zarpas grandes y afiladas, todo completamente negro.

Esa cosa se avecinaba a mí y solo estaba Sara por ahí ya que el patio estaba en el otro lado…..donde nadie podría escucharnos.

Sara justo había salido del baño gritando al ver la cosa enorme, ese…coso raro se abalanzo contra ella provocando que gritara.

-¡Sara! – trate de acercarme pero me quede en piedra alno creer que miraban mis ojos.

Sara se había convertido en la misma cosa y me miraba amenazadora. Salí pintando de ahí a full power porque esas cosas eran más rápidas que yo.

Atravesé el patio para tratar de llegar a la puerta, cada paso que daba escuchaba el grito de alguien y después un bufido.

Al llegar a la puerta trate de abrirla para ver que estaba trabada, ¡justo cuando quiero que se trabe no se traba y ahorita lo hace!

Al darme la vuelta contemplo varias cosas de esas acercándose a paso veloz a mí, volteo a todos lados para localizar una escoba, perfecto, me arranque a por ella, uno de ellos se abalanzo contra mí, le metí un escobazo en toda la cara que seguro le dejaría marcado, así fui haciendo para abrirme camino y dirigirme a la dirección.

Al llegar estaba resollando, no había nadie, seguro los maestros ya se habían convertido en lo mismo, bloquee la puerta buscando el teléfono.

Al encontrarlo llame a la policía como 5 veces pero nadie contestaba, después a los bomberos, a una ambulancia, al ejército, ¡Nadie contestaba!

Escuche que llamaban a la puerta y me altere, busque alguna salida rápidamente para encontrarla….por suerte, salí por la ventana con mi escoba en mano, enseguida esas cosas me persiguieron, acelere para poder llegar a la segunda planta de la escuela, rezaba conque no supieran subir escaleras, por suerte no.

Me metí a mi salón cerrándolo y bloqueándolo con bancas, me fui a mi lugar buscando mi celular desesperadamente, ¡lo encontré!, llame a mi mama pero estaba igual que el ejército, no contestaba, a mi papa, a mi prima, a mi sobrina, ¡nadie!

Observe como las ventanas eran rotas por esos bichos, ¡al parecer tenían alas!, llame a mi última esperanza… mi tío.

Marque rápidamente. 1 timbre. Esas cosas ya estaban entrando lentamente. 2 timbres. Habían roto la puerta.

-¿bueno? – me respondieron

-¡Tío! ¡Necesito ayuda y rápido! – dije levantándome de mi lugar para tratar de salir pero ya me habían arrinconado.

-¿En dónde Michelle? – me respondió.

-¡en la escuela rápido! – dije retrocediendo hasta pegarme a la pared.

-¿Qué pa….?- justo un coso de esos me tiro el celular lejos.

Todos me miraban como si fuera una comida, estaba sudando y respirando rápido.

Y así es como estoy en este embrollo recordando que siempre me decían que no jugara con eso, que no hiciera cosas nuevas, que no echara a volar mi imaginación.

Ya estaban literalmente sobre mí, rasgando mi ropa y mordiéndome en todas partes de mi cuerpo, grite de dolor al sentir la sangre derramarse.

Lo último que vi fue el techo de mi salón con la imagen de mi familia en ella.

Más tarde la escuela estaba en cuarentena mientras trataban de matar a esos parásitos, lo único que habían encontrado de la chica era su teléfono que decía “Help Me”.

Fin.                                                                                                        

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