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Los oscuros ojos de Hoseok profundizaban el momento. Él no apartaba su mirada de mi rostro con una atrayente sonrisa en sus labios. Tomó de nuevo la botella de licor y dio un trago más.

Mis piernas envolvían su torso desnudo, apoyada contra la encimera de la cocina. Él tenía un brazo en mi cintura, y su otra mano sostenía la botella. Mi cabello despeinado y con solo una larga camisa blanca como vestimenta.

Volvió a presionar sus labios contra los míos, su boca estaba mojada en alcohol pero seguía teniendo su dulce y único sabor. El mejor besador y el mejor en saber cómo volverme loca. Él lo tenía todo. Llevé mis manos a su suave y bien cuidado cabello, y lo atraje más a mí. Él sonrió sin separarse y me levantó de la encimera con ambas manos sosteniendo mis muslos. Introdujo su lengua y el suave contacto provocó que me estremeciera. Jugó con su lengua mientras caminaba conmigo sobre él.

Me dejó caer sobre el sofá y  volvió a asaltar mis labios, esta vez con más fuerza y poderío. Sus manos acariciaban todo mi cuerpo, el ardiente tacto de estas estaba enloqueciéndome.

Sin dejarme seguir disfrutando de sus caricias y besos se apartó de mí. Me confundí al ver como buscaba algo en los bolsillos de sus jeans. Su teléfono sonaba interrumpiéndonos y yo estaba tan perdida en el momento que no lo había notado.

Con una distinguida molestia en su semblante lo tomó para contestar pero su dura expresión se suavizó al ver el remitente de la llamada. Se levantó del sillón buscando con la mirada donde había ido a parar su camisa blanca con la que había llegado al departamento. Con el aparato en su oreja se la puso.

Fruncí el ceño.

—¿Te vas? —pregunté aturdida por el cambio imprevisto. Él no hablaba, estaba mudo atendiendo con suma atención la llamada.

Pasaron unos quince minutos y Hoseok continuaba hablando por teléfono. Se había ido a la cocina para tener más privacidad. Olvidándose por completo de mí.

Me levanté del sofá ya cansada de su indiferencia y me puse delante de él. Apuntaba una dirección en un papel a la vez que se despedía de la persona que lo había alejado de mí en nuestro aniversario.

—Lo siento amor pero tengo que irme —dijo dándome un corto beso en los labios—. No me esperes despierta, llegaré muy tarde.

—¿Por qué? ¿A dónde vas?

—Hablaremos mañana —Caminó hasta la puerta—. Te amo.

—Yo también —murmuré pero él ya se había ido para oírlo.

¿Qué estaba pasando?

***

Ya eran las tres de la mañana y Hoseok no aparecía. Me dijo que no lo esperaba pero simplemente no podía obligarme a mi misma a no hacerlo. ¿Tan importante era lo que fuera que sucediese para marcharse así? Lo conocía perfectamente, él no es el tipo de chico que te deja preocupada hasta altas horas de la madrugada. Vi la botella en la encimera y recordé que había estado bebiendo un poco. ¿Le habrá pasado algo?

Tenía el teléfono apagado, lo sabía porque había intentado llamarlo por más de seis veces.

Intenté distraerme con la televisión pero todo era tan aburrido a estas horas así que decidí leer un poco. "Infidelidad" se titulaba el libro regalado por mi vecina. Recibirlo fue muy cómico. Ella me aseguraba que todos los hombres eran iguales y que Hoseok era joven y atractivo. Estaba segura de que no tardaría en probar la fruta prohibida, por más chico bueno que fuese. Yo reí y le di la razón, tan solo para que se fuera y nos dejara en paz.

Conozco a Hoseok y sé que él jamás haría algo como eso.

Abrí el libro y me sumergí en la lectura.

***

Escuché las llaves y la puerta abrirse con pesadez. Me incorporé en el sofá y vi la hora, cuatro y media de la mañana.

¿Estás jodiendo conmigo Hoseok?

A pesar de mi cansancio y sueño me levanté. Él sonreía pero al momento de verme se asustó. Nos miramos por unos segundos y sentí como si todo el tiempo que estuve despierta fue en vano.

—_____... ¿Me has estado esperando?

Se pasó la mano por el pelo y restregó su rostro con sus manos, exasperado. Eso me fastidió aun más.

—¡¿Dónde estabas?! ¡¿Por qué tenías el teléfono apagado?! —grité molesta.

Él me hizo un gesto para que bajara la voz.

—Me duele la cabeza... ¿Podrías relajarte?

Se alejó de mí, y fue directo a la habitación. Pero fui más rápida que él y lo tomé del brazo. En ese momento me arrepentí y preferí haberlo ignorado.

El aroma que el desprendía era dulce y deleitable.

Apestas a perfume de mujer...

Sé que es corto, pero es un mini-fic :c

Espero que les haya gustado, actualizaré muy pronto. Gracias por el apoyo~

trust issues ✧ hoseok¡Lee esta historia GRATIS!