Capítulo 11 - CHAPARRÓN DE POLLAS

1 0 0
                                              

CHAPARRÓN DE POLLAS

Reconozco que terminé obsesionándome con el tema y, sin ni tan siquiera pretenderlo, me convertí en una especie de ermitaño homófobo e hipocondríaco, temiendo siempre por preservar mi masculinidad frente al inexpugnable auge del nuevo orden bújarro-terrestre. Cualquier mínimo atisbo de homosexualidad por parte de los demás despertaba en mí una profunda animadversión que me obligó a refugiarme de aquella sociedad alienada y rendida a su total influjo; terminé aceptando el hecho de que cualquiera de mis amigos, profesores, familiares o conocidos podrían ser, de una forma u otra, maricones del espacio. Mi paso por el instituto fue una verdadera catástrofe. Todo estaba cambiando demasiado deprisa y, a decir verdad, creo que por lo que menos me preocupaba en aquel momento era precisamente por estudiar. El quinto curso de formación profesional iba a ser mi último año dando el callo con la nariz metida entre los libros; tenía ganas ya de terminar de una vez por todas para poder buscarme un curro decente y comenzar a vivir la vida a mi aire. Todo apuntaba a que llegaría de nuevo el verano y me volvería para casa con unos cuantos suspensos en la talega, lo cual venía a significar a su vez que muy probablemente terminaría pasándome el mes de agosto entero encerrado en mi habitación haciendo planos, estudiando para los exámenes de septiembre y toda esa mierda. Lo que más rabia me daba era que la peña de mi clase, pelotas e hipócritas del copón hasta decir basta, conseguían aprobar sin hacer el puto huevo, algo que nunca llegué a comprender.

Cada mañana solía levantarme pronto para salir a comprar el pan, luego me pegaba un par de gayolas hasta que llegaba la hora de comer y después, antes de que comenzasen las clases, me piraba al insti para fumarme un leño con mi colega el Follardo.

Follardo Cecina era un jevi marginal que tenía la panza como un balón de Nivea metido por debajo de la camiseta. Básicamente, igual que yo, vivía carente de expectativas para el futuro... por lo que prefería gastarse la paga semanal que le daban sus viejos comprándose bocadillos de salchichón y discos raros. En aquella maravillosa época donde la música todavía se grababa con cintas de noventa –ya que entonces aún no existían ni el Napster, ni el Emule y ni mucho menos el Spotify– lo suyo era echarse un colega jevi para que te rulase los discos. Juntos acostumbrábamos a pasar las tardes en el parque escuchando cintas con el walkman y sudando de ir a las dos primeras horas de clase, pues el pavo de tecnología nos tenía bastante pelusa. Como no conocíamos a nadie más en todo el instituto a quien pudiésemos pillarle el costo, porque al Pluma lo acababan de meter en el 'refor', teníamos que hacernos los porros recogiendo tachas de las que íbamos encontrando tiradas por el suelo. Debo reconocer que por aquel entonces aún estaba hecho un pardillo del jaramillo pero, como tenía por costumbre relacionarme con la puta escoria del universo, en poco tiempo había conseguido ganar a méritos una plaza entre los primeros puestos de la lista de los alumnos más indeseables del instituto. Si me iban a odiar igual, por lo menos que fuese con motivo. Y si me tenían que echar, por lo menos que fuese de una merecida patada en el culo y no por las buenas... que desde luego jode bastante más.

Una tarde cualquiera, en la que andábamos vagueando completamente muertos de asco, el cielo comenzó a ponerse chunguísimo. Parecía como si fuese a caer el tormentón del quince, así que optamos por refugiamos en un portal que daba a la parte trasera del instituto para poder seguir con lo nuestro.

FOLLARDO: ...Y es por eso por lo que no le encuentro sentido alguno a pegarse toda la tarde en plan ameba contemplando embobado frente al televisor cómo corren veintidós tíos detrás de una pelota.

TALENTUS: Anda pavo, no me jodas. El fútbol es el deporte rey. Lo que pasa es que a ti no te mola porque eres un indeportista de los cojones.

FOLLARDO: Menudas bufas se le han puesto a la Maite...

CHAPARRÓN DE POLLASWhere stories live. Discover now