Capítulo 09 - MORCILLA GÓTICA

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MORCILLA GÓTICA

Aunque hacía ya varios meses que lo habíamos dejado, de vez en cuando Sebo me llamaba para ver si tentándome un poco por teléfono accedía a quedar con ella y terminaba haciéndole un dedo como de costumbre. Entonces tenía tan sólo diecinueve años, pero yo ya sabía que aquella relación no me iba a llevar a ningún sitio. Fue por eso por lo que, entre otras cosas, decidí abandonarla... y ya se sabe que basta con que pases de las tías para que éstas recuperen el interés y se pongan más obstinadas y persistentes que la secuencia de fotogramas de un capítulo de Delfy.

Comprendo que podrá sonar bastante cruel el que me refiera a mi ex como 'La gorda' reiteradas veces pero es que, a fin de cuentas, resultaría hipócrita por mi parte utilizar un eufemismo en este caso; lo cierto es que llamar 'gordita' a una mujer ya es prácticamente como gritar 'gestapo' en una fiesta de hanukkah. Pues bien, la chica-foca llevaba toda la semana llamándome; cada tarde, sobre la misma hora. Después de tanto insis-tir finalmente opté por dejar atrás las buenas maneras y decidí hostilizarla, ninguneándola tanto como pude por tal de que me dejase en paz de una maldita vez. Insisto, sé que puede sonar despiadado, no lo dudo en absoluto, pero os aseguro que si hubieseis llegado a conocer a 'Sebo, la gorda' me daríais la razón tanto como yo os la estaría dando a vosotros en este preciso instante. Por muy gorda y marginal que pudiera llegar a ser, Sebo me trató como a un criado filipino durante los casi seis meses que duró mi relación con ella. Cuando la conocí tan sólo era una chica melancólica y acomplejada, con un importante déficit de cariño y atenciones... pero a la que pudo tomarse confianzas conmigo la muy zorra llegó a anularme hasta tal punto que me hizo sentir como si fuese un vulgar florero ¿sabéis? Quiso convertirme a mí en la gorda de la relación. Es decir, a las gordas no se las puede ayudar con cumplidos o buenos propósitos, no. Jamás se las debe compadecer. Lo único que ellas pretenden es encontrar a alguien suficientemente comprometido e ingenuo como para hacerles pagar por todo el daño que los demás les han hecho sufrir a ellas durante su azarosa vida de gordas. La triste realidad de mi relación con Sebo es que podría resumirse en un solo párrafo tal que así:

« Polla, hoy he quedado con mis amigas para ir al cine así que no te puedes venir. Polla, hoy me voy de viaje y no vuelvo hasta el lunes que viene... así que te quedas solo. Talentus, tenemos que ir con tu coche a buscar a una amiga mía que vive en pleno centro de la ciudad. Talentus, hoy tengo la regla y no me apetece ni que te acerques a mí. Talentus, tienes que irte a tu casa porque quiero estudiar y si estás conmigo me distraigo y no me concentro. Talentus, tendrás que invitarme a comer porque con las prisas no me has dejado ir a sacar dinero al cajero y estoy sin blanca. Vámonos, que tú te lo estarás pasando muy bien pero a mí ya comienza a dolerme la cabeza. No, no me apetece quedar con tus amigos porque me caen mal. ¿Vienes a buscarme a mi casa? Es que no tengo ganas de ir caminando hasta la tuya. No, no quiero ir al concierto ese contigo porque estoy muy cansada. Polla tengo hambre. Polla tengo sed. Polla tengo sueño. Polla tengo frío. Polla me duele mucho la cabeza. Estoy triste y agobiada, ya sé que tendría que estar contenta porque estás conmigo... pero me siento así y no lo puedo remediar. ¿Otra vez vamos a cenar al mismo sitio? No Polla, no quiero ir contigo a ver esa ridícula película sólo porque a ti te guste. No Polla, no escucharé tus discos porque te aseguro que no son tan buenos como los míos. ¿Vamos a hacer algo esta tarde? porque yo me estoy aburriendo como una ostra y para estar así mejor me voy a mi casa. Mira ese tío, está buenísimo, me encantaría comerme su tableta de chocolate entera y luego quedarme dormida entre sus fuertes y varoniles brazos musculados ¡Qué lástima que sea gay! Ya sé que acabo de eructar como si fuese un borracho en una caverna, pero si estás conmigo tendrás que quererme tal y como soy. No Polla, hoy tampoco me he lavado el pelo, ya sé que soy una puta guarra de mierda y todo eso pero si me quieres tendrás que aceptarme tal y como soy, tanto con mis virtudes como con mis defectos. ¿Qué me vas a hacer de cenar? Lo siento, ya sé que era tu cumpleaños Talentus, pero es que he olvidado comprarte tu regalo, espero que no te importe. Mira Polla, no me gusta nada tener que ser yo quien decida siempre las cosas. Córtate el pelo Talentus, no me gusta cómo te queda cuando lo llevas así. Llámame tú desde casa que yo me he quedado sin saldo en el móvil. Ya sé que es sábado por la noche, pero no tengo ganas de salir ni de hacer nada... y de follar ni hablamos, que te conozco. »

CHAPARRÓN DE POLLASWhere stories live. Discover now