II Parte

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Estaba comparando en qué le estaba costando más. Pedir la mano de BaekHyun a sus padres o tener una cena con ellos y sus padres para darles la buena noticia de que tendrán un nieto. En fin, cualquiera de los dos son un grano en el culo. BaekHyun se estaba esforzando tanto con la cena que decidió hacer ravioles de carne y le fue imposible no echarse bocados cada que podía a pesar de las llamadas de atención por parte del pelinegro. Había invitado a cenar a ambos padres a petición de su pequeño ya que quería algo diferente según él. Por suerte era sábado y podía ayudar en casa además de estar atento en BaekHyun y que no termine por comerse la cena.

Al tener todo listo, ambos tomaron una ducha y se vistieron esperando a la llegada de sus invitados.

— ¿Se los dirás tú o yo? — Preguntó BaekHyun sentado en el sofá mientras jugaba con sus propias manos.

— Ni tú, ni yo. Es muy obvio que estás en cinta — Señaló su vientre ya crecido.

Efectivamente era correcto, su vientre sobresalía de su ropa y era notoria. El azabache holgó su camisón.

— Ayer me pesé y subí dos kilos en una semana.

El timbre de la casa sonó haciendo sobresaltar a ambos y que observaran hacia donde provenía el ruido. Se colocaron de pie caminando hacia la puerta. Antes de abrirla, se echaron una mirada entre sí.

La idea de BaekHyun en realidad había sido prospera. Era un momento en donde tanto los padres de ChanYeol como los del ajeno compartían que era muy escaso ver hoy en día. Ambos se llevaban bien y mantenían el ambiente tranquilo con sus temas de conversaciones, la noticia del embarazo de BaekHyun fue uno de ellos, el bebé fue el centro de atención durante toda la cena. No fue mala idea, porque a ChanYeol le enterneció ver a su madre abrazar a su pareja y felicitándole mientras que su padre le extendía su mano y le deseaba el bien. En cuanto a los señores Byun fue algo similar, ambos felicitaron a ChanYeol con un abrazo. Alabaron la comida preparada por su pequeño y en lo exquisito que le quedó la pasta.

Al estar la casa limpia con ayuda de sus madres, ambos padres se retiraron quedando nuevamente solos en casa, agotados y con un peso menos de encima. Al final del día decidieron darse un baño en la ducha que fue más allá que solo eso luego de que BaekHyun rozara sus glúteos accidentalmente con la pelvis de su pareja y terminarán a horcajadas del inodoro con el menor encima suyo y brincando con sumo cuidado.
Se escabulleron en la cama bajo las sábanas mientras ChanYeol colocaba alguna película en el televisor.

— Yeol, ¿Podrías traerme el helado que está en el refrigerador? — Preguntó infantilmente el menor mientras le observaba.

— ¿Helado de noche?, es malo — Refunfuñó negándose a pararse.

— Solo un poco, te invitaré, lo prometo — Canturreó removiendo al mayor — Comeré un poquito.

Era inevitable negarse a las peticiones de BaekHyun últimamente, su carita regordeta se lo impedía. Dándose por vencido, fue hacia la cocina sacando el recipiente con helado de chocolate graneado que había comprado luego de que BaekHyun le implorara comprarlo y que no se lo acabaría tan rápido, claro estaba mintiendo. El azabache no estaba teniendo control en cuanto a la comida, le sorprendía su cambio radical. Antes, BaekHyun era muy soso en cuanto al alimento pero ahora cualquier cosa que encontraba en la refrigerador iba directamente a su boca sin preguntar quién era el dueño. Como el caso del pie de limón de a ChanYeol que había llevado a casa para poder congelarlo y comerlo a gusto, pero no fue así debido a que a BaekHyun se lo había arrebatado sin si quiera pedir su permiso. Claro que le había molestado en lo absoluto que lo haya tomado sin su permiso, pero no volvería a verlo llorar por un pedazo de postre que puede volver a comprarse. Así que lo dejó pasar por alto.

Primerizos || ChanBaekDonde viven las historias. Descúbrelo ahora